23/8/02

XVII Encuentro Nacional de Mujeres

Como desde hace 17 años, se volvió a realizar el Encuentro Nacional de Mujeres, esta vez en la ciudad de Salta. Allí nos encontramos más de 5000 mujeres de todo el país y participamos de los más de 40 talleres que abarcaron diversos temas.
El domingo a la noche se realizó una marcha en la que se cantaron consignas contra el gobierno de Duhalde, a favor de las piqueteras, por nuestros derechos al aborto y los anticonceptivos y en defensa de las fábricas tomadas bajo control obrero como Brukman y Zanon.


Una Argentina distinta, un Encuentro diferente

Las mujeres, que fuimos protagonistas en las jornadas de diciembre que tiraron el gobierno de De la Rúa, las vecinas que se organizaron en asambleas barriales, las piqueteras de los movimientos de desocupados, las feministas que hicieron los cacerolazos contra la Corte Suprema, las obreras que tomaron sus fábricas y las pusieron a producir bajo control obrero, las militantes de diferentes agrupaciones políticas de izquierda, todas nos dimos cita en Salta, a pesar de la crisis que golpea nuestros hogares con la miseria, la desocupación, los despidos y la represión.
Mientras el gobierno intenta tender una trampa electoral para desviar la justa reivindicación de “que se vayan todos”, volvimos a demostrar nuestro repudio al gobierno de Duhalde y sus planes de más miseria pactados con el FMI.
Esta vez, el Encuentro estuvo cruzado por una importante discusión política acerca de cuál es la salida para esta situación. Miles de mujeres se preguntaron qué tipo de poder necesitamos, si es posible la autogestión o es necesaria una revolución para acabar con este sistema que sólo nos depara más calamidades.
Las mujeres del PTP / CCC plantearon la necesidad de luchar por un gobierno patriótico de unidad nacional que, como ellas expresan, debía incluir también a los pequeños empresarios. Algo de lo que no pudieron convencer, por ejemplo, a algunas obreras de Brukman que no entendían cómo podían luchar del mismo lado con el pequeño empresario que pretendió dejarlas en la calle.
Las mujeres del PTS sostuvimos, por el contrario, que no hay forma de acabar con las calamidades que pesan sobre la clase obrera y el pueblo si no es con un gobierno que expropie a los expropiadores y haga realidad la independencia de la nación de la opresión imperialista, es decir, un gobierno de los trabajadores y las trabajadoras y el pueblo.
Nuestra delegación, junto a algunas compañeras del Polo Obrero, también manifestó la necesidad de luchar por una Asamblea Constituyente que, según creemos, sólo podrá imponerse con la más amplia movilización de todos los sectores que hoy están luchando. Para las mujeres del PTS, esta Asamblea Constituyente, sobre la base de que se vaya Duhalde y se termine con el régimen del Pacto de Olivos, debe ser verdaderamente libre y soberana, sin ataduras al viejo régimen. Pero creemos, y así lo manifestamos en el Encuentro, que sólo podremos conseguirla con nuevas jornadas como las del 19 y 20 de diciembre pero mucho más concientes y organizadas porque se trata de movilizar a la clase trabajadora contra los restos de su vieja dirección del partido peronista en el gobierno. Para ello se necesita una huelga general activa con ocupación de fábricas y edificios, cortes de rutas y puentes, movilizaciones a las plazas principales de las ciudades del país.

Que se vayan todos, también de nuestros Encuentros

A pesar de que el reclamo más generalizado es “que se vayan todos”, hay que decir que, en el Encuentro de Salta, tuvo gran injerencia un sector de mujeres alineadas con el gobernador Romero. Este nuevo candidato del PJ para las próximas elecciones pretendió, de este modo, lavarse la sangre de los piqueteros asesinados en su provincia por la policía y la gendarmería.
Junto con algunos sectores de la Iglesia, especialmente preparados para impedir que se debatiera acerca de la anticoncepción y el derecho al aborto, fueron parte de una embestida de los sectores más reaccionarios contra quienes luchamos contra la opresión de las mujeres y por el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo.
Ya en el Encuentro del año pasado, en La Plata, las feministas denunciaron que la Comisión organizadora había retirado la discusión sobre aborto del temario, en complicidad con Ruckauf (en ese momento, gobernador de la Pcia. de Bs. As.) y Monseñor Aguer (obispo de La Plata). Este año, incluso, lograron que la marcha se realizara por calles periféricas intentando, en todo momento, que no se pasara por la Catedral.
Por suerte, la maniobra no tuvo efecto: las feministas, junto a otras mujeres –entre las que nos encontrábamos las compañeras del PTS-, rompimos la marcha y nos dirijimos hacia la Catedral al grito de “saquen sus rosarios de nuestros ovarios” y “ustedes se callaban, cuando las torturaban”, en alusión al rol cómplice de la Iglesia durante la dictadura militar.

