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9/4/12

Una vez más sobre el "matrimonio mal avenido" entre marxismo y feminismo

Este artículo fue escrito a pedido de las compiladoras de Grovigli, a publicarse próximamente (probablemente, con otro título) en la colección Sessimoerazzismo de la editorial Ediesse, Roma (Italia). Se solicita no copiar ni citar hasta tanto se publique en su versión original en italiano. Pour lire en français, cliquez ici

A principios de los ’80, en su célebre artículo, Heidi Hartmann analizó las controversias entre el feminismo radical y el marxismo que habían originado lo que denominó “un matrimonio mal avenido”: el constituido por una teoría feminista que, según la autora, era “ciega” al análisis histórico y al materialismo, y un marxismo que, aunque aportara una visión de las leyes del desarrollo histórico, contaba con categorías que eran “ciegas” al sexo. Hartmann proponía, en dicho artículo, una “unión más progresiva” entre marxismo y feminismo, que superara esas controversias planteadas en la década anterior, con el surgimiento del feminismo de la diferencia.[1]

La italiana Carla Lonzi y el colectivo Rivolta Femminile habían denunciado, en 1970, que “la igualdad es un intento ideológico para someter a la mujer a niveles más elevados. Identificar a la mujer con el varón significa anular la última posibilidad de liberación. Para la mujer, liberarse no quiere decir aceptar idéntica vida a la del varón, que es invivible, sino expresar su sentido de la existencia.”[2] El feminismo reivindicativo, con su política igualitarista, era criticado por proponer la asimilación a un orden social y simbólico que invisibilizaba a las mujeres. El nuevo feminismo, por el contrario, proponía crear un nuevo orden simbólico, partiendo del pensamiento de la diferencia sexual y la materialidad de la condición femenina. Mientras las feministas de la igualdad aducen, en su defensa, que las mujeres no reclaman “lo idiosincrásico de la identidad masculina –sea ello lo que fuere-, sino la parte que estiman que les corresponde en lo genéricamente humano que los varones han definido a la vez que monopólicamente se han atribuido”[3]; las feministas de la diferencia insisten en que no habría tal universal humano anhelable, por fuera de la diferencia sexual.

Algunas autoras enroladas en la corriente de la diferencia sostuvieron que ese orden social y simbólico falogocéntrico, en el cual las mujeres estaban subordinadas, se había construido sobre un matricidio originario, que introducía a las mujeres en la ley del padre. Por eso, para las feministas de la diferencia era necesario restituir una genealogía de mujeres y la relación madre-hija. Incluso, proponer al lesbianismo como modelo simbólico de las relaciones entre mujeres. “Intentemos descubrir también la singularidad de nuestro amor hacia las otras mujeres (...). Este amor es necesario para no seguir siendo servidoras del culto fálico, u objetos de uso y de intercambio entre los hombres, objetos rivales en el mercado, situación en la que nos han puesto a todas.”[4] Luisa Muraro y otras feministas vinculadas a la Librería de Mujeres de Milán, desarrollaron el concepto de affidamento para referirse a una práctica de cuidado mutuo entre las mujeres, construida en oposición a la ley paterna. La norteamericana Adrianne Rich lo conceptualizó como continuum lésbico: una forma de relacionarse entre mujeres sin la intervención masculina, desafiando radicalmente la heterosexualidad normativa, basada en la supremacía del varón.

¿Pero cuáles eran los fundamentos políticos en los que se enraizaba esta aguda crítica al igualitarismo? El telón de fondo socio-histórico de esta controversia entre distintas corrientes del pensamiento feminista era la brutal contraofensiva contra las masas, sus organizaciones y las conquistas heredadas de décadas anteriores: una respuesta imperialista a las acciones que las masas habían llevado adelante poniendo en cuestionamiento el orden mundial existente (Mayo Francés, Otoño Caliente italiano, Primavera de Praga, etc.). Pero la restauración capitalista se iba imponiendo con métodos relativamente pacíficos: el denominado “pacto neoliberal” consistió en dividir a las masas en sectores privilegiados de las clases medias y trabajadoras (especialmente en los países centrales), mientras la mayoría se hundía en la desocupación y la extrema pobreza, hacinándose en las periferias de las grandes metrópolis, relegada a sobrevivir mediante la asistencia estatal. Para sostener el proceso de reformas, evitando la irrupción de los movimientos de masas, la fragmentación social también tuvo su correlato político, incluyendo la “cooperación” con los movimientos sociales. En este marco, se inscribe la incorporación de la agenda feminista en la política pública de los Estados, los gobiernos y organizaciones interestatales, incluyendo los organismos financieros. Fue entonces que el feminismo obtuvo reconocimiento a cambio de integración; legalidad a cambio del abandono de su radicalidad. El feminismo pasó de cuestionar las bases del modo de producción capitalista a legitimar que la democracia burguesa es el único régimen en el que se puede ir logrando, paulatinamente, mayor equidad de género, a través de algunas reformas parciales que no cuestionen sus fundamentos.

Contra la perspectiva de este feminismo reformista, el feminismo de la diferencia desestimó la disputa por el poder, replegándose en la política de creación de una contracultura basada en nuevos valores, surgidos de la diferencia sexual. Junto con el rechazo al feminismo igualitarista, fue impugnado el proyecto de una sociedad igualitaria, liberada de todas las formas de explotación y opresión. Como señala Celia Amorós, “el fantasma del tedioso mundo de lo idéntico es utilizado como tinta de calamar para enturbiar los contornos nítidos y pregnantes de una sociedad igualitaria.”[5] El marxismo fue cuestionado, asimismo, porque parecía no presentarse como una alternativa, ni teórica ni práctica, viable: la restauración del capitalismo avanzaba en los estados obreros burocratizados del este de Europa, Rusia y China, donde se produjo un enorme retroceso en las condiciones de vida de las masas, fortaleciendo la ideología triunfalista del capitalismo. Claro que para sostener este escepticismo respecto del marxismo fue necesaria la operación ideológica de presentar como tal a la versión caricaturizada y oficialista de los partidos stalinistas: un marxismo estéril y conservador o, más vale decir, un conjunto de dogmas con los que la burocracia intentaba justificar la coexistencia pacífica con el orden capitalista y, poco después, su propia participación directa en la restauración.

Sin embargo, ni la integración a la democracia capitalista del feminismo igualitarista ni la resistente insistencia contracultural del feminismo de la diferencia han podido evitar que, a pesar del mayor acceso de las mujeres a lugares de poder y la conquista de derechos democráticos elementales, se sigan reproduciendo y aumentando a escalas globales impensadas, la violencia y la opresión de millones de mujeres en todo el mundo. La contradicción planteada entre la ultra-radicalidad teórica del feminismo de la diferencia y el más reformista de los fatalismos en la acción política del feminismo de la igualdad, es irresoluble. El marxismo, lejos de esto, nos permite entrever un horizonte de liberación donde la igualdad no equivalga al reino de lo idéntico y uniforme, ni la diferencia se constituya como jerarquía.

Decía Engels, en 1875, que “la concepción de la sociedad socialista como el reino de la igualdad es una idea unilateral francesa, apoyada por el viejo lema de 'libertad, igualdad, fraternidad'; una concepción que tuvo su razón de ser como fase de desarrollo en su tiempo y en su lugar, pero que hoy debe ser superada.”[6] Esa igualdad sólo puede existir a fuerza de abstraer los elementos particulares de la existencia social: los derechos democráticos universales son el reverso –y sólo pueden existir bajo esta condición- de la explotación de una clase mayoritaria –atravesada por múltiples diferenciaciones- por parte de una minoritaria y parasitaria clase propietaria de los medios de producción. El estado capitalista consigue ese divorcio fetichista de la política y la economía, ofreciéndonos el resultado de un ser humano escindido: propietario o desposeído, por un lado; pero igualmente ciudadano, por otro. Sólo liberando las fuerzas productivas, hoy constreñidas en el marco de la propiedad privada, la sociedad podrá superar el estrecho horizonte del derecho burgués y escribir en sus banderas, como señaló Marx –en una visión dialéctica de la dicotomía entre igualdad y diferencia-, “¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!”[7]

Por otra parte, la idea de que un cambio profundo de los valores y de la cultura son necesarios para la consecución de la igualdad, no es un invento de las feministas de la diferencia. Ya Lenin planteaba, en 1920, que “la igualdad ante la ley todavía no es igualdad frente a la vida. Nosotros esperamos que la obrera conquiste, no sólo la igualdad ante la ley, sino frente a la vida, frente al obrero.”[8] Y Trotsky –lejos de cualquier automatismo adjudicable a la concepción marxista de la revolución proletaria- esboza, en su Teoría de la Revolución Permanente, el carácter permanente de la revolución socialista como tal; es decir, como un proceso de “duración indefinida y de una lucha interna constante, [en el que] van transformándose todas las relaciones sociales. (...). Las revoluciones de la economía, de la técnica, de la ciencia, de la familia, de las costumbres, se desenvuelven en una compleja acción recíproca que no permite a la sociedad alcanzar el equilibrio”[9]

Suponer que la subordinación de las mujeres puede resolverse progresivamente, sin necesidad de emprender una lucha anticapitalista, es una utopía reaccionaria. Las demandas pueden ser absorbidas por la democracia capitalista para ganar legitimidad, al tiempo que sus críticas pueden ser condenadas a la marginación impotente o al enclaustramiento académico despolitizado y desmovilizador. El sistema nos quiere encerradas en esta falsa dicotomía: nos incorporamos al Estado y sus instituciones para reformar “desde adentro” –incorporándonos a regímenes que se fundan, legitiman y reproducen el orden existente-, o bien le damos la espalda a las luchas donde se juega la relación de fuerzas con las clases que ejercen su dominación a través del Estado, sosteniendo que la única vía de emancipación es la autoemancipación. En esta controversia, el marxismo puede terciar, dando fundamentos para un nuevo feminismo socialista que aún espera ver la luz.

