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25/7/13

Quienes más sufrieron con lo viejo más luchan por lo nuevo

Entrevistamos a Andrea D’Atri, fundadora de Pan y Rosas y candidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires.
¿Qué se propone Pan y Rosas?
Se propone desarrollar la organización de las mujeres trabajadoras, amas de casa y estudiantes, poniendo en pie un amplio movimiento de mujeres en lucha en las calles, organizado en los lugares de trabajo, en los barrios, en los colegios y las universidades. Luchamos por el derecho al aborto, contra toda forma de violencia hacia las mujeres, contra las redes de trata, por los derechos de las mujeres trabajadoras… Pero nuestra lucha no se limita a “la ampliación de derechos”.

¿Qué quiere decir esto?
Fijate lo que está pasando con el retroceso del derecho al aborto en el Estado Español, en medio de la crisis. ¡Los derechos avanzan y retroceden según la relación de fuerzas más general! Por eso, la clave es prepararse para triunfar, barrer con los capitalistas y empezar la edificación de una sociedad liberada de las cadenas de la explotación y la opresión. Porque, como escribía Lenin, “la igualdad ante la ley no es aún la igualdad ante la vida.” Y nosotras luchamos por la igualdad ante la vida, por eso, luchamos por el socialismo.

En el último año, surgieron más comisiones de mujeres en fábricas, gremios, agrupaciones sindicales, impulsadas por Pan y Rosas…
Sí. Conversando con compañeras nuevas de la universidad, decía que si nos entusiasmaba esto es porque no vemos, en las mujeres trabajadoras, sólo un objeto de explotación, una víctima de la violencia y de los mayores agravios, sino porque las consideramos sujetos de emancipación. ¡Sobran ejemplos en la historia! Fijate que fueron las mujeres más pobres de París las que encabezaron la gran Revolución Francesa de 1789; fueron las obreras textiles de San Petersburgo las que, en 1917, marcharon al grito de Pan, Paz y Abajo el Zar, dando lugar a la Revolución Rusa.

Y hay síntomas de que las mujeres volverán a ocupar un puesto destacado en las luchas por venir…
¡Claro! En los últimos dos años, vimos a las mujeres egipcias en las manifestaciones de Plaza Tahrir, reclamando por sus derechos. Es la perspectiva que tenemos por delante y no tan lejana, con los cambios que atraviesa la lucha de clases a nivel mundial y, en particular, en Sudamérica. No hay duda de que, en escenarios potencialmente más convulsivos, las mujeres tendremos un lugar protagónico, porque, como decía Trotsky, “Quienes luchan con más energía y persistencia por lo nuevo son quienes más han sufrido con lo viejo”.

¿Y cómo se expresa esto en la campaña electoral?
Queremos poner en la agenda política nacional todas las demandas obreras y populares, incluyendo las de las mujeres. La participación en las elecciones y la eventual obtención de bancas en el Congreso tienen el fin de impulsar la movilización que, como sabemos, es la única manera de obtener verdaderos triunfos. Por eso, la agitación de nuestras ideas y nuestro programa por los derechos de las mujeres va de la mano con avanzar en la organización de un gran movimiento de lucha, agrupando más trabajadoras y jóvenes en las principales empresas, gremios, colegios o facultades. Y junto a la campaña electoral, participamos en las luchas que ya enfrentan los ataques de hoy y que anticipan lo que se puede extender más aún después de las elecciones, como el caso de las obreras de Kromberg.

El derecho al aborto es uno de los perfiles de la campaña…
Sí, tanto el PTS como los frentes en los que participamos en las elecciones y, en este caso, el Frente de Izquierda, siempre levantamos con especial énfasis la lucha por el derecho al aborto en la campaña. Incluso cuando nadie se animaba a hacerlo, cuando era un tema tabú en la época menemista. Por eso, además de los afiches y los spots de campaña, nos proponemos preparar una gran movilización por el derecho al aborto para el 28 de setiembre, cuando se conmemora el día de lucha por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe.



Este año, Pan y Rosas cumple una década de existencia
El 19 y 20 de diciembre de 2001, las movilizaciones sacudieron al país, mientras se tomaban fábricas, surgían asambleas vecinales y se organizaban movimientos de desocupados. Aunque Pan y Rosas se formó recién a mediados del 2003, empezó a gestarse al calor de estos procesos. En la fábrica Brukman bajo control de las obreras, nos conocimos las mujeres del PTS, de agrupaciones feministas e independientes que después conformamos Pan y Rosas. Éramos no más de diez, que veíamos que casi ninguna organización de mujeres planteaba que la lucha contra el patriarcado estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el capitalismo. Y nosotras estábamos convencidas de que hacía falta una voz que denunciara las miserias a las que el capitalismo somete doblemente a las mujeres y que se propusiera organizar a las mujeres trabajadoras y de los sectores populares. 
Finalmente, a mediados del 2003, durante los preparativos del XVIII Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, un grupo de viejas activistas por el derecho al aborto convocaron a todas las feministas, grupos y partidos de izquierda a organizarse para enfrentar el ataque de la Iglesia. Allí, con esta decena de compañeras, acordamos participar juntas del Encuentro de Rosario. Y, al regreso, con cerca de treinta compañeras, fundamos la agrupación. Hoy, somos un millar de mujeres en todo el país, estudiantes, trabajadoras y amas de casa. Y además, están nuestras compañeras de Pan y Rosas de Chile, Brasil, México y el Estado Español.

14/11/10

Visión de izquierda

Diario PÁGINA/12 (domingo 14 de noviembre)
Con la situación repentinamente en cambio, el panorama para las elecciones del año que viene es diferente. Aspiraciones, objetivos y denuncias de la izquierda.
¿Cómo evalúa la izquierda el nuevo escenario político? ¿Cómo se prepara para las elecciones del año próximo? Para responder a estos interrogantes, Página/12 convocó a dirigentes de cinco de los partidos de izquierda, varios de los cuales perdieron su personería y por lo tanto no pueden por sí solos competir en 2011. Entre la búsqueda de adhesiones para cumplir con los requisitos legales, denuncias de proscripción y primeras conversaciones sobre alianzas con miras a posibles frentes electorales, Vilma Ripoll (MST), Vanina Biasi (PO), Andrea D’Atri (PTS), Liliana Olivero (IS) y Manuela Castañeira (Nuevo MAS) dieron sus puntos de vista.


22/7/10

Ahora vamos por el derecho al aborto seguro y gratuito: ¡Basta de dictadura clerical!

Entrevistamos a Andrea D'Atri

¿Cuál es el balance, a una semana de la votación de la ley de matrimonio igualitario?

Después de la aprobación, se expresó un poderoso sentimiento igualitario en los comedores, los vestuarios y las líneas de producción de las fábricas, recorrió las oficinas y los pasillos de los hospitales, se expresó en las calles, en el colectivo y en el supermercado… Gays y lesbianas conquistaron un derecho civil que les estaba vedado, pero especialmente conquistaron una visibilización nunca vista antes: lo más importante es que también ganaron que la opresión se pusiera en tela de juicio, que los prejuicios se vieran profundamente cuestionados.
En miles de trabajadoras y trabajadores, sin importar su condición sexual, despertó esta aspiración de igualdad, que trasciende lo civil, para cuestionar las condiciones de vida y de trabajo. Ayer mismo vimos en todos los canales de televisión cómo los trabajadores tercerizados del Roca pedían IGUALDAD con sus compañeros ferroviarios, igual contrato, igual salario, iguales condiciones, al grito de “¡se siente, se siente, planta permanente!”
Lo que se advierte es que el debate nacional generado alrededor de este tema del matrimonio igualitario deja planteada la necesidad de ir por más. Esta dictadura clerical que pretende imponer su dogma en la legislación y en nuestras vidas es directamente responsable de que mueran más de 400 mujeres cada año por las consecuencias del aborto clandestino; ahora tenemos que pelear para conseguir el derecho al aborto libre y gratuito.

Justamente, la senadora kirchnerista Bortolozzi, que votó en contra del matrimonio igualitario, decía que “ahora se viene el aborto, se viene la separación de la iglesia del Estado”…

Sí, pero el gobierno de Cristina Kirchner se encargó, rápidamente, de mostrar que ésas no son sus intenciones: pronto salió Agustín Rossi, el jefe del bloque K de Diputados, a decir que “no está en la agenda” el tratamiento de un proyecto para legalizar el aborto. Después, mientras la presidenta transformaba la promulgación de la ley de matrimonio igualitario en un acto político en beneficio propio, el ministro de Salud –el cleriKal Juan Manzur- desmintió que existiera una resolución ministerial sobre el aborto no punible, dando marcha atrás con una noticia que había salido supuestamente “por error” en todos los medios.
Bajo el gobierno de Cristina, la anterior ministra de Salud –Graciela Ocaña- había tratado al aborto como un “asunto de política criminal”, desmantelando además el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Luego fue reemplazada por Manzur, que había sido ministro de salud de Tucumán cuando se denunciaban los altísimos índices de muertes de bebés y niños por desnutrición, el mismo que asistió –el pasado 9 de julio- al Tedeum en la Catedral de Tucumán donde el obispo Villalba arengó contra el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Pero, en Argentina, se realizan alrededor de 600 mil abortos por año; 80 mil mujeres son hospitalizadas cada año por las consecuencias de los abortos clandestinos y un 25% de las muertes maternas también son por esta causa, sólo contando los casos que quedan registrados en los hospitales. Mientras en la clandestinidad, hay un sector que lucra con los abortos caros y seguros realizados en clínicas truchas, donde pueden atenderse unas pocas, la mayoría de las mujeres –trabajadoras, desocupadas, jóvenes y adolescentes de los barrios populares- corre el riesgo de morir por hemorragias, perforaciones uterinas o infecciones generalizadas.
Entonces, ante esta realidad, no hay lugar para dogmas o cuestiones de fe. Aunque la Iglesia no quiera y el gobierno mire para otro lado, se practican miles de abortos por año. Entonces, quienes luchamos por su despenalización y la legalización del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, lo que estamos diciendo es que las miles de mujeres que se encuentran ante esta situación, tengan las mismas condiciones de salubridad, atención médica y gratuidad para que no haya ni una muerta más por las consecuencias del aborto clandestino. Estar en contra del derecho al aborto no es estar a favor de la vida, sino a favor de que el aborto siga siendo clandestino, con las consecuencias mortales que eso tiene para las mujeres más pobres.