Por Encuentros que sirvan para organizarnos y luchar

Las feministas fueron las primeras impulsoras de estos encuentros hace 17 años. En ellos confluyeron, año tras año, miles de mujeres trabajadoras ocupadas y desocupadas, estudiantes, luchadoras y activistas de movimientos sociales, feministas y partidos de izquierda.
Hoy, desgraciadamente, debemos denunciar el avance del Estado, los gobiernos, los partidos patronales y la Iglesia sobre la autonomía de los Encuentros.
¿Cómo pueden estar con nosotras quienes implementan los planes de hambre y miseria que nos llevan a la desocupación, a la desnutrición infantil, a la carestía, a la destrucción de la salud y la educación? ¿Cómo pueden hablarnos de la vida y la moral los mismos curas que están siendo acusados en todo el mundo por el abuso de niños y niñas, los mismos que le dieron al gobierno ilegítimo de Duhalde un espacio para el “diálogo argentino” y que fueron cómplices de las torturas y las desapariciones de los militares genocidas?
Lamentablemente, las mujeres del PTP / CCC que cada año participan más activamente como coordinadoras y colaboradoras en la organización de los Encuentros, no denuncian estos manejos de los diferentes gobiernos, los partidos patronales y sus cómplices de la Iglesia.
Por otra parte, no podemos permitir que la enorme energía desplegada cada año por miles de mujeres quede desperdigada en palabras al viento hasta el próximo Encuentro, en discursos que sólo nos informan qué pensamos pero que no nos ayudan a construir lo que queremos y necesitamos.
Las feministas, las mujeres de los distintos movimientos sociales y partidos de izquierda y las mujeres independientes que queremos transformar estos Encuentros en una posibilidad para la coordinación de los sectores más combativos, que nos permitan avanzar en medidas de lucha concretas, tenemos que luchar por la autonomía y la organización: que el gobierno, la Iglesia y los partidos patronales no tengan ninguna injerencia en nuestros Encuentros para que juntas avancemos en la autoorganización independiente de las mujeres de los distintos sectores que estamos luchando.
Si no avanzamos en este sentido, lamentablemente, los encuentros serán cada vez más un lugar estéril de declaraciones impotentes que no podrán seguir atrayendo a las miles de mujeres de nuestro país que hoy son las protagonistas de las movilizaciones, las asambleas, los piquetes, los cacerolazos y las tomas de fábrica.

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OPINIONES

FEAS, Feministas Autoorganizadas

¿Qué impresión se llevan del Encuentro?
Paula: Para mí fue interesante un taller autoconvocado que se llamaba “Consejos prácticos para no quedar embarazada”. Vino una mujer de la comisión organizadora diciendo que iba a impugnarlo y empezó con agresiones, pero se tuvo que ir porque no pudo romper el taller. En el taller de “Mujer y Cárcel”, la secretaria era de la Pastoral y, cuando se planteó que para que el Estado mejore las condiciones carcelarias era necesario un proceso de luchas, ella dijo que las mujeres no estábamos para luchar y que “lucha” era una mala palabra y no la podía escribir en el acta.
Lucía: Yo vengo de “Mujer y Estudios de Género” donde las mujeres de la Iglesia decían que había que llegar a un consenso. Por suerte, las otras dijimos que no y se redactaron dos conclusiones diferentes por cada tema.
Fernanda:
Me parece que con la Iglesia no hay diálogo ni tiene que haberlo. Es una institución dogmática que no viene a discutir sino a imponer. Nosotras creo que tampoco queremos dialogar con esa institución, porque no queremos construir con la Iglesia. Tenemos diferentes objetivos. Y por ahí, sí nos interesa poder articular con otros sectores y otras organizaciones teniendo acuerdos básicos, como por ejemplo en este caso, sobre despenalización y legalización del aborto. A eso tenemos que apuntar: a ver de qué manera el Encuentro nos sirve para conocernos, articularnos y poder generar un movimiento mucho más amplio donde el feminismo pueda articularse con otros movimientos sociales.