Bibliografía

  • Amorós, Celia (2007) La gran diferencia y las pequeñas consecuencias... para las luchas de las mujeres, Cátedra, Madrid.
  • Cirillo, Lidia (2002) Mejor huérfanas. Por una crítica feminista al pensamiento de la diferencia, Anthropos, Barcelona.
  • D'Atri, Andrea (2004) Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo, Las Armas de la Crítica, Buenos Aires.
  • D'Atri, Andrea (2009) “A la búsqueda de un nuevo encuentro entre Feminismo y Socialismo: con amplitud, pero también con estrategia” en Revista Venezolana de Estudios de la Mujer Nº 33, CLACSO - Universidad Central de Venezuela, Caracas.
  • Hartmann, Heidi (1981) “The Unhappy Marriage of Marxism and Feminism: Towards a more Progressive Union”, en Women and Revolution de Lydia Sargent (ed), South End Press, USA.
  • Irigaray, Luce (1985) El cuerpo a cuerpo con la madre. El otro género de la naturaleza. Otro modo de sentir, La Sal, Barcelona.
  • Irigaray, Luce (2007) Espéculo de la otra mujer, Akal, Madrid.
  • Lonzi, Carla (1978) Escupamos sobre Hegel y otros escritos sobre liberación femenina, La Pléyade, Buenos Aires.
  • Marx, Karl (1971) Crítica al Programa de Gotha, Ed. Compañero, Buenos Aires.
  • Muraro, Luisa (1994) El orden simbólico de la madre, Horas y Horas, Madrid.
  • Trotsky, León (2000) La teoría de la revolución permanente, CEIP, Buenos Aires.

[1] Hartmann, Heidi (1981) “The Unhappy Marriage of Marxism and Feminism: Towards a more Progressive Union”, en Women and Revolution de Lydia Sargent (ed), South End Press, USA.

[2] Manifiesto de Rivolta Femminile, Roma, julio de 1970.

[3] Amorós, Celia (2007) La gran diferencia y las pequeñas consecuencias... para las luchas de las mujeres, Cátedra, Madrid.

[4] Irigaray, Luce (1985) El cuerpo a cuerpo con la madre. El otro género de la naturaleza. Otro modo de sentir, La Sal, Barcelona.

[5] Amorós, Celia op.cit.

[6] Engels, F., Carta a Bebel, Londres, 1875.

[7] Marx, Karl (1971) Crítica al Programa de Gotha, Ed. Compañero, Buenos Aires.

[8] Lenin, A las obreras, discurso de 1920

[9] Trotsky, León (2000) La teoría de la revolución permanente, CEIP, Buenos Aires

13/9/04

Femmes, Guerre Et Féminisme : Echec de l’égalité, échec de la différence

Il y a déjà plus d’un an que la guerre en Irak e cessé. Mais il s’agit d’une formalité, vu que chaque jour se succcèdent les meutres, les combats, les prisonniers torturés…la guerre avait commencé au moment de la célébration du jour de la mère dans le monde arabe. Et les premiéres victimes des bombardements avaient des traits de femme : une adolescente de 14 ans, blessée aux jambes et à l’abdomen déjeunait à la maison. Ainsi que sa sœur et sa nièce âgée d’un an, blesures durant l’allaitement. 1
Le cri du « non à la guerre » a été entendu dans tous les continents. De différents groupes et coalitions féministes participèrent de ces mobilisations.
Plusieurs de ces voix dénonçaient la violence en tant que conduite exclusive aux masculins, aux conflits belliqueux appartenance aux garçons patriarcaux et qui postulaient aux femmes comme étant de nature à construire la paix et porteuses d’une éthique de l’amour et des soins.
Cependant au cours de la guerre on a pu assister à une cruelle réalité oú les femmes n’étations que des victimes.
Dernièrement, les photos et les vidéos montrant les « femmes soldats » américaines à la pratique d’abus sexuels, tortures et outrages à des prisonniers iraqiens parcoururent le monde.
Les voix féministes se sont tues devant ces faits ou se sont bornées à éclairer que ces femmes suivaient des conduits patriarcales. 2
Tandis que j’écrivais cet article-là, un travail appartement à Bárbara Ehrenreich titré « un utérus ne substitue guère la conscience ».
Aussi simple ? En réalité, le féminisme — autant celui de l’égalité que celui de la différence — ne peut expliquer la raison des guerres, et il ne suffit pas non plus à penser une politique qui affronterait l’impérialisme dont la domination sème la terreur et la mort.

I. Les Femmes, doublement victimes

« Il fait si froid, avec le canon d’acier oui m’annule le cœur. Je ne sais pas s’ils vont y tirer ou à l’enfoncer danantage dans moi jusqu’ à traverser mon cerveau qui tourne comme un tombeau. Six d’entre eux, des médecins monstrueux à masques noirs qui, eux aussi me pénétrent avec des bouteilles.
Et il y a aussi des barres et le bâton d’un balais. »
Eve Ensler. 3