¿Existe algún proyecto de ley sobre aborto?

Sí, hay varios proyectos. El que fue consensuado transversalmente por una minoría de diputados y diputadas, es el que fue presentado por la Campaña por el Derecho al Aborto para ser tratado durante este año. Sin embargo, ¿cuáles son las posibilidades de ser aprobado en un Congreso que sólo por 6 votos aprobó el matrimonio igualitario? ¿Qué hará la Iglesia que, ante esto último, se movilizó al grito de “guerra santa contra el mal” cuando se trataba de avanzar en la igualdad de derechos civiles para gays y lesbianas? ¿Y qué harán el gobierno y sus legisladores que votaron mayoritariamente en contra de aquella ley, cuando se trate esta otra que no cuenta con el apoyo de Cristina? No podemos jugarnos nuestras vidas, nuestra salud y nuestro derecho a decidir en el lobby parlamentario. Tenemos que poner en pie una gran campaña por el derecho al aborto, pero verdaderamente de lucha, que convoque a las miles de personas que apoyan este derecho de las mujeres a movilizarse para imponer, activamente, que esta ley sea aprobada. Todas las encuestas indican que la mayoría de la población está de acuerdo con la despenalización del aborto ¿cuántos más serán hoy, después de haber conquistado un derecho democrático elemental y haberle propinado una derrota a los sectores fundamentalistas, a los retrógrados y a la reaccionaria jerarquía de la Iglesia? Por eso llamamos a poner en pie esta campaña, para que cientos de trabajadoras y trabajadores, delegados, comisiones internas, centros de estudiantes y organizaciones sociales y políticas se pronuncien por este derecho elemental que permitiría acabar con tantas mujeres muertas por abortos clandestinos. Porque es necesario que esa fuerza se exprese activamente contra el oscurantismo clerical que, junto a la mayoría de los legisladores oficialistas y de la oposición derechista, pretende que las mujeres sigan siendo sometidas a esta situación de desigualdad y opresión, mucho más cruenta para las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre.
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EsKándalo

El martes 20 de julio, todos los medios informaron que había una resolución ministerial del Ministerio de Salud de la Nación que reglamentaba el aborto no punible. Según esta información, se obligaba a todos los hospitales públicos a practicar los abortos no punibles sin previa autorización judicial ni dictamen de comisiones de bioética. El aborto no está penalizado en caso de que el embarazo fuera resultado de una violación, cuando corriera riesgo la vida o la salud de la gestante o cuando se tratara de una mujer con discapacidad mental.
Sin embargo, al día siguiente, el ministro de Salud, Juan Manzur negó que él hubiera firmado tal resolución. Enseguida el gobierno salió a pedir “disculpas” por el malentendido que produjo malestar en amplios sectores oficialistas, ya que la mayoría de los diputados, funcionarios y gobernadores K no ven con buenos ojos la aprobación del derecho al aborto y ponen en discusión la interpretación del artículo 86 del código penal que despenaliza el aborto en estos casos anteriormente mencionados.
Todo ocurría mientras Cristina se embanderaba en la igualdad conquistada con el matrimonio gay, convertido en ley y promulgada en el mismo día con un acto político en Casa Rosada, acompañada por las organizaciones GLTTB y otras personalidades.

15/7/10

"Es hora de acabar con mentiras, hipocresía, oscurantismo"

Después de una larga jornada de debate en el Senado, que comenzó cerca del mediodía del miércoles 14 y terminó a la madrugada del día siguiente, se aprobó la ley de matrimonio igualitario. Hablamos con Andrea D’Atri, dirigente nacional del PTS que impulsa la agrupación de mujeres Pan y Rosas, la que participó intensamente en la campaña a favor de este derecho.

¿Qué significado tiene la aprobación de esta ley?

Es el resultado de una larga lucha del movimiento de gays, lesbianas, travestis y transexuales, como también de distintas organizaciones sociales y políticas que acompañamos permanentemente el reclamo de igualdad de derechos. Pero, también significa un primer paso muy importante que nos permite avanzar en otros derechos y libertades democráticas, como el derecho al aborto o la separación de la Iglesia del Estado.

Justamente, la Iglesia montó una campaña ultrarreaccionaria, hablando de “guerra santa”. ¿Qué opinión te merece?

La Iglesia, como siempre que está ante la posibilidad de perder algo de su nefasta y reaccionaria influencia, presenta batalla. Ya lo hicieron cuando se trató la ley de divorcio y ahora su enemigo es la comunidad homosexual. ¡Pero también condenaron a Galileo por decir que la Tierra se movía! Y aún condenado, les dijo: “Eppur si muove” (“sin embargo, se mueve”). Hoy, el 70% de la población se manifestó a favor del matrimonio igualitario. Eso quiere decir que aunque la Iglesia no lo quiera, esto es un derecho conquistado.
En esta ocasión, idearon una estrategia para atacar el derecho al matrimonio igualitario, basándose en la falacia de que sólo es verdadera familia la que tiene “una mamá y un papá”. Pero en Argentina, casi un 30% de los hogares son sostenidos por mujeres solas. ¿Qué son? También decían que no se sabía qué podía suceder con niños criados por dos mamás o dos papás. Lo cierto es que las personas homosexuales son hijos de una mamá y un papá heterosexuales ¿y la Iglesia pretende, acaso, prohibir el matrimonio tradicional para que no siga habiendo hijos “desviados del plan de dios”? Es una verdadera ridiculez. En las familias que ellos llaman “normales” no son pocas las mujeres víctimas de la violencia machista o las niñas y niños abusados y violados por sus propios padres.
La Iglesia nuevamente muestra la profunda hipocresía que la corroe: ayer inició juicio canónico contra el cura cordobés que apoya el matrimonio gay, mientras cubre con su manto de impunidad a cientos de curas abusadores y pedófilos. ¿Se le inició juicio canónico al cura Grassi después que fue condenado por abuso de menores? ¿La Iglesia separó de sus filas al cura Von Wernich que confesaba a los detenidos-desaparecidos que eran torturados por el genocida Camps en la dictadura? No, no lo hizo. Por eso, es hora de acabar con mentiras, hipocresía, oscurantismo… Tenemos que avanzar en la separación de la Iglesia del Estado, porque los curas llevan adelante su cruzada de odio, mientras reciben subsidios millonarios que pagamos todos los trabajadores con los impuestos. Si sos gay o heterosexual, católico, judío o ateo, no importa; con los impuestos estamos pagando salarios de más de 10 mil pesos para los obispos, subsidios a las escuelas católicas y mil cosas más. Desde que tengo memoria, los jubilados reclaman el 82% móvil y, sin embargo, el Estado que dice que no puede pagar esas jubilaciones, ¡paga la jubilación a los curas que nunca trabajaron!
Por eso, volviendo a lo que te decía antes, el matrimonio igualitario es un gran paso adelante que no debe quedar ahí, sino que tiene que servir para ir por más.

La Iglesia intentó montar una provocación en el acto a favor del matrimonio igualitario, mientras se trataba la ley en el Senado…

Sí, pero fracasaron. Colgaron una bandera en las mismas rejas del Congreso, que decía “Ni adopción, ni unión civil, sólo VARON y MUJER” y unos treinta chupacirios se pusieron a rezar el rosario en abierta provocación contra miles de personas que ya se encontraban manifestando su apoyo a la ley. Finalmente, con un grupo de jóvenes gays, las compañeras de Pan y Rosas, militantes de partidos de izquierda y reconocidas activistas del movimiento GLTTB logramos que se retiraran con gritos y consignas. Huyeron escondidos detrás de un nutrido cordón policial.

Pero la Iglesia logró polarizar la discusión sobre el matrimonio igualitario, poniendo como enemigo al gobierno…

Sí, una falsa polarización, porque el proyecto de ley provino de los bloques de centroizquierda y fue consensuado por el movimiento GLTTB. El gobierno se negó a dar quórum en Diputados en dos oportunidades y, además, bajo la figura de la “libertad de conciencia” intentó ocultar que, en sus filas, hay decenas de diputados y senadores clericales y derechistas que están en contra de los derechos de gays y lesbianas. La polarización que incitó Bergoglio, terminó favoreciendo al kirchnerismo, que pretendió arrogarse este proyecto. La oposición tomó cuenta de que el gobierno podía salir fortalecido si se aprobaba la ley y, entonces, insistió en remarcar que había un corte transversal en todos los bloques, donde todos tenían senadores a favor y en contra.

Sin embargo, desde quienes siempre se manifestaron contrarios al matrimonio entre personas del mismo sexo, esta vez hubo una propuesta que denominaron “intermedia”, de unión civil ¿Cuál es tu opinión sobre esta alternativa?