Delia, obrera de Zanon

¿Qué impresión te llevás del Encuentro?
A grandes rasgos, me pareció muy positivo porque pude conocer a mujeres de diferentes provincias y con diversas inquietudes. A nosotras, que vinimos de Zanon, nos recibieron muy bien. Cuando hablé, sentí mucha admiración, incluso me decían “fuerza”, “coraje”, que está muy bien lo que estamos haciendo. Todas destacaban que es muy grosso lo que hacemos en Neuquén. Eso me da ganas de seguir peleando, porque como todo conflicto es difícil, es largo y a veces se hace medio pesado. Las mujeres tenemos un doble rol, de madres y de trabajadoras, entonces a veces te caés un poco, pero esto es como que te levanta y decís “voy bien y tengo que seguir porque a esto es a lo que aposté.”
¿Qué plantearon las trabajadoras de Zanon?
Yo vine a contar lo que hicimos en Zanon, porque por ahí si hay otras que están en una situación similar, que están oprimidas, que vean que se pueden levantar, que pueden reclamar sus derechos cuando todavía están bajo la patronal. Y si no es así, si están como nosotros, que tengan el coraje de hacer trabajar su fábrica bajo control obrero. Y además vine a impulsar la Mesa Coordinadora a nivel nacional. Para mí es algo importante la coordinadora y el segundo Encuentro de Fábricas Tomadas. Vine a reivindicar todas esas acciones.

Marta Vasallo, redactora de Le Monde Diplomatique

¿Qué impresión te llevás de este Encuentro?
Es un Encuentro donde hay una enorme cantidad de mujeres jóvenes y de los sectores más empobrecidos. Hay muchas mujeres de los movimientos de desocupados. Eso es un dato muy positivo. Por otra parte, hubo una embestida de la Iglesia que viene a través de determinadas mujeres especialmente entrenadas para esto.
Recién estuviste con las obreras de Brukman y Pepsico...
Sí, las obreras de Brukman es la primera vez que participan y lo decidieron a través de su organización asamblearia. He escuchado hablar a las obreras de Pepsico en los talleres de desocupación y me dieron la impresión de ser mujeres jóvenes que en un lapso muy breve hicieron un avance impresionante de conciencia y de su capacidad de organización y acción.

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Y al que no le gusta...

La declaración de las obreras de Brukman y Pepsico frente al XVII Encuentro Nacional de Mujeres (ver LVO Nº 106) fue firmada por decenas de organizaciones de mujeres, feministas, sindicales, partidos y grupos de izquierda, etc. Esta solidaridad se expresó también en el nutrido grupo de mujeres que decidieron marchar tras la bandera de las trabajadoras de Brukman, Pepsico y Zanon, la que fue aplaudida a su paso cuando se largó la marcha en el monumento a Güemes. Detrás de las trabajadoras estaban las mujeres de Unión de Trabajadores Desocupados y Changarines, Casa de la Mujer Azucena Villaflor, Feministas en todas partes, FEAS, Cátedra Libre de DDHH (UBA), mujeres del PTS, etc.
Las trabajadoras saludaron cantando “Con estudiantes, también con piqueteras/ con feministas de toda la nación/ vinimo’ a Salta las mujeres obreras/ que en Brukman controlamos hoy toda la producción... ” Las chicas de FEAS (feministas autoorganizadas), por su parte, la siguieron de este modo: “Con estudiantes, también con las obreras/ con las mujeres de toda la nación/ vinimo’ a Salta mujeres feministas/ que en la casa y la plaza quieren la revolución”. Y todas juntas, obreras, feministas y mujeres de organizaciones sociales, gritamos: “Brukman es de las trabajadoras y al que no le gusta, se joda, se joda”.

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