Pendant la guerre en Iraq et en Iran (1980-1988), où les Etats-Unis offrirent des armes à Saddam Hussein contre le gouvernement iranien, des milliers d’hommes ont perdu la vie et la société s’est appauvrie.
Ces années là, les foyers soutenus pas des femmes seules augmentent et à force de mort et de douleur, les iraqiens s’incorporent en masse à la production et à l’administration étatique. Avec la guerre du Golfe en 1991, initiée par Bush père contre son ancien allié, la tendance change. Comme conséquence de la guerre, avec l’appauvrissement et le recul général de la société iraqienne, le chômage augmente ainsi que la misère de la population.
Les femmes perdent leurs postes de travail soit par la fermeture et la destruction d’entreprises industrielles, ainsi que par la détérioration des installations sanitaires, éducatives, etc. Dans de conflit, les américains lancent des bombes d’Uranium appauvri qui ont causé le cancer et outre maladies à des milliers d’iraqiens. Outre, l’imposition des sanctions établies par l’ONU à la fin du conflit armé, touchèrent la population civile encore davantage que la guerre en elle-même.
Les données sont concrètes : « en un peu plus d’une décennie on a passé d’un taux de scolarité du 94% à un 69% ; la mortalité maternelle s’est multipliée par 5 et l’accès à l’eau potable a chuté d’un 92% à un 44%. Les coupures (arrêts) d’électricité sont quotidiennes et à la capitale, Bagdad, il y a quelques 50000 foyers sans fourniture électrique. » 4
Beaucoup d’enfants des zones rurales ont dû quitter l’école par manque d’installations. Plus de 100000 adolescents et jeunes ont arrêté les études chaque année, pour aider è l’économie familiale, notamment les jeunes des milieux ruraux. Selon les mêmes données de l’ONU, la détérioration incluait le manque de factures de production tels que les crayons, le papier, les tableaux, etc.
Le même organisme a, de même, dénoncé qu’un pupitre était partagé par quatre enfants et que la majorité des écoles manquait de soins de secours. Le manque de médicaments, d’instruments et d’installations sanitaires ont obligé à ne faire que des chirurgies urgents et plusieurs césariennes se sont réalisées avec un minimum d’anesthésie. Il n’ y avait pas de médicaments pour ceux qui subissaient des maladies croniques comme le diabète, reuma ou haute pression. Le nombre des accouchements prématurés et des enfants nés morts ou à un poids très bas, cela à couse de la tension psychique et sociale, le mouvais cadre de vie, le manque d’attention adéquate et les difficultés pour l’accès aux des périodes de règles, perte de cheveux, des problèmes sur la peau, l’insomnie et la perte de poids, sont les principaux problèmes des femmes.
Dans cette deuxième guerre, lorsque les bombes de Bush fils retombent sur le territoire iraqien, beaucoup de femmes se trauvaient ou soutien des foyers à partir de la vente de pain, de légumes ou à demander l’aumône dans les rues. 5
Actuellement il existe encore les détentions en masse, à la tois des milliers d’iraqiens ont passé ou sont détenus en douze centres de prison, sous les ordres des troupes de la coalition impérialiste. Le Centre de l’Observatoire de l’Occupation à Bagdad, une organisation non gouvernementale agissant dans la région, et quelques médias (la presse) arabes ont publié — plusieurs mais avont l’apparition du scandale des photographies d’Abu Ghraib —, quelques témoignage de femmes qui ont été détenues dans ces prisons lé.
Une de ces femmes a témoigne qu’elle a été introduite dans une salle dont le seule fenêtre était couverte par des briques et que la porte avait des plaques en métal. « Le J’ai essayé de une placer dans la chambre ou moyen de mes mains. Il y avait des lits métalliques avec des couvertures. Je me suis assise sur l’une d’elles. J’ai entendu quelque chose dans la chambre, J’étais effrayée, l’au pensé que c’était une vipère. Quelque chose o griffé les doigts de mon pied et m’a fait mal. Je me suis rendu compte que c’était un rat. J’ai secoué mon pied je une suis assise avec les jambes croisées sur le lit (…). J’ai commencé a réciter des vers du Coran. J’étais inquiète pour une mère qui est handicapée et pour mes soeurs (…). J’ai cherché ou sol quelque chose à mettre sur le lit. Il faisait trop de choleur pour s’asseair carton. Je l’ai étendu et le mit sur le lit (…). J’ai essayé de découvrir ce que c’étaient ces bruits et me rendis compte qu’il y avait une caisse remplie d’ordures, des restes d’aliments et des cartons de Zumo vides. Il y avait des rats dedans qui fouillaient. L’un me mordit ». 6
Le témoignage d’une outre femme dont le récit sont ses jours de prison à Bagdad : « Il y avait 56 femmes. Ses chambres s’ouvrent à un couloir ouvert. Il faisait beaucoup de froid. Les courants d’oir empiraient cela. Il y avait des fenêtras prés du toit mais il n’y avait pas de vitres. Les maladies nous tenaçaient : des affections d’estomac, colon, diarrée, rhumes sévères et infection d’ouies. Nous devoirs nous lover à l’eau froide, pas d’eau chaude (…). On coupe l’eau oprés un certain temps (…). Une prisonnière a été violée 17 fais suivies par un policier iraqien en connaissance pleine des états-uniens. Elle ne se trouvait pas bien, elle et restée en silence et ne faisant que vomir tout le temps. Ils l’ont prise et on n’a plus rien su d’elle. » 7
Un témoignage de plus faisait allusion aux tortures subies pas ces femmes : « Oh m’a obligé à mélanger le contenu d’ordures et d’excréments humains et de pétrole dans un grand pot. J’ai dû le faire au feu jusqu’à sa consommation. J’ai souffert une allergie à cause de cela : je n’ai pas pu manger durant un certain temps. Maintenant, lorsque je me souviens je deviens malade et j’ai envie de vomir. Jái été attachée durant 27 jours. Que voulez-vous que je vous dise d’autre ? » 8
Une femme, dont le mari était détenu, à été mise face à lui. Un américain obligeait l’homme à regaider sa femme ou moment où d’outres gardiens le violaient à plusieurs reprises. Sa sœur, lors qu’elle est libérée, l’a aidée pour qu’elle puisse exécuter sa progre décision de se suicider. Elle n’est pas le seule.
Au point où nous sommes se suicident. D’outres out été assassinées par leurs progres familles par le fait de ne pas supporter l’humiliation.
La guerre est, pour les femmes, la plus horrible des barbaries : des fillettes osphelines devant garder leurs frères et sœurs, des femmes sans soutien dans des villes dévastées, des jeunes violées par l’ennemi et insultées par leurs propres familles, des vieux perdus et à l’abandon. Contagionnées par le VIH-Sida, enceintes par le force, obligées à se prostituer en échange d’aliments, torturées, mutilées, utilisées comme des écus humains.
Et c’est cela le destin des femmes dans toutes les guerres. Comme un coup très dur sur le visage infiniment dur. Comme une violation éternelle. Ainsi que les humiliations de tour les jours, mais énormément plus insupportables.
Une réfugiée d’Ethiopie disait il y a presque une décennie, à AMNISTY internationale : « On était quatre : mes deux enfants — âgés l’un de quatre et l’outre de deux ans —, le guide et moi. J’étais enceinte de cinq mois. Sur le chemin on nous arrête, ils étaient deux, ils nous demandaient où nous allions. Quand on leur 2 dit, l’un d’eux m’a emcurenée à part et une dit : ‘ Sans sexe, pas de passe ! ‘ (…) il me pousse et me jette par terre, un coup de pied à l’estomac et me violation face à mes enfants. Il savait que j’étais enceinte, mais il s’en foutait. » 9
Une outre survivante du Rwanda, a déclaré : « En février 1994, chez mes parents, sept hommes ont violé une veuve qui séjournait avec sa famille. Un des hommes a dit : ‘ Au moins, un parmi nous est atteint de sida ‘. La veuve est morte, un mais après, de cette maladie. » 10
D’après une source de l’ACNUR, organisme de l’ONU pour les réfugiés, le 80% des 50 millions de personnes déplacées dû aux guerres sont des femmes. Si elles traversent les frontières, elles assument la catégorie de réfugiées, mais si elles demeurent en déplacement sus leur progre pays alors elles n’ont rien, aucun mécanisme légal pour leur aide et elles sont victimes d’abus.
« Si une femme ou fille refuse (aux faveurs sexuelles), ou moment des repas ou des médecines, son nom ne sera pas sur la [liste] », déclarait une femme de Sierra Leona. « Si tu n’as pas de sœur, fille ou femme à offrir aux volontaires, il devient difficile d’avoir une aide », déclare un homme ». 11
En Bosnie, 200000 femmes ont été violées par l’armée serbe comme politique de « nettoyage ethnique ». Dans toutes les guerres, les bases militaires sont entourées de bourdels, cabarets, clubs de nuit. De nos jours, la nouvelle sur les « démocratiques » forces au Kosovo contrôlent un réseau de prostitution de femmes et de jeunes filles. La dénonciation d’Amnesty International exhorte l’Union Européenne ò fournir l’aide légale et financière à la lutte contre le trafic de femmes au Kosovo où les forces internationales de la Paix apportent des clients aux proxénètes. 12
Pour les femmes, l’horreur de la guerre est différent que pour les garçons : elles ont mains de nourriture, on leur nie l’assistance médicale et on leur vole leurs biens. Si elles ne meurent pas à l’instant des bombardements, elles meurent lentement oprès avoir souffert tout type d’outrages ou abus. Ou bien elles survivent et essoyent de reconstruire une vie qui ne sera plus jamais la même.

II- Egalité d’opportunités pour bombarder et torturer


« PRAXÁGORA : Je dirai qu’il est nécessaire que tous les biens soient communs, que tous les citoyens y participent de façon égale et vivent de ce même fond : et non pas que celui ce soit riche et celui-là pauvre ; qu’il n’y ait pas quelques-uns cultivant un champ immense et un autre n’ayant rien ; que celui-ci ait à son service de nombreux esclaves et l’outre n’en ait aucum. Enfin, j’établis une manière de vivre commune à tous et pour tous la même.
BLÉPIRO : Comment ce sera commun à tous ?
PRAXÁGORA : Tu mangeras de la merde avant moi.
BLÉPIRO : Nous aurons aussi notre part de merde ? »
ARISTÓFANES 13


La nouveauté de cette guerre n’est pas le nombre de victimes, ni les souffrances subies par les femmes iraqiennes comme conséquence de l’attaque impérialiste. Ce qui a éveillé un grand débat. C’est le fait de la présence de femmes parmi les trempes de la coalition.
Un sur dix soldats envahisseurs en Irak est une femme. De ces femmes, une sur sept est entraînée pour n’ importe quelle action belliqueuse. Parmi les marins, elles sont d’un 7 %. Et elles ont été 300, les pilotes de guerre qui ont réalisé des missions d’approvisionnement et appui à leurs trempes.
Peu de mais avant le débarquement en Iraq, c’était durant l’attaque perpétré contre Afghanistan que les Etats-Unis offre sa première femme pilote à lancer des bombes depuis son avion et les premiers avions d’approvisionnement et d’appui totalement car duits par femmes.
Des sept soldats américains qui sont maintenant accusés par abus et tortures à Abu Ghraib, il y a trois femmes : il s’agit de la gardienne de sécurité Sabrina Harman. La prison était à la charge d’une femme, général Jamis Karpinski. L’officier de rang le plus élevé de l’intelligence américaine en Irak, qui était responsable de superviser e’ état des détenns evant leur libération, était la Commandant en chef Barbara Fast. Et le conseil de Sécurité National des Etats-Unis, un des organismes responsables à la déclaration de guerre en IRAK, est Condoleezza Rice. Celles-ci sont alors les antres femmes de cette guerre.
Même si ce n’est pas la première fois que les femmes sont présentes dans les guerres, il est pourtant vrai que dans cette occasion. Lé la pogrostion a augmenté dans les armées de tans les pays de la coalition et de plus, lem participation n’est pas limitée à des tâches d’arrière-garde comme dans des conflits antérieurs : les femmes ont piloté, ont lancé des bombes et ont de même torturé en « égalité » avee les gargons.
Après la guerre du Viet-NÂM, quand le gouvernement des Etats-Unis s’ est vu obligé à annuler le service militaire obligatoire par la perte de respect de l’ institution vis-à-vis des masses, prend forme une participation accrue des femmes dans l’ armée. Avec l’apolitique de « All volunteer force », le pourcentage de gargons qui s’inscrivaient daus les forces armées comme volontaires a descendu proportionnellement aux femmes, ce dernier augmentant vertigineusement.
Durant la première Guerre au Golfe, avec Bush- père à sa tête, les femmes constituaient le 11 % des forces déployées dans la région. Leurs tâches se limitaient à des responsabilités de pende risque et n’avaient anenne participation directe en combats. Fieri la guerre, le président des Etats- Unis de ce moment là crée une commission de spécialistes chargée d’analyser si les femmes devaient participer en combats. Finalement, en 1994, toutes les restrictions pour les femmes dans les forces armées sont éliminées et le secrétaire de défense américain a permis l’incorporation des femmes dans toutes les aires. Depuis ce moment, 260000 nouveaux postes pour les femmes se créent.
Ceci n’arrive pas seulement aux Etats-Unis. En Espagne, il y a deux aux, un train a parcouru le territoire publicitant les avantages d’ appartemis à l’armée, faisant appel aux censées caractéristiques de modernité et d’égalité de geure qu’auraient les forces militaires de ce pays.
Au Royaume-Uni, le secrétaire de défense a accusé les militaires de me pas l’accès des femmes dans l’armée, de « ne pas permettre la modernisation et la démocratisation des forces armées ». 14
Aujourd’ hui, la guerre d’Iraq demeurera dans la mémoire des masses de tante la planète, avec les photos de la torture perpétrées à Abu Ghraib. Cependant, le désir des Etats-Unis a été celui de créer pour la première foi, une image héroïque transmise par tans les médias, à partir d’une femme soldat.
Quoique plus tard on ait appris qu’il s’était agi d’une absolue opération fictive, créée exclusivement pour la publicité, le cas de Jessica Lynch, censée être secourue d’un hôpital de NASIRIYA occupa les premiers titres des journaux internationaux durant quelques jours. Ce cas de figure a provoqué, durant le mensonge un intense débat sur la pertinence au non de la participation des femmes daus l’Armée.
Doivent-les femmes lutter dans les guerres ? a été la question qui a circulé entre les féministes es spécialistes militaires du monde entier.
Défendant l’égalité d’opportunités pour les femmes dans l´armée ils craignent que l’image de la femme Jessica supposée violée par des soldats iraqiens, avec ses jambes cassées et abandonnée dans un hôpital confirme les convictions dans un secteur de politiciens et de militaires, que les femmes ne devaient pas participer des opérations à risque.
« Cela est horrible, mais je pense que les américains ont peur de qui que ce soit, un prisonnier de guerre, non seulement pour les femmes. Mais je doute que ce faits nous fassent reculer ». Soulignait la capitaine licenciée Lory Manning, directrice de ‘ femmes Militaire ‘, au projet de Women’s Research and Education Istitute. 15
Pendant ce temps, une des intégrantes de la commission gouvernementale qui a étudié l’ incorporation de femmes aux forces armées durant la présidence de Bush perè, a signalé : « Je crois que les femmes sont prêtes, mais pas suffisamment ». 16
Pour cette spécialiste, Elaine Donnelly, « les femmes, pour des raisons psychologiques, ne sont pas en égalité d’opportunités pour survivre aider ser compagnons soldats blessés. » 17
Nancy Duff Campbell, du Centre National de Lois pour la femme a signalé que « le pays a accepté que les femmes pouvaient être capturées, torturées et qu’ elles pouvaient mourir pour leur pays. Il s’est produit une transformation significative, non seulement quant au nombre de positions qui te sont ouvertes, mais au niveau d’acceptation et même dans la fierté du pays, pour le sôle des femmes dans l’ armée . » 18
Linda Burnham, directrice du Centre d’ Appui aux femmes de couleur à Oakland Californie, soulignait dans au article récemment apparu que le soldat Englande, qui est apparue affichée sur les photos des abus et des tortures à des prisonniers iraqiens « c’est la deuxième fille aux affiches de l’histoire par livraisons d’iraqiens sur l’intégration sexuelle des militaires américains. Jessica Lynch a été la première. Deux jures filles, de la classe ouvrière, de province et anxieuses de sortir des limites de l’endroit et de leur entourage. Echapper, elles ont échappé, viens les bras accueillants d’une institution qui a utilisé l’une pour le regroupement national entour du récit au discours sur la consageuse femme en risque, recueillie des sourvages. Et on utilisera l’antre comme tête de turque pour apaiser les angoisses d’une nation à problèmes. » 19
Les dangers subis par les femmes dans l’armée, cependant, ne se réduisent pas seulement aux risques du combat. Deux tiers des femmes soldats ont dû supporter des harcèlements (harcèlement) sexuels, incluant des abus et des violations, de la part de leurs « compagnons d’armes ». 20 Les dénonciations de celles qui été violées incluent des descriptions sur le manque d’attention médicale et phychologique adéquate, l’insuffisance de recherches et les menaces de châtiment per la dénonciation des agressions de alles qui ont été vihmes. 21 A l’arnneé 2001 on a comptabilisé plus de 18000 cas de violence.
Le taux d’abus est entre trois et cinq fois majeur que parmi la population civile. Un 30 % des anciennes soldats ont dénoncé une violation ou une intention de violation durant son service actif.