Que no es ninguna alternativa. Se trataba de un proyecto de derechos especiales para una comunidad a la que se considera “diferente a la norma”. En síntesis: una ley basada en la discriminación. Le comentaba al periodista de Crónica TV que me entrevistó durante el corte de calle que realizamos con Pan y Rosas: “es como si dijéramos que la educación pública es para toda la población de Argentina, excepto para los hijos de inmigrantes, entonces a esos niños vamos a darles escuelas que se llamen de otra manera… ¿por qué?” La consigna que asumió el movimiento GLTTB fue la de “El mismo derecho, con el mismo nombre”. Así debe ser.
Por otra parte, la unión civil que proponía la oscurantista y ultrarreaccionaria senadora Liliana Negre, impedía el derecho a la adopción e incluía la posibilidad de “objeción de conciencia” para los funcionarios del Estado de quienes dependiera esa unión civil. ¿Qué significa esto? Que si un juez considera que va contra sus principios morales o religiosos unir civilmente a dos homosexuales, podría no hacerlo. Es decir, ¡se le permitiría infringir la ley misma!
Con respecto a la adopción, los argumentos medievales se chocan con la realidad, porque en Argentina, cualquier persona soltera puede adoptar individualmente, sin necesidad de aclarar cuál es su orientación sexual. Lo que permitiría esta ley de matrimonio es que las parejas puedan adoptar, asumiendo ambos integrantes de la pareja, los deberes con respecto al niño. Eso permitiría que, en caso de que fallezca el cónyuge adoptante o que la pareja se divorcie, también el otro cónyuge debe responsabilizarse por ese niño adoptado. A los fundamentalistas católicos que andan vociferando sobre los derechos de los niños, hay que decirles que esta ley amplía sus derechos, más que vulnerarlos.

Finalmente, a pesar de haber conseguido media sanción en Diputados, de contar con el apoyo de casi el 70% de la población, la aprobación de la ley estuvo permanentemente en situación de “empate técnico” en el Senado, corriendo el riesgo de no ser aprobada y con la posibilidad de que quedara archivada hasta el año próximo ¿Por qué un proyecto que cuenta con tanta aprobación social se encontró ante esta encrucijada?

Creo que la forma en que, finalmente, se aprobó la ley –con un margen muy pequeño, haciendo peligrar hasta último momento los derechos de gays y lesbianas al matrimonio civil- muestra que no podemos dejar en mano de estos diputados y senadores, oficialistas y opositores, la conquista de nuestros derechos.
La estrategia del lobby parlamentario mostró sus terribles y peligrosos límites cuando fue la mismísima Iglesia la que movilizó a miles de personas en todo el país, presionando a los senadores, desafiando con retirarles el apoyo. Lamentablemente, la estrategia privilegiada por las organizaciones del movimiento GLTTB fue la del lobby, es decir, confiar en que fuera esa cueva de ladrones que es el parlamento, la que legislara a favor de nuestros derechos y no poner el acento en nuestras propias fuerzas. Tendrían que haber convocado a manifestaciones que reunieran a cientos de miles de personas homosexuales y heterosexuales que ya dijeron basta a la discriminación y que apoyaron esta iniciativa.
Si con esta ley llegamos a una situación de cuasi empate técnico, ¿cómo vamos a conseguir que se apruebe el derecho al aborto libre y gratuito? ¿Cómo vamos a conseguir separar la Iglesia del Estado? Evidentemente, será necesaria una masiva y combativa movilización de decenas de miles para arrancarle al Congreso nuestros derechos. Consideramos que ésta es la primera conclusión que debemos sacar si queremos seguir avanzando. Pan y Rosas siempre insistió en esta perspectiva. ¡No podemos confiar en que estos partidos patronales de la oposición y el oficialismo aprobarán las leyes, sin poner nuestros derechos en riesgo de ser negados o condicionados por los derechistas y fundamentalistas recalcitrantes, si no es por nuestra lucha activa, en las calles! Tenemos que movilizarnos con independencia del Estado, el gobierno y los partidos del régimen para arrancar nuestros derechos al Congreso.

Publicado en La Verdad Obrera Nro. 383

5/12/09

Honduras: se consumó el fraude electoral pergeñado por Micheletti y el imperialismo

Entrevista de Pateando el Tablero, AM 990 Radio Splendid, sobre las elecciones en Honduras.
Puede escuchar el programa todos los sábados de 12 a 13 hs. también por internet en vivo en http://www.amsplendid.com.ar/ o bien en http://www.pateandoeltablero.com.ar/, una vez emitidos.
Para escuchar la entrevista hacé click AQUI

28/11/09

Honduras: A menos de 20 hs de que se inicie el fraude electoral

Entrevista de Pateando el Tablero, AM 990 Radio Splendid, sobre las elecciones en Honduras.
Puede escuchar el programa todos los sábados de 12 a 13 hs. también por internet en vivo en http://www.amsplendid.com.ar/ o bien en http://www.pateandoeltablero.com.ar/, una vez emitidos.
Escuche la entrevista haciendo click AQUI

29/10/09

Entrevista desde Honduras: “Retomar el camino de la lucha y la movilización”

La Verdad Obrera entrevistó a Andrea D’Atri, dirigente nacional del PTS, que se encuentra en Tegucigalpa.

El viernes pasado, tras un nuevo ultimátum de Zelaya sin eco entre los golpistas, el equipo negociador del presidente depuesto dio por concluido el denominado Diálogo Guaymuras. A cuatro meses de haber secuestrado y expulsado del país al presidente Manuel Zelaya, el régimen golpista encabezado por Roberto Micheletti y el propio presidente depuesto habían alcanzado varios acuerdos. Este último –que ya había aceptado casi la totalidad de los puntos exigidos por los golpistas en el diálogo- llegó, incluso, a barajar la posibilidad de ser restituido después de las elecciones fraudulentas. Sin embargo, la intransigencia de los golpistas sobre lo concerniente a su restitución volvió a empantanar la situación.
En el marco de este nuevo impasse en las conversaciones y cuando se cumplen cuatro meses del golpe, arribaron a Tegucigalpa, Thomas Shannon –secretario de Estado adjunto para América Latina de EE.UU.- y Dan Restrepo –consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Después de la visita de la OEA, que se retiró la semana pasada sin resultados, llega esta nueva misión para presionar por un acuerdo que selle la crisis abierta por el golpe cívico militar. Las misiones de EE.UU. y la OEA no tienen otro objetivo que el de dar la estocada final para cerrar un acuerdo reaccionario en el que la restitución de Zelaya termine avalando el resultado electoral fraudulento, legitimando al régimen golpista.

¿Cuál es la situación de las negociaciones entre Zelaya y los golpistas?

Como habrán podido ver en los medios, el viernes pasado la comisión de Zelaya dio por concluidas las negociaciones del llamado Diálogo Guaymuras. Las comisiones de ambas partes habían alcanzado varios acuerdos pero, finalmente, se volvió a trabar el diálogo en torno a la restitución de Zelaya. Y, aunque la prensa golpista hondureña endilga este resultado a la intransigencia de los zelayistas, lo cierto es que Zelaya es quien viene aceptando todas las exigencias puestas por los golpistas en la mesa de negociaciones. Por empezar, aceptando este diálogo aún cuando todavía había estado de sitio; pero aceptando además las exigencias de marchar hacia un gobierno de unidad nacional, impunidad para los golpistas y la renuncia a convocar a una asamblea constituyente. A pesar de todas estas concesiones, los golpistas siguen siendo reacios a aceptar la restitución de Zelaya y, hasta hoy, mantienen la propuesta de un gobierno de transición, encabezado por una tercera persona, es decir, que no sean Zelaya ni Micheletti.
Después de cuatro meses, los resultados de la vía negociadora –auspiciada por la OEA, el imperialismo y los gobiernos de la región- muestran que el diálogo sólo ha servido para fortalecer a los golpistas. Y, aunque en un principio varios gobiernos habían dicho que desconocerían el resultado de las próximas elecciones del 29/11, a medida que pasa el tiempo y se acercan los comicios, algunos ya empiezan a matizar su repudio al fraude electoral. Hace un mes, por ejemplo, en la asamblea de emergencia de la OEA, tanto EE.UU. como otros países se abstuvieron de definir cuál será su posición sobre el resultado de las próximas elecciones, dejando abierta la posibilidad de brindarle legitimidad internacional.

Entre el diálogo y la represión, los golpistas avanzan en la campaña electoral, ¿no es así?

Lo que se intenta imponer es un clima de normalidad y encauzar todo hacia las elecciones fraudulentas de fines de noviembre. Y, aunque se ha levantado formalmente el estado de sitio, la represión se mantiene. El ejemplo más reciente es la masacre en la colonia Ramón Amaya Amador, donde cuatro jóvenes fueron ultimados a balazos desde unas motocicletas; un crimen que la prensa trató de vincular con supuestos ajustes de cuenta entre delincuentes, pero que nadie cree así, ya que dos de los asesinados eran hermanos y tenían una barbería en el barrio, el tercero era un obrero amigo de los anteriores y el cuarto, fue asesinado por haber pasado por el lugar y presenciar el hecho. Además, algunos de ellos eran hijos de una conocida activista antigolpista y este barrio, ubicado al oriente de Tegucigalpa, se ha destacado por su resistencia.
En los últimos días, además, en circunstancias no esclarecidas, fueron asesinados el sobrino de Micheletti, un coronel de las Fuerzas Armadas y también fue secuestrado el empresario y político Alfredo Jalil, que es el padre del viceministro de Defensa del régimen golpista. Todo lo cual, en el marco de la represión selectiva contra la resistencia, puede ser utilizado por el mismo régimen para desatar una verdadera “caza de brujas” contra el activismo antigolpista. Por eso, la insistencia de Zelaya en la resistencia “pacífica” y a confiar en una salida negociada, no hace otra cosa que desarticular cualquier posibilidad de respuesta de la resistencia hondureña y promover la desmovilización.