III- Le Féminisme, la guerre et le paix


«Il est essentiel qu’on se vende compte de cette unité que les cadavres et les maisons détruites démontrent. Et c’est ainsi porce-que c’est celle-ci qui sera martre seule ruine, si vous, dans l’immensité de vos abstractions publiques, oubliez la figure privée, ou si nous, dans l’intensité de nos émotions privées, nous oublions le monde public. Tantes les maisons demeureront détruites, la publique et la privée, la matérielle te la spirituelle, donc liées inséparablement. »
Virginia Woolf. 22

Arrogance impériale, dépravation sexuelle et égalité de genre. Avec ces termes a qualifié la féministe américaine Barbara Ehrenreich les photos d’Abu Ghraib.
Barbara fait partie de la majorité des féministes américaines qui ont soutenu l’égalité d’opportunités qui femmes dans l’armée « perce - qu’elle savait que les femmes pouvaient lutter » 23 . Cependant, après IRAK — et particulièrement après Abu Ghraib — pour cette femme est mont un « certain type de féminisme naif » qui, seller elle déficit auteurs des délits, les femmes comme les éternelles victimes et la violence comme la racinc de tonte injustice. » 24
Beaucoup de féministes radicalisées dans les années 70, comme Barbara, ont compris après que la démocratie était le régime politique qui permettrait de réduire la fissure (brecha) de la pauvreté, de l’accès è l’éducation, de la participation politique qui touche notamment les femmes.
Elles ont cru alors, que la démocratie était l’espace privilégié que les femmes devaient utiliser dans leur lutte pour l’égalité.
Tandis que la perspective plus générale du mouvement féministe des années ‘70 ; avait été anti- institutionnel, les ’80 et ’90 ont réconcilié le féminisme avec les institutions comme l’université, les partis politiques et l’Etat. Du Mai français et les mobilisations contre la guerre au Vietnam, le monde a vécu plus tard l’essai général de ledit « néolibéralisme » avec Ronald Reagan et Margaret Thatcher (une femme patriarcale !) d’un et de l’outre cộté de l’Atlantique. Le détour de la révolution dans les pays du centre a fortifié les régimes démocratiques, et non sons l’appui de leaders de larges secteurs de mouvements avant contestataires qui se sont incorporés aux institutions dans le but de « les démocratiser ». Ce qui était censé représenter la victoire n’a été que la défaite de celle insurgie du ’68, premier pas de ce qui serait une des périodes les plus terribles pour les clases ouvrières et les masses partout dans le monde.
La contre-offensive économique, politique et militaire que l’impérialisme a lancé durant les années ’80, a montré de vraies limites des contestations au système, antérieurs. La recherche d’égalité sans une remise en question profunde du système qui sontient l’inégalité la plus extrême, avait dérive en une cooptation du mouvement féministe. La technocratie de geure qui a permis un nettoyage de visage aux institutions garantes des plans du néolibéralisme, tels que les organismes antres organismes internationaux, s’est nourri de millions de féministes dont la connaissance spécifique, trajectoire politique pour la revendiquation des droits des femmes, etc., leur ont permis d’obtenir un certain prestige. La cooptation a en des politiques, des nous progres et, aussi, des chiffres : en seulement vingt ans (des années ’70 aux années ’90) l’argent destiné aux organisations non gouvernementales s’est accru pour plus d’un 500 %.
D’Après des statistioves de l’année 1992, l’apport de l’ÉTAT et au privé aux organisations non gouvernementales dans le monde entier était d’eu 10000 millions de dollars. Le féminisme de l’égalité transformé en intégration au régime et à l’Etat aboutit en une vieille version (vieillie) et moqueuse de celui, jadis, d’égalité de début de siècle, proclamant que « la paix mondiale, l’harmonie n’existèrent que lorsque les femmes trouveront le droit ou vote et qu’elles pourront eider les hommes à faire les lois ». 25 Avant que commence la Premierè Guerre Mundiale, le féminisme s’était lié au plan international avec de différentes organisations et proclamait la défense de la paix ; quelque chose qui a duré noiment jusqu’au moment d’arrivée la guerre ; occasion au la plupart des organisations féministes se collent aux dictamens de leurs respectifs gouvernements nationaux.
C’Ets que la guerre, comme le soulignait Trotski, exige toujours, la « paix civile », et ainsi, d’importantes représentantes de mouvement féministe ont tu les réclamations contre leurs progrès gouvernements, pour se soumettre à leurs desseins belliqueux.
« Pendant que la guerre durera, les femmes de l’ennemi seront l’ennemi », o souliqué une féministe française ; tandis que la féministe britannique Emmeline Pankhurst changeait le monde son journal « La Sufragette » par le plus suggestif de « La Brittannia », dont le slogan est devenu « pour le Roi, pour le pays, pour la liberté. »
Mais personne n’a tiré ses leçons forcées de ces expériences historiques. Même de nos jours, il y en encore qui soutiennent, en ombliant une partie de l’histoire, que « tout au long de l’histoire du mouvement politique connu comme féminisme, un de ses traits les plus constants e été la manifestation contre la guerre. » 26
Et cela est ainsi, comme vers les années ’80, tandis que dans les postes directifs, dans des places politiques à décision, etc., les féministes considéraient les guerres, les dictatures et les massacres implantées, sonternes et présentées par leurs progres gouvernements comme étant des « erreurs » à corriger, comme des exceptions à éviter, des décisions qui auraient dû être critiquées et auxquelles elles devaient s’ y opposer. Cependant, personne n’avertit que l’une on l’antre étaient inexorablement unies : les droits démocratiques au, mieux dit, les mêmes larges et durables démocraties impérialistes ne pouvaient être maintenues qu’ à partir et au moyeu d’expoliation des pays semi colonies (comme le nôtre, comme Iraq !).