¿Qué perspectivas se plantean en esta situación?

Me parece que lo que venimos viendo en cada ronda de negociación es que, en todos los casos, es el régimen golpista el que sale fortalecido. Es decir que los acuerdos son una variante que, los sectores que se vienen movilizando contra el golpe, sufriendo la represión, no deben aceptar. Las trabajadoras y trabajadores del magisterio, los sindicatos que están en la resistencia, la juventud de la universidad y de los barrios, las mujeres y el pueblo que se movilizan contra el golpe no obtendrán, en estos diálogos, ninguna respuesta a sus demandas. Por eso hay que redoblar las movilizaciones y el apoyo al pueblo hondureño contra esta trampa de la negociación y la salida electoral fraudulenta, que no busca otra cosa que salvaguardar el oligárquico régimen político hondureño. Para eso, es necesario que el Frente Nacional de la Resistencia rompa definitivamente con cualquier expectativa en el diálogo y retome el camino de la lucha y la movilización en las calles, en la perspectiva de organizar el boicot activo a estas elecciones. Y es indispensable que, en nuestros respectivos países, redoblemos la movilización en apoyo a la lucha del pueblo hondureño.

24/10/09

Andrea D'Atri, feminista argentina en Honduras

Radio Liberada: Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Andrea D´Atri, compañera feminista argentina de la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas, que nos cuenta del compromiso de las organizaciones en la lucha contra el golpe de estado como una demanda local, y regional, porque la lucha no es solo hondureña, comenta que se han identificado con la lucha que dan aquí las compañeras Feministas en Resistencia; dice que las feministas en Argentina la consigna es: "Sin Feminismo no hay Socialismo", y así lo explica: Quien es socialista y no es feminsita, carece de amplitud, pero quien es feminista y no es socialista carece de estrategia... es decir, se debe vincular la lucha de las mujeres con una lucha por un cambio social que ponga este sistema patas para arriba, porque está basado en una minoría de prásitos que explotan a la mayoría de la humanidad, de las cuales las más afectadas son las mujeres... de mil 300 millones de pobres que hay en el mundo, el 70% son mujeres y niñas... es un intercambio muy interesante y edificante sobre los procesos identaitrios de la lucha de los pueblos de América Latina, porque los explotadores y golpitas de la dictadura hondureña de hoy, son los mismos que ayer lo fueron en Argentina con la dictadura de Videla...

Para escuchar o descargar el audios, da clic AQUI

25/7/09

Comunicación en directo con Honduras

Comunicación con Sara Rosales, del grupo feminista "Las Lolas" e integrante de la dirección del Frente Nacional contra el Golpe de Estado, para el programa Pateando el Tablero AM 990 - Radio Splendid. Para escucharla, haga click AQUI

24/7/09

La hoguera que nunca se extingue

Entrevista a Elena Mansilla, de Las Heras (Santa Cruz), realizada en mayo de 2007.

Las Heras es un pequeño poblado petrolero, enclavado en medio del sur patagónico. Desde Buenos Aires, el viaje parece interminable: salimos temprano desde el aeroparque metropolitano y, luego de más de tres horas de vuelo, arribamos a la ciudad puerto de Comodoro Rivadavia; sin pausa, subimos al ómnibus que nos trasladó –costeando el Océano Atlántico-, más al sur, hasta la localidad de Caleta Olivia. Desde esa pequeña ciudad, otro ómnibus, recién después de dos horas de viaje hacia el oeste, nos dejaría en nuestro destino final, a dos mil kilómetros de nuestros hogares. Atrás dejamos el mar, por un camino que cruza la meseta áspera y ventosa, ofreciendo un único paisaje amarronado y monótono sólo alterado por las perforadoras que excavan la tierra en busca de petróleo.

Caleta Olivia, Cañadón Seco, Pico Truncado y Las Heras son pueblos hermanados por la explotación petrolera; ayer, estatal y hoy, en manos de grandes empresas transnacionales. Las Heras es una pequeña localidad de diez mil habitantes, distribuidos en un tablero de treinta y seis cuadras de largo por diez de ancho.

Todos se conocen, por eso nuestra presencia es advertida inmediatamente. Un gendarme, sin identificación, nos pregunta qué estamos filmando y nos invita a presentar nuestras credenciales en un improvisado cuartel que funciona en el predio de un centro cultural. Es que la presencia inusitada de más de trescientos gendarmes desde los acontecimientos del verano pasado, desborda la capacidad de un pueblo sin cuartel ni hoteles de magnitud. Cuando nos negamos a acompañar al soldado, alegando que no presenta su identificación obligatoria, la cámara queda encendida y registra sus palabras, sin que él lo advierta. Nos dice que están ahí por orden del Presidente de la Nación, porque la policía fue “desbordada” por el alzamiento de todo el pueblo. La excusa de estar filmando un video documental sobre la flora y la fauna patagónica, nos permitió escapar de las fuerzas represivas que vigilan permanentemente.

Vamos a encontrarnos con Elena. Para no causarle más problemas que los que tiene, recorremos las calles azarosamente, distrayendo a la policía que ya nos está siguiendo para averiguar a qué vinimos hasta aquí. Los hijos de Elena, ya liberados, fueron detenidos junto a sus hermanos después de la “pueblada”. Estos últimos aún permanecen presos. Ella y otras mujeres que son madres, esposas, novias, hermanas e hijas de los detenidos, crearon una comisión para reclamar por su libertad. Hoy, cuando el miedo recorre las calles de Las Heras de la mano de gendarmes y policías, estas mujeres son las únicas que se atreven a desafiar el orden impuesto mediante la represión.

Pero la sangre, los golpes y la muerte no son nuevos en este territorio. Entre 1850 y 1880, estas tierras fueron arrebatadas por el Estado nacional a los pueblos originarios, que fueron literalmente exterminados. Más tarde, fueron ocupadas por empresas británicas que criaban ovejas para la exportación de lana y carne, imponiendo sus propias normas salariales y condiciones de trabajo, en una región que no contaba con organizaciones sindicales. Pero en 1920, con la creación de la Sociedad Obrera, los peones quebraron el orden establecido por latifundistas nacionales y empresarios ingleses, con huelgas masivas. El entonces presidente de la Nación, Hipólito Irigoyen, envió tropas del ejército para reprimir a los trabajadores. En Las Heras fue ejecutado uno de los líderes obreros; más de mil quinientos fueron fusilados, degollados, heridos y detenidos.

La historia más reciente también encierra miseria, dolor y represión: en 1992, la privatización de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales por parte del gobierno nacional –en ese entonces, presidido por Carlos Menem-, fue respaldada por el que era gobernador de esta provincia eminentemente petrolera. Su nombre es Néstor Kirchner y, actualmente, ocupa el sillón presidencial. Su apoyo a la privatización de la riqueza nacional fue recompensado, en aquel entonces, con quinientos millones de dólares en concepto de regalías que fueron girados a bancos europeos.

Fue así como llegaron Halliburton y otras empresas de los Estados Unidos, que abandonaron el país cuando, pocos años después, cayó el precio internacional del crudo. Las Heras, de un día para el otro, perdió la mitad de su población que huía de la desocupación y la miseria. De un modo que ninguna estadística puede explicar, en dos años se suicidaron más de veinte jóvenes y adolescentes en este pueblo tan pequeño del sur argentino.

Pero la actividad volvió a repuntar y otras multinacionales y empresas que tercerizan servicios petroleros se radicaron en la región: Repsol, Pan American Energy, Vintage Oil, Dolland, Tecpetrol, Chevron, Metrapet-Serpecom, Indus y Argentina 2000. Mientras tanto, la riqueza es sólo para las empresas extranjeras que hacen sus negocios y para el gobierno provincial, que cobra doscientos cincuenta dólares por minuto en concepto de regalías, con los que mantiene un fuerte aparato clientelar. Para los trabajadores: contratos precarios, jornadas extenuantes, condiciones deplorables y salarios miserables. Como a principios de siglo pasado, la mayoría de los petroleros de hoy no están encuadrados en los convenios legales. Bajo la figura de “trabajadores de la construcción”, cobran menos que otros operarios de su misma rama industrial. Por eso reclamaron.

Durante el año 2005, los petroleros hicieron huelgas, movilizaciones y cortes de ruta, junto a trabajadores estatales, docentes, obreros de la construcción, pesqueros, mineros y desocupados. Pero en el verano del 2006, el conflicto tuvo una escalada inesperada. Los trabajadores cortaban la ruta y el acceso a la planta de Repsol y el líder de la protesta fue detenido. Entonces, alrededor de mil manifestantes rodearon la comisaría para reclamar la libertad del dirigente obrero, mientras la gendarmería custodiaba los yacimientos. En medio de los disparos policiales contra la multitud, un oficial cae muerto y treinta manifestantes son heridos. Inmediatamente, el gobierno nacional envía más de doscientos gendarmes para contener la protesta.

Después de dieciocho días de huelga en los que se paralizó la explotación del yacimiento de Las Heras, parecía que el conflicto se resolvía a favor de los trabajadores. Sin embargo, días más tarde, la jueza que intervenía en el caso de la muerte del policía, ordena la detención de decenas de manifestantes. Rápidamente, las mujeres organizan una comisión por la libertad de los presos, reparten panfletos en las entradas de los campos petroleros, organizan movilizaciones hasta el juzgado de la localidad vecina de Pico Truncado, soportan el asedio de militares y policías apostados en la región.

Una de esas mujeres es Elena. Tiene cuarenta y cuatro años y, cuando nos dice su edad, pensamos que no dista mucho de la nuestra. Sin embargo, las inclemencias del tiempo pero, fundamentalmente, las de la vida dura y penosa que le ha tocado, le dan la apariencia de una mujer mayor.

Elena nació y vivió su infancia en Comodoro Rivadavia, con sus cinco hermanos, en una modesta casa que se sostenía con los magros salarios de su madre, que era trabajadora doméstica, y su padre, obrero soldador. Aunque quiso ser maestra, las dificultades le impidieron dedicarse al estudio y la obligaron a trabajar desde muy joven. Sus hermanos varones se convirtieron, inevitablemente, en obreros petroleros. Su hermana, se casó con un trabajador del mismo gremio. Sólo ella tuvo un novio que no se dedicaba a las mismas tareas y, aunque dice que no quería casarse, con sólo diecisiete años se unió en matrimonio con este conductor de camiones, con el que tuvo cinco hijos. Repitiendo la historia, uno de ellos es chofer de una empresa petrolera, otro trabaja en la empresa de servicios petroleros más importante de la zona y el mayor, es soldador y mecánico, como su abuelo. El más pequeño de los varones, apenas está terminando la escuela primaria y la nena, llegó un año después que el anterior. Desde hace pocos meses, Elena es viuda: su marido fue asesinado en un confuso episodio en la puerta de su casa, por un grupo de jóvenes embriagados. Uno de ellos estuvo detenido y, extrañamente, escapó de la comisaría y aún pasea impunemente por las calles de Las Heras, donde no es nada fácil pasar desapercibido.

Pero, como dice Elena, “gracias a Dios, aprendí el arte de la costura”, porque tuvo que empezar a trabajar para mantener su hogar. “Quise estudiar y nunca lo pude hacer. Y me quedaban cosas pendientes. Digo, bueno, si me caso voy a ser para mi familia, entonces no me voy a casar. Pero ¡oh, sorpresa!, me había quedado embarazada, así que me decidí casarme. Yo pensaba si él no quiere, lo tengo igual, ése era mi lema. Pero él estaba muy decidido en casarse.”

Dos de sus hijos, estuvieron encarcelados durante los primeros días del conflicto y luego, fueron liberados. Dos de sus hermanos aún permanecen detenidos en localidades vecinas, pero no cercanas. Pero Elena advierte que se trata de una maniobra del poder: “Si hubieran detenido a todos estos trabajadores acá, el pueblo hubiera ido a reclamar ahí. Entonces, el gobierno determinó si los llevamos y los esparcimos por toda la provincia, los familiares, los amigos, van a tener que pagarse el pasaje que es tan caro, no van a poder dejar el trabajo, la familia para ir a verlos, entonces, acá va a quedar todo tapado. Pero se llevó el chasco, porque no pensó que las mujeres, que ya están cansadas de mirar televisión, de mirar telenovelas, iban a salir a gritar todo esto, toda esta injusticia. Porque es muy injusto. Tantas mentiras que hemos escuchado, promesas que no se han cumplido, todo el dinero que sale… yo siempre pienso eso: mi padre, mis hermanos, mis hijos siempre han trabajado en el petróleo y siempre han cobrado mal. Se han muerto de frío en los tiempos de invierno. Yo sé cómo se sufre eso. A mí me hartó.”

Elena dice que los reclamos que vienen desde lejos, caían en saco roto. Pero “cuando nosotras nos pusimos a gritar… unas cinco locas que gritan, como decía el cura, fuimos escuchadas.” Ella está segura que a las mujeres, el poder les tiene miedo; aunque reconoce que también si no hay más mujeres “que se animan” es porque el mismo sentimiento a veces las invade a ellas. Dice que a veces, alguna mujer acompaña tímidamente, “pero si te ve que no aflojaste, va a tener la misma actitud. Si te sentís respaldada, de adentro tuyo sale la explosión.”

Ella quiere unificar la lucha, “una lucha que es mía y que ha empezado a ser una lucha de todos. Una lucha para todo el país, para que se terminen estas injusticias en Argentina.” Nos cuenta que a sus compañeras de la agrupación de mujeres les decía “yo estoy cansada que nos vengan con toda esta política sucia. Nosotras no queríamos saber nada de política. Pero estamos haciendo política. Entonces, es como que esta parte de lucha, para mí es grande. Yo creo que si sacamos a algún detenido, es un logro fantástico.”

Esta nueva experiencia cambió la cotidianeidad de su vida, hasta ahora, rutinaria. Elena dice que, desde que formó la comisión, habla de todo lo que le pasa con sus compañeras de lucha, aunque antes no conversaba ni con su vecina. Ahora, envía comunicados de prensa a los medios, viaja semana tras semana a Caleta Olivia y Pico Truncado a visitar a sus hermanos, enfrenta jueces y policías, se reúne en asambleas con otras mujeres y trabajadores que siguen bregando por la libertad de sus hermanos de clase.

Antes de dejar su casa, nos da un mensaje para otras mujeres “que no se repriman, que todo lo que han querido desde chicas surja, y se oiga lo que una tiene adentro. Es sólo buscarse entre sí, que se junten. Tenemos formas de luchar y ser escuchadas. Una lucha de mujeres, porque luchando las mujeres vamos a tener una solución: un país que a nosotras nos guste, basta de mentiras, basta de promesas que no se cumplen. Eso es todo.”

Más tarde, nos permitieron asistir a una de las asambleas que, casi clandestinamente, se reúne en el garaje de una casa que está del otro lado del pueblo. Un puñado de obreros petroleros y mujeres, la mayoría jóvenes, debaten qué hacer el próximo 25 de Mayo, cuando se conmemora una fecha patria. El intendente de Las Heras convoca a un acto en la plaza central del pueblo. Mujeres y obreros petroleros se preguntan si podrán boicotear el festejo oficial con su presencia, reclamando la libertad de los presos. “¿Y si nos reprimen y somos más los que quedamos detenidos?”, se preguntan. Otro responde: “Si reprimen, nos metemos en la Iglesia.” Un joven delegado interpela a la asamblea: “¿Van a estar todos?” La dueña de casa, que ha prestado su garaje para la reunión, dice: “sí, yo voy.”

Por la noche, volvimos a nuestro hotel en Caleta Olivia y, al día siguiente, recorrimos este pequeño puerto a orillas del Atlántico. El diario dice que “enviados del Banco Mundial están observando el desarrollo regional” y que la provincia “exporta combustible por 1.969 millones de dólares.” Un aviso a color invita a los estudiantes a postularse a la beca que la petrolera Repsol promueve junto con la Universidad Nacional de la Patagonia. Pero otros titulares llaman nuestra atención: “Obreros marítimos iniciaron huelga por tiempo indeterminado”; la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa convoca a una asamblea en la región; “docentes de la Universidad inician un paro por tres días”; “preparan el paro en el transporte urbano”; abogados de un organismo de derechos humanos denuncian “la existencia de permanentes prácticas violentas por parte de la policía”. Y unas declaraciones del presidente, del mismo que fuera gobernador de esta provincia cuando se efectuó la privatización de la explotación del petróleo, nos indignan: “La despenalización del aborto no es un proyecto del gobierno.”

En Caleta Olivia, con el frío de la mañana, un pequeño ejército de mujeres, vestidas de verde, sale a barrer las calles y arreglar el césped de las plazas; quitan las hojas secas y limpian los monumentos. El gobierno encontró, de este modo, una forma de paliar la desocupación: con bajos salarios, decenas de mujeres jóvenes integran las cuadrillas municipales que mantienen limpia a la ciudad.

Tenemos que esperar que se haga la tarde y Elena venga desde Las Heras a visitar a su hermano, detenido en una comisaría de esta localidad. Hacemos tiempo, recorriendo el pueblo y preguntando la historia a los vecinos. Y así nos enteramos que un dibujante, que trabajaba para la vieja empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales, diseñó una fuente para la ciudad con una estatua de Venus. Pero el párroco no permitió que se levantara la imagen de una mujer desnuda en pleno centro de Caleta Olivia y fue así, entonces, como la Venus se cambió por un imponente obrero petrolero de cemento y hierro forjado, rodeado de banderas de todos los países latinoamericanos de donde siguen llegando trabajadores en busca de un futuro promisorio. Los lugareños no tardaron en bautizarlo “Gorosito”, aludiendo a un personaje de la televisión de aquella década del ’70, cuando el obrero petrolero –símbolo de la prosperidad regional- se erigía como un monumento que distinguiría a Caleta del resto de las localidades vecinas. Hoy, paradójicamente, frente al “Gorosito”, hay una gasolinera extranjera; una de esas empresas contra las cuales se enfrentan los trabajadores de la región.

Por la tarde, nos reencontramos con Elena. Ella dice que todo esto no habría pasado si el muerto –durante aquella manifestación- hubiera sido un obrero, en vez de un policía. Para Elena, no estamos en democracia. Y esta lucha de los trabajadores, que son sus hermanos, sus hijos, sus compañeros, ha sido “manchada con sangre, para taparla, para darle un escarmiento al obrero. Para que los trabajadores digan ‘tengo un sueldo miserable y me la tengo que aguantar.’”