Après quoi, tant est clair, il semblerait ridicule d’entendre dire, de nos jours, à quelques féministes que l’augmentation de la capacité d’influence politique des femmes en une société semblerait se co-relier positivement avec nue croissance de valeur vie ». 27
Il y a peu de pays où les femmes ont atteint même le droit d’égalité à lancer des bombes sur des pays semi colonies, ainsi et de façon égale à leurs pairs garçons !!!
Le féminisme de l’égalité a prétendu obtenir l’égalité pour les femmes vis-à-vis des hommes en un système où les garçons ne sont pas plus égaux entre eux.
Egaux en quoi et à qui ?
Droit à être égal à Bush et à M. Blair au être égal aux garçons prisonniers et torturés à Abu Ghraib ?
Le droit à posséder et à gérer les biens de l’empire Halliburton au à vendre la progre force de travail pour opérer des puits pétroliers en échange d’un salaire misérable ? (de misére-de famine). L’exposé, en lui m^me, semble une abstraction trop scandaleuse dans un monde où les inégalités sont essentielles à son fonctionnement (à sa manche sa nuise au point).
La logique capitaliste s’impose par-dessus le fétichisme de la démocratie plurielle. Dit autrement, la démocratie bourgeoise est le meilleur habit de la dictature du capital.
Quelle ruse ! Droits aux femmes, pour quelques-unes d’entre elles.
Droits formels soutenus dans la plus profunde ponte (le manque) de droits pour des millions de femmes et de garçons exploités, humiliés et massacrés dans les usines, les machines, les peuples opprimés que constituent l’énorme population et la majorité de la planète (L’énorme majorité de la planète).
Mais il y a une antre façon d’expliques cette intégration et cooptation des femmes : « …les femmes qui ont accès au pouvoir des décisions, même si cela n’est peu tom pois le cas, ce sont en général celles qui ont incorporé comme étant le leur l’exemple dominant celles la assumé les formes de faire polítique où sont plantés des critères de valeur qui sont ceux qui habituellement conduisent au recours de la force, à la violence. » 28
Quelques droits ont été acquis, mais à quel prix ? Tandis que les féministes de l’égalité ont promu leur inclusion dans des endroits de pouvoir comme —emponderamiento— pour l’ensemble des femmes, autres féministes ont démontré leur cooptation an accusant ces femmes d’assumer les valeurs patriarcales progres du système que les opprime toutes.
Comme le soulignait Ximena Bedregal, le droit des femmes à être où elles voudrant. Pour d’antres féministes qui voudrions que soient éradiqués les armées et les armes du monde et de la culture, l’accroissement de la participation des femmes dans les forces armées de la planète est un antre triomphe de la masculinité patriarcale sur nos consciences, nos désirs et nos perspectives, un « effacé » de la potentialité (puissance) de notre progre histoire d’antre tés (atretés). » 29
Mais voilà arrivé un antre dilemme : Que sont nos consciences, nos désirs et perspectives ?
« NOS »— à quelle sujet « NOS » on fait allusion ?
Que sont « NOS » dont les consciences, désirs et perspectives ont été effacés par la masculinité patriarcale ?
Pour les féministes de la différence, les femmes auraient une vocation essentielle pour la paix, associée au supposé naturelle d’amour à la nature et à la vie.
Tandis que le caractère masculin serait inhérent à l’agression ; les femmes, on serait plutôt conciliatrices et prêtes à la paix (intermédiaires de la paix).
Le changement proposé par les femmes serait un changement culturel profund, celui qui empêcherait (ou éviterait) les guerres et les dévastations de la nature que de nos jours le pouvoir masculin mère à bout.
Face à la crise évidente du féminisme de l’égalité, le féminisme de la différence soutient la nécessité de ne pas s’incorporer à un monde fait à image et ressemblance des garçons.
La contre-culture à la tête des femmes doit commencer par changer la vie progre, fuyant alors du public et de l’action politique, pour être recluses dans des rapports personneles et la création de nouvelles valeurs subjectives.
Cette nouvelle conceptualisation du féminisme n’a pas été dépourvue de fortes critiques. « Il n’est pas étonnant que durant cette période de guerre et politique réactionnaire, un mouvement conservateur, qui se auto nomme «féministe » ait pris de l’élam. La majorité de celles qui sont
archives sur cette vague, paraissent intéressées, en premier lieu, en leurs croyances et en leurs rapports personnels, écartant l’analyse politique et l’action.
Cette réaction massive dans le mouvement féministe pratiquement a réduit le féminisme à un style
de vie et à une « croissance personnelle », dépourvue d’une analyse politique, d’une agenda et de répercussion. » 30
Si ses débats critiques, faisant face à la cooptation du féminisme de l’égalité, ont été jústifiés, les conséquences théoriques et practiques qui s’en sont dérivées de cette critique ont replié le mouvement féministe, en le désintégrant et lui quittant tout côté subversif.
Le mouvement s’est fragmenté en ville groupes, centres et organisations non gouvernementales qui ont remplacé l’action politique par l’aide, du bénévolat (action bénévole ?) et les programmes d’assistance.
Pour quelques voix critiques, cela signifie rien d’antre que le remplacement de la conscience sociale pour la recherche de profits personnels, quand, en fait, ce qui a été raté c’est « la passion (impetu) pour la transformation radicale de la société au mayen d’une lutte sociale et consciente. » 31
Les féministes de la différence s’opposent à calles de l’égalité, mais en évitant répondre au dilemme qui envisage un système dont la domination des consciences, désirs et perspectives se base, essentiellement, dans l’expropriation des moyens de production par une minorité parasitaire, l’exploitation de la force de travail des millions de millions restants, le pouvoir de l’appareil d’etat en créant un consensus à travers sesinstitutions et, en dennier ressort, la coercition que cette minorité peut exercer sur la majorité pour obtenir le monopole des armes. (rien de moins !).

IV. Une nouvelle fois, « sexe contre sexe on classe contre classe ? » 32


« La lutte contre la guerre n’acquerra un caractère réellement large, de masses, que si dans son sein y participaient les travailleuses et les paysannes (…). Les réveiller leur faire confiance, leur montrer le chemin vrai, signifie mobiliser contre l’impérialisme la passion révolutionnaire du secteur le plus écrasé de l’humanité ».
León Trotsky. 33

L’expérience de la guerre d’IRAK, avec ses soldats tortionnaires de prisonniers, ses capitaines et ses secrétaires d’Etat disposées à assassiner à des milliers de femmes et garçons, d’enfants filles et garçons (aussi enfants), taudis que d’antres millions de femmes se mobilisaient dans tontes les villes du monde contre le fléau de la guerre et d’autres (des milliers) s’allistaient dans des organisations non gouvernementales pour marcher commes brigadistes, médecins et infirmières aux territoires de la bataille, montre une réalisé étant bien plus complexe qu’un simple a affrontement entre femmes portances et créatrices de vie, d’une part, et garçons patriarcaux plongés de bellicisme, de l’autre.
Le féminisme de l’égalité échoue et se plaint devant les sanglantes conséquences qu’a en sa prédication de l’inclusion et de l’égalité des femmes pour avoir l’occasion d’avoir accès à tontes les places où quelques garçons ont exercé le pouvoir durant des siècles.
Leur « maiveté » est morte avec Abu Ghraib, disait Barbara Ehreinreich. Trop Tard, nous affirmons. Nous souffrons l’impérialisme dans ses guerres, ses coups militaires et sa guerre économique permanente contre les masses de nos peuples opprimés.
Trop Tard pour celles qui souffrons les conséquences des plans de la faim imposés par les institutions multilatérales qui, dans leurs bureaux ont des appartements spécialités en « femme et développement » et, même, ils ne doutent pas à l’hème d’avoir des femmes à très haute qualification professionnelle parmi leurs directifs (ici, en Argentine, nous nous sauveurs tours de Anne Krueger). Trop tard pour les mères des jeunes argentins morts à la guerre des Malovines, contre les troupes impérialistes britanniques envoyées par la première ministre Margareth Thatcher.
Trop tard pour qui survivons, dans ce pays, à la décennie ménemiste (de Ménem) qui a produit le majeur tanx de châmage auprès de femmes politiques avec du pouvoir, comme l’actuelle présidiaire Maria Julia Alsogaray, accusée de corruption.
Face à exemples, il semble que les féministes de la différence auraient raison.
S’Agit-il de femmes qui ont adopté l’idéologie patriarcale ?
Mais s’il est exact qu’il existe un continuum entre la violence domestique et la violence publique des conflits belliqueux ; si, comme le disent quelques féministes « les mêmes attitudes et valeurs qui sont sans jacents dans la violence contre les femmes sont allés qui ouvrent le chemin vers l’éclatement de la violence de guerre » 34
Il est nécessaire d’imposer notre « supposée culture » de la paix et de la vie pour changer ce monde tragique où nous vivons. Comment-le faire ? La tâche d’inculquer une contre-culture à tante l’humanité est, franchement, utopique.
Comment « convaincre » l’oppresseur pour qu’il s’ y arrête ?
Outre, de tenir compte que ce ne sont pas seulement les garçons opposites à cette culture de non-violence, amour et soins, mais aussi quelques femmes qui « ont fait progre l’exemple dominant.
Et c’est que la guerre, comme une partie du système lui-même, et dans lequel on vit, s’explique — essentiellement — par son caractère de classe. Oublier cette catégorie dans l’analyse d’une guerre conduit à ne pas pouvoir la comprendre en toute son expression et, donc, ò ne pas pouvoir formuler une politique menant à son affrontement et choc et à son anéantissement.
Au commencement de la Première Guerre Mondiale, les socialistes se montraient disposés à convoquer à une grève générale dans les pays belliqueux, pour empêcher le début de la bataille (contienda). La social démocratie a trahi ces principes révolutionnaires. La grande majorité des députés que possédait le Parti Social-démocrate allemand a approuvé les crédits de guerre dans le Reichstag.
Seulement une petit minorité est restée dans ses principes. La trahison ou mouvement ouvrier international, de la part de sa direction la plus prestigieuse, a été payée avec la mort de millions d’ouvriers aux tranchées d’une et de’antre côte des frontiéres ne signifiaient rien pour eux.
Dans cette petite minorité qui a fait face à la trahison de la social-démocratie, outre Lénine, Trotski, Liebhneckt, se trouvaient Clara Zetkin et Rosa Luxemburg.
Elles aussi avaient organisé les femmes socialistes en des multitudes de Congrès Internationaux où, outre la présentation du 8 mars comme le jour International de la Femme et approuver d’outre wesures favorables aux femmes, on a approuvé la motion de « guerre à la guerre ».
C’était le moment où les féministes les plus réputées (reconnues), même les plus radicalisées, se sommettaient aux dessins de ses gouvernements impérialistes.
Malgré la défaite, la leçon tirée et scellée dans l’histoire pour ceux qui voudront affronter l’avenir en apprenant des expériences du passé : seulement l’effondrement de la bourgeoisie par le prolétariat insurgi pent sauver l’humanité d’une nouvelle et dévastatrice tuerie des peuples.
Peut-être, comme le soulignait Alda Facio dans la IXº Rencontre Féminisme répléchisse et envisage de nouveau le fait de monter sur le train de l’avenir socialiste. Puisque comme l’a dit une femme américaine en 1914, qui est socialiste et n’est pas féministe manque de largeur… mais qui est féministe et n’est pas socialiste, manque de stratégie. Et, où nous eu sommes — existant tellement de femmes dans les Parlements et dans les organismes multilatéraux de « développement » et tant d’autres mourant de faim, d’avortements clandestins et de bombes d’uranium —, c’est peut-être le moment où le féminisme devra y penser, y répléchir plus sérieusement…