Con ráfagas de viento de ciento veinte kilómetros por hora y una temperatura que, en invierno, puede alcanzar los veintiún grados bajo cero, Las Heras queda atrás en nuestra aventura patagónica.

Dice la leyenda de los tehuelches que antiguamente poblaron estas tierras, que la Patagonia era sólo hielo y nieve cuando un cisne la cruzó volando, por primera vez. Venía desde más allá del mar, donde había nacido Elal, a quién cargó en su blanco lomo para depositarlo sobre la cumbre del cerro Chaltén. Durante tres días y tres noches, Elal permaneció en la cumbre, contemplando el desierto helado que su estirpe de héroe transformaría para siempre. Dicen que varias islas se distinguen todavía desde la costa patagónica y que en alguna muy lejos, donde ningún hombre vivo puede llegar, vive Elal, sentado frente a una hoguera que nunca se extingue.

Como no se extinguirá la llama de estas valerosas mujeres de Las Heras, que siguen luchando por la libertad de sus seres queridos.

10/7/09

Golpe a golpe


Entrevista realizada en mayo de 2006

La casa de Mati queda a pocas cuadras de la de Valeria, la maestra. Claro que no lo sabíamos de antemano y nos perdimos un rato antes de encontrar el barrio donde vive con su mamá y su hijo de dos años. Es el feriado del 25 de mayo. El presidente decidió celebrar la fiesta patria con un acto en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, que no ha sido ocupada por los políticos oficialistas desde la caída del presidente De La Rúa, en medio de las movilizaciones populares de diciembre de 2001. Cuando llegamos, encontramos a Mati junto a su madre mirando el acto oficial, por televisión. Todo el país está esperando el discurso del presidente Néstor Kirchner, porque un “operativo clamor” originado en su entorno pide que anuncie su candidatura para la reelección el año próximo. ¿Lo dirá?(1)
Mientras tanto, sobre el escenario, las Madres de Plaza de Mayo con sus pañuelos blancos sobre cabellos también blancos, le dan un aire inusual a este acto público: por primera vez, viejas antagonistas a los poderes de turno acompañan a un presidente. Simultáneamente, debajo del escenario y buscando ocultarse de las cámaras, se encolumnan los representantes de aquella “vieja política” con la que el presidente dice haber acabado, pero que garantizaron que la plaza pareciera llena: con prebendas, clientelismo, ómnibus pagados por las intendencias y los sindicatos, se volvió a movilizar al “aparato peronista”. Desistimos de hacer la entrevista en los tiempos previstos: ahora somos cuatro las que estamos sentadas frente al televisor, ironizando sobre la ropa elegante de la primera dama y su sonrisa de “miss universo”. Tomamos unos mates, en el comedor de esta casa amplia y linda, rodeada por la pobreza de un Neuquén no apto para turistas.
Para Mati, ésta es la etapa de la “vuelta al barrio”, como dice el tango, porque cuando cumplió doce años se fue a Rosario a cuidar a su abuela y cursar la escuela secundaria en busca de mejores posibilidades. En Rosario, además, estudió teatro, y recuerda haber conocido “otras cosas, lo que ofrecen las grandes ciudades y los barrios marginales, no.” Pero la nostalgia pudo más, y con dieciocho años cumplidos volvió a Neuquén, a estudiar administración de empresas, pero cerca de la familia. Mientras tanto, trabajó como camarera para distintos bares y restaurantes. Sin embargo, no pasaba necesidades y, aunque su madre trabajaba como asistente social, ella “vivía en otras cosas. Mi mamá siempre estaba participando en las cosas del barrio, pero yo no le daba importancia.”
El primer golpe le hizo ver que, en el mundo, hay sexos y hay clases: contratada por una empresa, para servir a los invitados de un elegante banquete, fue acosada sexualmente por un ricachón que pensó que Mati estaba incluida en el menú. Ella pudo eludir el mal trago, pero la denuncia ante su patrón la hizo sentir ridícula. ¡El jefe no entendía por qué había desperdiciado semejante “oportunidad”! Recuerda que, al principio, “me daba miedo contarlo, me daba vergüenza, pensaba si no era también porque yo tenía el pantalón ajustado.” Pero después hizo una denuncia pública, habló en las radios locales y tuvo muchas dificultades para volver a conseguir empleo como camarera.
El segundo golpe fue más contundente: era 19 de diciembre de 2001 y vio cómo los vecinos de su propio barrio corrían a saquear los supermercados, presas de la desesperación que provocan la falta de trabajo y de perspectivas. “Lo primero que me impactó es que me encontré con compañeras mías de la escuela primaria y todas estaban con chicos, con dieciocho años y con nenes; la mayoría había abandonado los estudios, estaban resignadas. Eran cosas que me impactaron: niñitos que no conocían el yogur. ¡Y eran mis vecinos! Yo estaba en una burbuja, no veía, estaba como un montón de otros jóvenes que hoy también están así, que no se chocaron con esa realidad con la que me choqué yo. Me llamaba la atención que no distinguían entre el yogur y la crema de leche, y en los saqueos se tomaban la crema de leche como yogur. Fueron cosas que me marcaron.” Su comentario encierra el dolor y la sorpresa de quien jamás imaginó que el hambre pueda ser algo más profundo y desgarrador que tener ganas de comer. Entonces decidió sumarse al Movimiento de Trabajadores Desocupados de Neuquén, ése al que todos conocen como el MTD.
La experiencia en el MTD fue el tercer golpe, pero esta vez, se trataba de uno que abría un boquete desde donde se podía avistar otro futuro. “Ahí empecé a darme cuenta que era necesaria una organización. No era cuestión de salir y, al ver un camión, salir a apedrearlo así porque sí, que teníamos que ganarnos a nuestros otros vecinos. Entonces, necesitábamos una organización.” Y se convirtió en una de las más destacadas activistas juveniles del movimiento. “También pensábamos que, aunque nuestros padres eran trabajadores desocupados, como juventud necesitábamos una organización también, dentro de la misma pero otra, porque teníamos distintas necesidades. Y por eso decidimos organizarnos como Juventud del MTD.” De pronto, el barrio contaba con talleres de salud sexual y reproductiva, prevención de enfermedades, educación. “Hicimos toda una cosa así con los compañeros de universidad, con docentes. Se consiguió que se dieran clases de apoyo para que los adultos pudieran terminar sus estudios. Y también organizamos ámbitos donde poder discutir y debatir lo que nosotros necesitábamos.”
Pero una de las cosas que más la entusiasmaba era participar en las actividades con los obreros de Zanon, una fábrica gigantesca, la más moderna de Sudamérica para la producción de cerámicos. Su patrón quiso vaciarla, cerrarla, pero los obreros la tomaron, reconectaron el gas para encender el horno, pagaron las deudas que el dueño mantenía con las empresas de servicios, retomaron la relación con proveedores y clientes y, todavía hoy, sostienen la producción bajo control obrero.
Cuando Mati conoció a los trabajadores de Zanon, el MTD estaba encargado de las guardias de seguridad que, junto con los obreros ceramistas, custodiaban la fábrica. La decisión era incorporar a los desocupados al plantel de trabajadores, apenas aumentara la producción. Entonces convocaron a la juventud del MTD y les ofrecieron puestos en la fábrica, algo que para algunos era el primer empleo de su vida. “No lo podíamos creer. ¡Que pusieran esa confianza en nosotros! Yo estaba por que entraran los compañeros grandes… pero se decide, en una asamblea en el barrio, que los puestos eran para los jóvenes, que teníamos que transmitir al resto de la organización que la unidad de ocupados y desocupados realmente da sus frutos cuando se pelea por algo.”
De golpe, entonces, se convirtió en obrera de Zanon. “Primero pensé que iba a entrar en administración, pero entré en la producción, en el laboratorio ¡que en mi vida había entrado en un laboratorio! Pero los compañeros me fueron explicando lo que era un cerámico, ¡no sabía qué era un cerámico!”, exclama riéndose. “Ahora controlo la materia prima antes de que empiece la producción, para que no haya problemas cuando empieza. Pero antes hice control de proceso, desde que ingresa la arcilla a la fábrica, hasta que salen las cajitas con los cerámicos. También hice control de arcilla: me caminaba toda la fábrica, hablando con los compañeros. Era la única mujer en medio de todos los compañeros. Me gustaba más porque tenía más contacto con la gente. Ahora estoy encerrada en el laboratorio, me dicen rata.” Y vuelve a reírse.
Aunque le gustaba ser la única mujer de la planta, reconoce que este lugar excepcional no estaba exento de dificultades. “Es difícil, porque yo tenia que ir y controlar que el compañero estaba haciendo bien su trabajo. Y yo era una que entró nueva: piba, joven, mujer, y tenía que ir a decirle a un compañero de cincuenta años –que hace quince que estaba trabajando-, que estaba haciendo mal su trabajo. ¡Ni bolilla me daban! Lloraba, me hacía malasangre y venía un compañero que decía exactamente lo mismo que decía yo y le hacían caso enseguida.” Aceptaba la protección de algún compañero con “autoridad” o se ganaba el respeto, sola; era difícil someter a discusión este problema ante sus pares. “El coordinador del sector me decía ‘nadie te va a decir nada a vos’ y entonces iba y lo planteaba él. Pero yo no quería eso, porque yo estaba haciendo mi trabajo. Eso fue hasta que tomé la decisión de decirle a cada compañero ‘no, pará, yo trabajo como vos, y si te vengo a decir algo es porque es así, y está a la vista que lo que estás haciendo está mal. Primero los trataba de usted; después, ya no. Los trataba de igual a igual porque sino, no daban bolilla.”
Cuando Mati ingresó a Zanon, era una de las catorce mujeres que se repartían en tareas administrativas, recepción, selección de producto, atención del comedor y cocina. Hoy hay más mujeres; algunas trabajan en los consultorios médicos que la fábrica tiene en las localidades de Neuquén y Centenario, para sus trabajadores. Sin conocer demasiado de teorías feministas, Mati nos señala, con simpleza, “creo que con los compañeros varones somos trabajadores los dos, pero tenemos una igualdad a partir de una diferencia.” Y esta diferencia es la que la empujó a crear y participar en la comisión de mujeres de la fábrica, que no sólo está abierta a la participación de las obreras de Zanon, sino también de las esposas, novias, hijas, hermanas y madres de los trabajadores. Para Mati es necesario erradicar “muchos prejuicios que vemos todos los días en la fábrica.” Le preguntamos cuáles y nos responde “si hay una reunión después del horario de trabajo, van todos los compañeros y las compañeras no pueden ir, porque tienen que ir a buscar a sus hijos al colegio o ir a cuidarlos. También nosotras necesitamos otro trato. Somos iguales, somos trabajadores, ¡pero un manotazo en la espalda no es lo mismo para uno que para otro!”
Claro que el golpe de una mano amiga, en la espalda, que nos impulsa adelante, que nos invita a no decaer o que nos muestra su apoyo, no provoca el mismo malestar que los otros golpes. “Estamos trabajando para hacer una guardería dentro de la fábrica. También hicimos talleres de salud sexual y reproductiva y del rol que ocupan las mujeres en los movimientos sociales. Hicimos talleres sobre violencia. Tenemos que volver a hacer, porque muchas compañeras están pidiendo eso.”
Todavía, a las mujeres les cuesta más intervenir en las asambleas de la fábrica, ante la mirada de todos. Mati recuerda que, en una oportunidad, pidieron la palabra en la asamblea de Zanon, para contar de sus actividades y hubo piropos, silbidos de cortejo. “La típica: cada vez que pasa alguna a hablar, algún silbidito, alguna cosita… Entonces dijimos que no, que basta, que no era chistoso, que no nos sentíamos halagadas, y entonces pedimos que se vote que eso era una falta de respeto a las compañeras.”
Pero a pesar de las dificultades, Mati es una orgullosa obrera ceramista. “Hoy, mi trabajo es donde estoy haciendo una experiencia muy nueva, que para mí es algo histórico. Que los trabajadores estemos produciendo, manejando la fábrica, tomando decisiones de qué vamos a hacer con el dinero que se ganó, si lo vamos a invertir en la producción, en sueldos, en mantenimiento. Quiero que triunfemos para que le podamos seguir dando el ejemplo a un montón de trabajadores. Para que vean cómo los están explotando en las otras fábricas ¡Tenemos una fábrica de cerámicos al lado y trabajan terriblemente, en condiciones horribles! Para mí, Zanon es un ejemplo para el resto de los trabajadores. Hoy por hoy, es una de las empresas recuperadas que está mejor, tanto económica como políticamente, ayudando, llevando la solidaridad de clase con los trabajadores de Las Heras, que están en lucha, con estatales y privados de acá o de Buenos Aires. Es como la semillita de ir desparramando la solidaridad de clase.”
Apenas inició esta experiencia, su madre le advirtió “vos tené cuidado con lo de la lucha de clases, porque no es así.” Sin embargo, Mati siente que cuando entró a la fábrica conoció “el socialismo, de cerca.” Enseguida, aclara: “aunque Zanon no es el socialismo, pero vi el control obrero, lo vi ahí, vi que no es algo que está en los libros. Y empecé a querer conocer más y a poner mi granito de arena en esto: que la sociedad tiene que cambiar y que se puede hacer.” Nos repite para que no nos queden dudas de sus propias convicciones, “para mí, el socialismo es un mundo sin explotación, que podamos vivir en una sociedad que sea justa…”, se arrepiente, “no, no es la palabra.” Vuelve a intentar una definición que le parece más precisa “que tengamos las oportunidades por igual, que no haya algunos muy poquitos que tienen todo y haya un montón de gente que se esté muriendo de hambre.” Se explaya “el problema, para mí, es que eso no lo podemos hacer como en Zanon, que si gana Zanon, ya está… tiene que ser en todo el mundo.”
Mati vuelve a calentar el agua para la última ronda de mates. Ya está cayendo la tarde en este barrio marginal de Neuquén. Cuando nos acompaña hasta la puerta, vemos a unos pibes cantando en la esquina “golpe a golpe, ya no debo caer”. Como Zanon. Como Mati, a quien la vuelta al barrio, terminó abriéndole los ojos al universo.