1 Rapport de Bagdad des brigades contre la guerre, aux manifestations du samedi 22 mars, publié à CSCA web.
2 Le seul article écrit pas une féministe, que j’ai pu trouver concernanut les tortures perpétrées pas des soldats américaines coutre des prisonniers iraqiens, a été celui de Julieta Paredes dont ce titre : « tortures d’un point de vue du genre » et publié à « la epoca ».
3 Eve Ensler : « monologues du vagin », Bs. As., Planete, 2001.
4 Tomás Maestro : Comment vivent les femmes en IRAK ?, « terra.es/actualidad/articulo/html/act54146.htm »
5 Raport de International Study, Team on the Gulf Crisis, integer par 87 spécialistés de différentes nationalités.
6 James : Les femmes iraqiennes dans les prisons d’Occupation : objets et instruments de violations, publié par le Centre de l’Observatoire d l ?Occupation à Bagdad, 28 mai 2004 à CSCA web.
7 Id.
8 Id.
9 Document d’Amnesty Internationale, Bulletin mars 1995.
10 Id.
11 López Segura : Des Millions de réfugiées et de déplacées onbliées par le monde ; « cimacnoticias.com/noticias/03feb/s03022512.html »
12 STEFANIA BIANCHI : Réseau d’exploitation sexuelle pour soldats l’OTAN et d’ONU
13 ARISTÓFANES: L’Assemblée des femmes. [Praxágora, épouse de Blépiro se met à La tête des femmes déguisés en gargons dans me assemblée au l’ on décide de { livrer le gouvernement aux femmes . wrettre en main.
Ayant battu par cette mations. Là, à travons la ruse (ruse), Praxágora explique á son mari Blépiro comment sera le gouvernement proposé par elle et avec les femmes en tête.]
14 XIMENA BREDEGAL : La féminisation des armées « Triomphe de la parité au piège du patriarcat ?, La Journée, 5/5/03.
15 Soldat-femme capturée en IRAK reouvre débat sour les rôles du geure, « femmes HOY », 26/03/03.
16 Id.
17 Ibid.
18 Susan Baer : Inédit : Des centanies de femmes vont combattre, The Baltimore Sur, 06/03/03.
19 Linda Burnham : « Domination sexuelle d’uniforme : une valeur américaine », Znet en espagnol.
20 TERRY SPAHR NELSON : Par amour à la patrie : faire face les violations et les harcèlements sexuels dans l’armée d’EE.UU.
21 Sara Flounders : La femme en IRAK : enneris différents, Espacio Alternativo.
22 Virginia Woolf : Trois guinées, Ed. Lumen, Bs. As.
23 Barbara Ehrenreich: Un uterus ne substitute pas une conscience. www.rebelion.org
24 Id.
25 Ligue pour les Droits des femmes françaises. Mentionné por Magdala Velásquez Toro ò « Anotaciones para una postura feminista en torno a las mujeres, la guerra y la paz. Publio à www.creatividadfeminista.org
26 FRANCESCA GARGALLO: Le Féminisme est pacifisme pendant que soufflent des vents de guerre, CIMAC.
27 Carmen Magallón Parolés : « Les femmes et le construction de la paix », www.creatividadfeminista.org
28 Id.
29 Ximena Bedregal : La féminisation des armées, triomphe de la parité au piége du patriarcat ?. La Jornada, 05/05/03.
30 LAURA KAMIENSKI : Un défi pour la connuuanté féministe, dans « Feminista, the journal of feminism construction », traduit à « PANORAMA Internacional, www.ft.org.ar
31 Id.
32 EVELYN REED : du « Socialist Workers Party » aux Etats-Unis a traité ainsi un de ses deniers livres de la décennie de l’année ’70, où elle analyse la question de l’oppression des femmes, depuis une perspective marxiste.
33 LEON TROTSKI : « La guerra y la IV º Internacional, dans « Escritos de León Trotsky 1929-1940, édité en CD par le CEIP L. Trotsky, Bs.As, 2000.
34 Carmen Magallón, op. cit.

12/6/03

Féminisme latinoaméricain: Entre l´insolence des luttes populaires et la modération de la institutionalisation

"Choisir entre la modération et l´insolence a à voir
avec des stratégies politiques (...) L´exigence depuis la domination
des "bonnes manières" va au déla d´une exigence de politesse,
c´est une manière plus frequante, au contraire,
d´imposer de la inautenticité au rebelle, de lui faire renoncer à
sa contre - culture, à son ilégalité et à son contre - langage"

Julieta Kirkwood, 1990


A la fin des années soixante, une nouvelle génération de jeunes femmes ont provoqué les mouvements féministes dans les grandes métropoles des Etats - Unis et de l´Europe qui on a connu comme "la deuxième vague". Influenciées par ces expériences et par le contact avec la littérature qui provenait des pays centraux, beaucoup de latinoaméricaines - en essence des classes moyennes - ont commencé la formation de groupes de reflexion - conscientiation - et d´activisme pour les droits des femmes. Mais l´ensemble du mouvement n´atteignait jamais la massivité qu´il avait dans les pays centraux. "Au début, elles étaient des femmes des classes moyennes; une partie significative provenait de la vaste source de la gauche, confrontant rapidement avec elle par la résistence à assumer un regard plus complexe des multiples subordinations des personnes et les subordinations spécifiques des femmes" (Vargas, 2002).
Ces groupes surgissent dans le cadre d´une radicalisation aïgue de la lutte de classes que, dans le continent, s´est manifestée par la montée ouvrière et populaire dont les expressions les plus remarquables étaient les "cordones industriales" au Chili, les semi - insurrections à Córdoba, en Argentine, les mobilisations des étudiants au Mexique, dont Tlatelolco peut être considéré l´experience la plus aïgue, et l´entrée en scène des nombreux mouvements de guerrilla urbaine et paysanne[1]. Les groupes féministes, donc, sont impliqués rapidement à la lutte de classe aïgue dans le continent, qui exigeait des définitions et des compromis. Comme Leonor Caldera affirme, dans son histoire du féminisme argentin: "Dans le sens des affrontemments, la marée des partis qui nous entourrait n´a cessé de frapper fortement à l´intérieur du groupe: nous reproduisions les vieux antagonismes traditionnels et nous inventions des autres. Les analyses prenaient de moins en moins la femme comme l´axe et se déplaçaient ves des schémas de classe" (Calvera, 1990).
Cependant, vers la moitié des années soixante - dix, la défaite de cette montée à travers la sanglante contrerrevolution dans les pays latinoaméricains ouvrit la voie à une nouvelle offensive impérialiste dans la région, plus tard connu avec le nom de "néoliberalisme".
Les régimes dictatoriaux qui se sont établit dans une grande partie du continent empêchaient le développement du mouvement féministe, non seulement par l´installation d´une idéologie réactionnaire basée sur la défense de la tradition et de la famille, mais aussi par la persecution politique et le térrorism d´Etat, avec ses conséquences de torture, éxiles forcés, emprissonements, disparitions et assassinats des activistes sociaux, syndicaux et politiques.
La polarisation social de nos pays se traduisait aussi par les visions qu´on avait sur le féminisme: la droite considérait les féministes comme subversives et contestataires; la gauche, au contraire, les considérait comme "petites - bourgeoises".
Si quelques groupes ont fait quelques actions durant les régimes totalitaires et d´autres femmes ont tenu des réunions de reflexion et étude dans un climat d´hostilité, c´est vrai que le mouvement féministe a recuperé du protagonisme au début des années quatre - vingt, à la chute des dictatures et après l´instauration des nouveaux régimes démocratiques dans la région. La dictature a réussi à couper, dans une grande mesure, les fils de continuité avec l´étape antérieure. Beaucoup de questions initiales du féminisme des années soixante - dix sont revenues à se discuter. Dans un certain sens, les années de la terreur ont obligé aux féministes à "recommencer", une fois installés les régimes démocratiques.
Cette histoire récente des derniers vingt ans du féminisme latinoaméricain est croisée par nombreuses discussions politiques et théoriques. Cependant, bien que les documents des "Encuentros Feministas de Latinoamérica y el Caribe" sont disponibles, et que les protagonistes remarquables du mouvement ont écrit diverses "histoires" partielles de sa propre pratique colective, il n´existe pas une histoire critique du féminisme latinoaméricain qui tente de lier les discussions politiques et théoriques, leurs fragmentations, leurs accords et leurs désaccords, leurs alliances, leurs ruptures et les nouvelles pratiques à la situation de la lutte de classe dans le continent pendant la même période, dans laquelle plusieurs fois les femmes sont les protagonistes incontestables.
Leur réalisation dépasse les limites et les possibilités de cet article. Néanmoins, nous croyons nécessaire reflechir sur la pratique féministe et les périodes dans laquelle se développe, en incorporant un analyse de la politique de l´impérialisme vers notre continent, les régimes, les divers fluxs et refluxs de la lutte de classe, et leur rapport avec l´oppression des femmes latinoaméricaines. Considérant que l´objectif qu´on devait se tracer pour cette révision critique devrait être la construction d´un mouvement féministe qui reprenne l´histoire et les leçons, et qui soude son destin avec les meilleures traditions des batailles contre l´oppression patriarcale - d´une manière pratique et effective - avec celui des millions de femmes ouvrières et paysannes qui luttent contre l´exploitation dans ce continent, permanentement expolié et asservi.