(1) Recién un año después, se oficializó la candidatura de su esposa, la senadora Cristina Fernández, que competirá por la presidencia en las próximas elecciones nacionales de octubre 2007.

8/7/09

“La gente se pregunta ‘¿y ésas quiénes son?’...”

El golpe en Honduras fue repudiado ampliamente por las feministas del continente. Apenas se conoció el pronunciamiento de las feministas hondureñas que decían “amanecimos con aviones cruzando el cielo, bajo un golpe de Estado...”, desde el sur del continente Pan y Rosas envió su solidaridad con el pueblo hondureño al mismo tiempo que condenaba el golpe cívico-militar. Al unísono, se pronunciaban las feministas venezolanas, el movimiento Clara Zetkin decía “repudiamos el ataque al pueblo hondureño” y el Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central señalaba “estamos al lado de las mujeres y de todo pueblo hondureño”.
Pasadas las primeras horas de desconcierto, la Red Lésbica Catrachas, empezaba a emitir informes en video, desde Honduras. En Argentina, se pronunciaba la Red de Periodistas por una Comunicación No Sexista y, por su parte, la Marcha Mundial de Mujeres junto con la Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía expresaban “¡Nosotras somos todas Honduras, estamos en resistencia!”
Cerca del pueblo catracho, las feministas nicaragüenses deploraban el golpe y las salvadoreñas tomaban la Catedral que fue un símbolo de las protestas en los años ‘80, en solidaridad con las hermanas hondureñas. Al rato, a través de la Red Informativa de Mujeres de Argentina, se juntaban firmas repudiando el golpe, porque “llevamos en nuestra memoria las marcas de nefastas dictaduras que desaparecieron, secuestraron y encarcelaron a miles de personas. Muchos de estos hechos no sólo continúan aún hoy impunes, sino que inclusive se mantienen los aparatos que reprimen y criminalizan la protesta social.”

“Las palabras se encuentran en algún lugar lejano entre mi cerebro y mi pecho”

Al tercer día, entrevistamos a Jessica Isla, escritora feminista hondureña y ese reportaje recorrió la blogosfera, mientras algunos fragmentos se reprodujeron en Diario de los Andes y Página/12. Jessica, entonces, saltaba el cerco informativo y nos contaba: “El movimiento de mujeres está activo, luchando en diferentes regiones del país. Las feministas y las redes organizadas de mujeres del país nos hemos declarado en resistencia, también mujeres campesinas, indígenas, afro-descendientes que si bien no se consideran feministas están en la lucha, en la toma de carreteras, en la resistencia.” Para el viernes ya se había declarado el estado de sitio y los golpistas cercenaban aún más las libertades democráticas al tiempo que se especulaba con las negociaciones en la OEA, razón por la que Pan y Rosas volvió a emitir un comunicado que decía “Abajo el golpe en Honduras y el estado de sitio. Ninguna negociación con los golpistas. Toda nuestra solidaridad con las mujeres y todo el pueblo hondureño en lucha”
Habiendo pasado una semana del golpe, el ejército reprimió a los manifestantes que se acercaron al aeropuerto de Toncontín para esperar el regreso del depuesto presidente Zelaya. La represión del ejército y la policía, junto a francotiradores apostados en lugares estratégicos, arrojó el dramático saldo de dos adolescentes muertos. No hicimos esperar nuestro repudio: “¡Que la sangre derramada de nuestros hermanos hondureños, no sea negociada! Las mujeres de la agrupación Pan y Rosas llamamos a la más amplia movilización contra el golpe en Honduras. ¡Sólo nuestras propias fuerzas, las de las mujeres en lucha, el pueblo trabajador de Honduras y de toda América Latina puede derrocar a los golpistas! ¡Huelga general hasta que caigan!” Jessica, desde Tegucigalpa, enviaba un correo electrónico: “Casi siempre sé que escribir. Soy escritora, a eso me dedico, a juntar las palabras para que puedan entenderse, leerse, compartirse. Hoy sin embargo, las palabras se encuentran en algún lugar lejano entre mi cerebro y mi pecho. No quiero ni hablar. Estoy triste.”