Féminisme, démocratie et droits humains

"Démocratie dans le pays et dans la maison"
Féministes chiliennes, années quatre vingt.


Dans les années quatre vingt, la défaite de l´Argentine dans la guerre de Malvinas en 1982 avait agi déjà comme un disciplinnateur pour le continent et tout le monde semi - colonial. La leçon appris était qu´on ne peut pas confronter avec l´impérialisme, que celui - ci était invincible. De plus, la guerre sale de la "contra" disposée par les Etats - Unis en Nicaragua et la capitulation et la cooptation des directions des armées guérrilleros de la région à travers les pactes et les accords ont désarticulé la révolution en Amérique Central. Ils ont fini de fermer le cercle de cette offensive impérialiste, qui a fragmenté et est resté sur la défensive au mouvement ouvrier et populaire.
Ces "transitions à la démocratie" se sont produit sur le toile de fond de la terreur semée par les dictatures militaires et la défaite de Malvinas, asestée par l´impérialisme. La "démocratie" est devenue la politique privilegiée de l´impérialisme américain vers notre continent, comme une réponse defensive face à l´emergence de la mobilisation indépendente des masses contre les mêmes régimes dictatoriaux, lesquels étaient profondement discrédités.
A l´issue des dictatures, les démocraties du continent ont été les régimes politiques qui ont garanti l´application des plans économiques, laquelle signifiait la perte des énormes acquis du mouvement de masses. Avec sa désinvolture caracteristique, l´idéologue de l´impérialisme Henry Kissinger affirme dans son libre "La diplomatie":
"Les Etats - Unis n´attendraient pas passivement l´évolution des institutions libres, ni se limiteraient pas à résister les menaces directes à sa sécurité. Au revanche, ils stimuleraient activement la démocratie, récompensant les pays qui accomplissent leurs idéaux et punissant ceux qui ne les accomplissent pas (même s´ils ne constituaient pas un défi ou une menace pour les Etats - Unis). (...) Et l´équipe de Reagan fut cohérent: il fit pression sur le régime de Pinochet au Chili et sur le régime autoritaire de Marcos au Filipinas, pour une réforme; le premier fut contraint d´accepter un référendum et des élections libres, où il a été remplacé; le deuxième a été renversé avec l´aide des Etats - Unis"[2].
Pendant la période répressive et particulièrement, pendant les premiers ans de la démocratie, les groupes des droits humains ont joué un grand rôle dans notre continent. Ces mouvements, organisés pour denoncer les tortures, les disparitions et les crimes des dictatures, avaient comme protagonistes fondamentales des femmes (mères, grand - mères, veuves). D´une part, le fait d´être les femmes la tête visible de ces denonces et les luttes posterieures pour la punition des responsables du terrorisme d´Etat, et d´autre part, la politique - surtout des Etats - Unis - de privilegier les droits humains dans l´agenda internationale, ont été deux éléments clés pour comprendre le changement produit dans le langage et les formes du réclame féministe.
Le rapprochement militant des féministes, beaucoup d´elles revenues de l´exile, aux femmes qui, même dans les régimes de la terreur se sont déjà organisées pour le réclame de leurs membres de famille disparus, emprisonés et torturés, et les termes "Démocratie et Droits Humains" instalés à l´agenda publique ont permit le transvasement des demandes féministes à un langage en termes nouveaux, à travers la politique partidaire, les organismes internationaux et les groupes de travail locaux. C´était la période des acquis de droits civils fondamentaux, lutte dans laquelle le féminisme a eu un compromis évident: le divorce vinculaire, la patria potestad partagée, les lois rélatifs à la violence domestique, des aspects partiels rélatifs aux droits sexuels et à la santé réproductive, etc.
Dans les années quatre - vingt, beaucoup de groupes qui ont été constitués à l´étape antérieure, se sont dissout maintenant, d´autres ont commencé à se constituer récement au moment de l´ouverture démocratique et sous l´influence des luttes pour les droits humains et l´élargissement des droits civils. En comparaison avec la période du début des années soixante - dix, dans ce surgissement du féminisme dans le continent on voit une rédéfinition des rapports avec l´Etat, avec les partis politiques et avec le reste des organisations sociales. Les féministes ont inclu leurs réclames particuliers dans cette situation, commençant la création de groupes nouveaux, faisant pression aux politiciens et aux députés, exigeant à l´Etat des lois nouvelles qui tiennent compte des demandes fondamentales jamais résolues.
De plus, à partir de 1981, les Rencontres Féministes de Latinoamérique et le Caraïbe se succèdent, et chaque deux ou trois ans les féministes du continent se rassemblent pour réflechir politiquement sur la situation du mouvement et l´élaboration de nouvelles lignes d´action[3].
Cependant, l´académisation, l´incorporation aux institutions des régimes politiques et aux divers postes du gouvernement et la "cooptation aux ONG´S" (Bellotti et Fontenla, 1997) sont les opérations les plus importantes qui commencent a réconfigurer le mouvement féministe dans cette période, produisant aussi, de même qu´une multiplicité de nouvelles expériences, d´actions et de savoirs, sa fragmentation naissante et sa croissante cooptation. Durant cette période, le féminisme latinoaméricain a commencé à parcourir le chemin de l´insubordination à l´institutionnalisation (Collin, 1999).
Les critiques et les différences par rapport aux conceptions théoriques, aux fondements et aux pratiques à l´intérieur du propre mouvement féministe ne tardent pas à apparaître. La scission entre "autonomes" et "institutionnalisées" est une des expressions plus aïgue de cette critique à l´intérieur. Mais cet extrême de la situation de tension de presque une décade, entre deux ailes du mouvement qui s´est produit dans le 7º Rencontre réalisé en Cartagena en 1996, ne fut que le couronnement d´un long processus de discussion à l´intérieur du mouvement, dont l´origine peut se situer dans le propre 1º Rencontre à Bogota.
Au début, la question de la "double militance" comprise, d´un côté, comme le compromis avec le féminisme et de l´autre, avec les organisations ou les mouvements politiques non spécifiquement féministes, a été l´un des débats fondamentaux (Vargas, 2002). Les rencontres qui se sont prolongés pendant les années quatre - vingt ont été signés par ces discussions: en plus de la double militance, les appartenances aux différents courants dans le féminisme qui exprimaient des différentes héritages idéologiques et politiques; la discussion sur la pratique des groupes d´auto - conscience ou celle de "mener" la conscience à d´autres groupes de femmes des secteurs populaires, etc. Bedregal signale sur ce sujet:
"Tout cela était de manifestations et d´expressions de conceptions politiques différentes, exprimées depuis la 1º Rencontre, c´était la lutte politique des projets politiques et philosophiques, mais ils se cachaient sous une homogénéité apparente et derrière le désir d´une sorte de fraternité romantique des femmes, qui nous a difficulté toujours nous reconnaître, au délà du discours déclaratif, comme différentes, pensantes, et agissantes des projets divers et derrière une identité de genre plus facilement centrée comme victimes du système patriarcal que comme constructrices de nouvelles cultures" (Bedregal, 2002).
Les années quatre - vingt ont comme couronnement la 4º Rencontre qui a eu lieu à Taxco, au Mexique, où un groupe de femmes élabore un document critique dans lequel, avec perspicacité, on décrit les "mythes" du mouvement féministe qui, selon les signantes, empêchent un développement du mouvement. Ce document a un grande répercussion. On manifeste que "le féminisme a un long chemin à parcourir puisqu´il aspire réellement à une transformation radical de la société, de la politique et de la culture. Aujourd´hui, le développement du mouvement nous mène à penser de nouveau quelques catégories d´analyse et les pratiques politiques que nous avions". Plus tard, le document énonce les "mythes" qui empêchent la valoration des différences à l´intérieur du mouvement et qui rendent difficile la construction d´un projet politique féministe. Ils sont: 1. Les féministes ne s´interessent pas pour le pouvoir, 2. Les féministes font "de la politique" autrement, 3. Toutes les féministes sont égales, 4. Il existe une unité naturelle par le fait unique d´être femmes, 5. Le féminisme ne existe que comme une politique de femmes vers les femmes, 6. Le petit groupe c´est le mouvement, 7. Les espaces de femmes garantissent de soi - mêmes un processus positif, 8. Puisque moi, femme, je le sens, il vaut, 9. Le perssonnel est automatiquement politique et 10. Le consensus est de la démocratie. Pour conclure que "Ces dix mythes ont créé une situation de frustration, d´autocomplaisance, d´affaiblissement, d´inéficacité et de confussion qui est remarqué par beaucoup de féministes et qui est reconnu comme existante et comme présent dans l´immense majorité des groupes qui aujourd´hui font "de la politique féministe" en Amérique latine".
Puis, elles proposent aux féministes latinoaméricaines: "Nous ne devons pas nier les conflits, les contradictions et les différences. Il faut que nous soyons capables d´établir une éthique des règles du jeu du féminisme, réussissant un pacte entre nous, qui nous permet d´avancer sur notre utopie, de développer en profondeur et en ampleur le féminisme en Amérique latine"[4].
Les mythes qui sont dénoncés dans le document de Taxco empêchaient le développement des discussions politiques les plus profondes, tandis que le mouvement s´est constitué d´une manière qui n´inclue pas à toutes, et malgré cela, ne pouvait pas être critiqué. Cependant, malgré le retentissement que le document avait réussi, les mythes se sont maintenus dans une grande partie du mouvement, même à nos jours. Depuis longtemps après, les féministes autonomes de l´Argentine écrivaient sur les mécanismes dont on essaie de freiner n´importe quelle tentative de critique sociale à l´intérieur du mouvement:
"Tout analyse qui remet en cause les "démocraties réellement existantes" pretendait être clausuré avec cet appel à deux options uniques, apparement excluantes [démocratie ou dictature, N. de R.], un recours antidémocratique qui est utilisé par les gouvernements de nos pays pour paralyser et discréditer toute critique ou toute mobilisation sociale comme "destabilisateures" et conduisantes vers le passé de coups militaires et de génocides. Il semblerait que ces démocraties constituent un point d´arrivée et qui, tout au moins, il faut les perfectionner un peu, et il faut les incorporer la "perspective de genre", c´est - à - dire, l´inclusion de quelques femmes dans l´excluant modèle patriarcal capitaliste et néoliberal" (Fontenla y Bellotti, 1997).
A la fin des années quatre - vingt, on avait déjà remarqué les problèmes qui empêchaient, selon quelques féministes, l´avance du mouvement féministe dans le sens d´une "transformation radical de la société, la politique et la culture". Les divergences qui ont été esquisées, malgré la tentative de homogénéisation, d´obturation de la critique et de "romantique fraternité" ont devenues plus ineluctables, face à l´apparente inévitabilité de la vague de licenciements, de privatisations et à l´attaque au niveau de vie des masses dans notre continent.
Pendant ce temps, les organismes internationaux ont aussi perçu l´ineluctable: probablement, l´attaque éveillerait la riposte de ceux et de celles qui ont tout perdu. La gouvernabilité était, donc, le nom que les technocrates ont trouvé face le problème à venir. La gouvernabilité, qu´on peut traduire comme l´ensemble de conditions nécessaires pour soutenir le processus de réformes, évitant l´irruption du mouvement de masses, y compris la nécessité d´établir des rapports "fructueux" avec les mouvements sociaux et leurs organisations pour le développement soutenable.