Feministas hondureñas en resistencia hacen oír su voz

Al día siguiente conseguimos entrevistar a Jessica nuevamente y su voz se oyó a través de TV PTS: “Cuando la gente empezó a quitar el cerco de alambre para entrar al aeropuerto, el ejército empezó a disparar a diestra y siniestra, o sea, no hubo una orden preliminar, no hubo balas de salva, sino que empezaron a disparar. (...). Cuando estábamos en la manifestación –el hecho fue como las cinco, cinco y media-, el gobierno de facto ordenó que el toque de queda se pasara a las seis y media, entonces empezamos a desmovilizarnos y hay bastantes personas detenidas por ese adelanto del toque de queda.” Dice luego que la resistencia se está organizando “alrededor de los maestros y maestras, los estudiantes, las centrales obreras y campesinas, las feministas y sectores organizados como patronatos, la gente de los barrios que está organizando esta resistencia... también hay gente que ha venido desde otros lugares del país hacia Tegucigalpa y lo más importante es que la resistencia está en varios lugares del país, no sólo en Tegucigalpa sino que las manifestaciones y acciones de resistencia se están tratando de hacer en todo el país, en los 18 departamentos.”
Después de la represión en el aeropuerto, el movimiento de resistencia organizó una reunión para debatir las próximas medidas. “Nosotras, las feministas, por nuestra parte, también nos reunimos para plantear algunas estrategias sobre los pasos a seguir en los próximos días. Una de las cosas es pedir la solidaridad internacional, en cuanto a que estén pendientes o estén anuentes a fortalecer el bloqueo de lo que son las cámaras de comercio de la ayuda internacional. Porque al haber ese flujo de ayuda, todavía están muy fortalecidos, porque parte de este sector oligárquico lo forman las empresas privadas. Lo otro es denunciar a las iglesias, tanto a la católica como a la evangélica. Nuestro arzobispo dijo ayer literalmente, en un comunicado en cadena nacional, que si el presidente regresaba aquí iba a haber un baño de sangre, justificado por la Iglesia.” Jessica también quiso denunciar al Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras, Ramón Custodio que, según dijo: “en los años ‘80 jugó un papel muy importante desde una organización no gubernamental de derechos humanos y que ahora está del lado del Estado, donde él justifica la represión que ha habido y justifica y legitima el golpe de Estado.”
Finalmente, denuncia que la represión es encarnizada contra los jóvenes “o si saben quiénes son, como por ejemplo, en El Progreso, donde hubo un ataque a una compañera que es esposa de un líder popular que está fuera del país, y el ejército se fue directo a ella, hasta que la fracturaron.”
Las feministas en resistencia, desde Honduras, publican un boletín contra el golpe que ya lleva cuatro números en menos de diez días. En el número cuatro compartieron con sus lectoras y lectores las consignas que entonan durante las movilizaciones, entre las que hay una que dice: “La gente se pregunta ‘¿y ésas quiénes son?’... ¡Somos feministas en revolución!” Junto con ellas, miles de mujeres y feministas latinoamericanas sumamos nuestra voz para decir “¡Abajo los golpistas!”

6/7/09

Entrevistas a integrantes de la resistencia hondureña

17:00 hs. de Honduras



20:00 hs. de Buenos Aires

1/7/09

Feministas en resistencia en Honduras

“¡Sí, se puede, con huelgas y piquetes, los golpistas retroceden!”

El pasado domingo, mientras en Argentina había elecciones parlamentarias, el parlamento hondureño, junto con la corte suprema, el ejército y las iglesias daban un golpe de Estado.
Las noticias volaron a través de correos electrónicos, videos caseros publicados en youtube y las redes sociales que, en estos casos, agradecemos que existan. Rápidamente, la agrupación de mujeres Pan y Rosas emitió un comunicado en repudio al golpe y en solidaridad con las mujeres y todo el pueblo de Honduras y ése fue el puente para conocer a las feministas centroamericanas que están allí, en Tegucigalpa y otras ciudades del país, cortando carreteras, movilizándose.
Así la conocimos a Jessica que nos dice que está interesada en difundir lo que pasa allá, pero que está cansada en este momento, que la disculpemos por ahora y que mañana intentaremos ponernos en contacto. Es que durante todo el día tuvo que lidiar con la electricidad: sin explicaciones le cortaron la luz sólo a ella en el vecindario, pero finalmente, “unos compañeros de la ENEE”, los trabajadores de la empresa nacional de energía eléctrica, la reconectaron. Aunque no sabe si va a poder dormir con el ruido de los aviones militares surcando el cielo de Tegucigalpa. Jessica integra la Red de Mujeres Comitzahual y también la Red de Escritoras Feministas, pero hoy, como todas las feministas hondureñas forman un solo Movimiento de Feministas en Resistencia.
Jessica, felizmente, pudo volver a conectarse al día siguiente y lo primero que quiere es denunciar que los medios de comunicación “nos tienen bloqueados porque la mayoría pertenece a la clase social política responsable del golpe de Estado.” Al equipo de Telesur le confiscaron las cámaras el lunes 29 de junio, “deteniendo y golpeando a la reportera y camarógrafos que la acompañaban”, nos dice.
Mientras tanto, nuestra amiga Daniela, desde El Salvador, nos informa que desalojaron el piquete de más de 4 mil personas donde se encuentra un dirigente sindical amigo suyo; que tuvieron heridos, pero que volvían al día siguiente, dispuestos “a tomarse la calle”. Jessica, en Tegucigalpa, también tiene información sobre este piquete multitudinario: “los militares agredieron a la gente que estaba en la toma del puente de El Progreso y hubieron 20 heridos, tres de ellos de gravedad.” Según nos informa, se reportaron 32 tomas de carreteras en todo el país, pero CNN está sólo en Tegucigalpa y no transmite nada sobre lo que está ocurriendo en las rutas bloqueadas por las manifestaciones.
De lo que tampoco hablan los medios es de la huelga que, según nos dice nuestra amiga hondureña, “sigue en pie, muchos comercios están cerrados y ahora se sumaron a la huelga los maestros y maestras. Cabe destacar que la mayoría de maestros, un 80%, son mujeres” y agrega, “en Tegucigalpa, San Pedro Sula, Intibucá, El Progreso, en suma en 16 de los 18 departamentos del país hubo manifestaciones de todo tipo.” Le pregunto si estas acciones son organizadas o espontáneas y me responde: “Es una combinación de las dos, las organizaciones han llamado a su gente, pero también la gente, hombres y mujeres han salido a las calles. CNN en efecto sólo mostró la manifestación en Tegucigalpa a favor de Micheletti, es fácil hacerlo cuando este tipo de manifestación cuenta con el apoyo del ejército, mientras nosotras en la otra manifestación estábamos siendo atacados con bombas lacrimógenas, gases que te marcaban de rojo el cuerpo, golpes y detenciones. Hubo una compañera muy golpeada que estaba en el hospital y salió ayer. La gente de la manifestación de Micheletti iba con pancartas en inglés, nuestros carteles son en español catracho, algunas veces mal escrito y no tenemos camisas de seda blanca de uniforme, vamos con lo que tenemos”, nos dice en alusión a la llamativa uniformidad de los manifestantes pro-golpistas. También denuncia que una compañera de San Pedro Sula “nos expresó que en la manifestación solo están dejando entrar a gente local”, dice refiriéndose a los medios de comunicación hondureños.
Cuando le pregunto sobre cuál fue la respuesta del movimiento de mujeres y feminista hondureño, me responde sin dudar “¡Todas contra el golpe! El movimiento de mujeres está activo, luchando en diferentes regiones del país. Las feministas y las redes organizadas de mujeres del país nos hemos declarado en resistencia, también mujeres campesinas, indígenas, afro-descendientes que si bien no se consideran feministas están en la lucha, en la toma de carreteras, en la resistencia.” Le digo que, sin embargo, CNN ha mostrado a Micheletti hablando ante la manifestación en su apoyo y agradeciendo a “estas valientes mujeres”, que lo acompañaban en el palco. Jessica responde indignada: “Las ‘valientes mujeres’ que lastimosamente también crearon y presentaron el decreto contra las Píldoras de Anticoncepción de Emergencia (PAE) –decreto que vetó el presidente Zelaya- son parte del sector conservador y oligárquico de este país. La líder del movimiento es la presidenta de la Asociación contra el Aborto ‘Pro-vida’. Ellas tienen recursos que nosotras las feministas no tenemos, tienen el poder económico; pero nosotras tenemos poder social y la movilización de compañeras que no tenemos miedo, que estamos en resistencia pacífica.”
Pero no quiere despedirse sin contarnos una escena que vio por Tele Ceiba: “los militares llegaban a un centro de votación y armados le pedían a la gente la urna de la consulta. La gente no se resistió y se las dio; pero cuando los militares iban para afuera una mujer agarró la bandera de Honduras, se la cruzó en el cuerpo y empezó a cantar el himno nacional, los demás al verla cantaron con ella... Fueron siguiendo el carro de los militares cantando el himno nacional y ellos, desconcertados, les tiraron la urna con todo y votos. El carro se alejó y quedó la gente sin moverse, cantando...”
Mientras tanto, desde México y Venezuela, nos llegan saludos de feministas que dicen sentirse representadas por el pronunciamiento independiente de Pan y Rosas contra el golpe. Desde la capital más austral del continente, me despido de Jessica y le digo, alentándola, “¡sí, se puede, con huelgas y piquetes, los golpistas retroceden!” Ella me sugiere que ése puede ser el título de la entrevista. Apuro la publicación, para disponerme a preparar las pancartas que mañana llevaremos al Obelisco, para decir, también desde aquí, NO al golpe en Honduras.
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PS/ A las 17:54 hora local, Jessica acaba de enviarme un correo electrónico: "Andrea, pasalo por favor, es urgente: Chicas, ya el ejecutivo pasó del Congreso a la Corte Suprema el Estado de Sitio, esperamos que de un momento a otro la aprueben, por favor pronunciensense, esto corta todas las libertades constitucionales, libertad de asociación, libertad de movilización."
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Último momento: la convocatoria en Buenos Aires (Argentina), finalmente, se acordó que sea el JUEVES 2 - 16:30 hs. en Av. Córdoba y Av. Callao para marchar, nuevamente, hacia el Consulado de Honduras.