Féminisme, financement et institutionnalisation croissante

"Tandis qu´une partie du féminisme s´intérrogeait,
individuellement et confortablement, asseyée sur le fauteuil
"qui est moi?", et une autre partie cherche la réference nécessaire
pour une note à pied de page
qui donne crédit à son travail comme fiable (...)
voilà que le monde éclate de pauvreté:
des millions d´enfants, nés de femmes,
se montrent à un modèle de société qui leur retient
un berceau d´épines"

Victoria Sau Sánchez, 2002


Les années quatre - vingt - dix ont commencé par la défaite d´Irak dans la Guerre du Golfe dans les mains d´une énorme coalition militaire des puissances impérialistes, ce qui, à la fois, a permis de redoubler l´attaque sur le reste du monde semi - colonial. On a approfondi "l´ouverture" des économies aux monopoles internationaux et la transformation de nos pays en "marchés émergentes", qui n´ont servi qu´à l´"émergence" rapide des capitaux "hirondelles".
Accompagnant les privatisations des services de l´Etat, l´augmentation du chômage, et la précarisation du travail, tant la Banque Mondiale que les autres organismes financiers internationaux ont commencé à se poser de réformes des objectifs et des rapports avec les organisations sociales. De quelque manière, anticipant les conséquences négatives produites par leurs propres recettes, qui ont augmenté l´ajustement, et donc, la pauvreté dans toute la région. Le souci des organismes multilatéraux est centré sur la gouvernabilité et la contention social, s´anticipant à la possibilité de réponse de la part du mouvement de masses, face à la croissante flexibilisation du travail, à la réduction du dépense public et à la dérégulation des marchés, etc.
Lors que la plupart du programme "néoliberal" est déjà imposé, la Banque Mondiale a privilegié le financement des programmes sociaux sous la devise de la participation et la transparence, en se réappropriant des discours critiques sur sa propre mise en marche. Les organisations non gouvernamentales ont été les éxecutrices privilegiées de leurs projets d´assistence focalisés.
La Banque Mondiale, comme le reste des agences de financement, ont joué, dans cette période, un rôle politique et idéologique très important par rapport au contrôle social. Les intellectuels, gauchistes auparavant, ont devenus des technocrates progressistes, assumant la responsabilité de collaborer dans ces projets de gouvernabilité, de développement soutenable, etc. Ces "post - marxistes", en gérant les ONG´S n´ont coopéré pas à réduire l´impact économique d´une manière substantielle, mais ils ont beaucoup aidé à détourner à la population de la lutte pour leurs droits (Petras, 2002).
La cooptation a des chiffres incontestables: selon les reinseignements de la OECD, en 1970, les ONG´S ont perçu 914 millions de dollars; en 1980, la chiffre est montée à 2.368 millions de dollars et, en 1992, est environ de 5.200 millions. Pendant vingt ans, l´argent destiné aux ONG´S a augmenté plus de 500%! A ces chiffres, on doit aditionner les allocations données par les gouvernement "du nord", qui ont disposé 270 millions pendant la moitié des années soixante - dix, pour augmenter la chiffre à 2.500 millions au début des années quatre vingt dix. En somme, les statistiques de la OECD parlent d´un apport de l´Etat et privé aux ONG´S d´environ de 10 millards de dollars, ce qui répresent un quart de l´aide bilatérale globale[5].
Les années quatre vingt dix - l´époque de privatisations, d´augmentation du chômage dans tout le continent et de "rapports charnels" des gouvernements latinoaméricains avec les Etats - Unis - n´ont été pas une étape fructifère pour ceux qui ont décidé de maintenir leur autonomie financière, politique et idéologique. Beaucoup de féministes, qui avaient un certain prestige dans le mouvement, avec des connaissances spécifiques et une trajectoire dans la revendication des droits des femmes, ont fait partie de cette technocratie qui s´est ralliées aux organismes multilatéraux, aux agences de finacement, à la Banque Mondiale et aux milliers d´ONG´S, qui sont devenues aussi les plate - formes pour le lancement de leurs carrières personnelles. D´autres se sont maintenues à côté des financements et elles ont fortement critiqué ces tendances, mais leurs avis sont resté minoritaires et leur lutte - bien que revendicable - ne fait qu´un écho dans le vide qui les entourrait.
Les féministes autonomes de ATEM[6] ont dénoncé le processus de cooptation des ONG´S de la manière suivante:

"La plupart de ces ONG´S, formées par de techniques et de professionelles, travaillent avec les femmes des "secteurs populaires" des quartiers pauvres. Elles se présentent comme les médiatrices entre les agences de financement et les mouvements de femmes et elles formulent leurs programmes, donnant des services qui vont depuis d´ateliers et classes de toute sorte jusqu´à la distribution des aliments, l´organisation de ollas populares, la planification familiale (contrôle de la natalité), etc. Ce rapport, qui comprend des différences de classe, de pouvoir et d´accès à la gestion des ressources, entraîne des rapports hiérarchiques et des tensions entre les femmes des ONG´S et celles du mouvement dont elles travaillent, outre de concurrences entre les professionnelles au sujet des financements". (Fontenla, Bellotti, 1999).

Le néolibéralisme, à travers ceux - ci et autres mécanismes, a dépolitisé les mouvements sociaux (y compris le féminisme). Comme beaucoup de féministes autonomes ont remarqué, on a confondu les ONG´S avec le mouvement même, avec leurs projets financiés et on a confondu leurs travaux rémunérés avec d´"actions" comme s´il s´agissait des mêmes actions que les mouvements réalisent, tels que des réclamations, des exigences et des dénonces dans la lutte pour un changement radical. En somme, les politiques néolibérales, qui ont commencé pendant les années quatre - vingt, ont fait que le mouvement féministe soit fragmenté et soit privatisé. (Fontenla, Bellotti, 1999).

Féminisme, femmes et lutte de classes

"Je crois que la femme peut. Elle peut faire plus que laver et repasser
et faire de la cuisine à la maison pour ses fils. Je crois que cela est vrai.
Je le sens maintenant et je le vis. J´ai découvert mon côté endormi,
et maintenant qu´il s´est réveillé, je ne pense pas arrêter".

Celia Martínez, ouvrière de l´usine Brukman, 2002

Dans notre continent latinoaméricain souffrant, l´avortement clandestin reste la première cause de mort maternel: ce sont 60.000 les femmes qui meurent par an par des complications liées aux avortements incertains. Au contraire de ce qu´on peut imaginer, au début du XXI siècle on vit une attitude de plus en plus béligerante du fondamentalisme catholique, en alliance avec les Etats et le pouvoir politique, contre les droits sexuels, reproductifs et le droit au avortement, tandis que on découvre de plus en plus des cas d´abus sexuel contre les enfants, les filles et les jeunes, menés par les membres de l´Eglise.
D´autre part, l´Amérique Latine et le Caraïbe ont les plus hauts indices de violence contre les femmes: l´homicide répresent la cinquième cause de mort, le 70% des femmes souffre de la violence domestique et le 30% a rapporté que sa première rélation sexuelle a été forcée. On calcule que le 80% des agressions restent silenciées, puisqu´elles ne sont pas dénoncées par peur ou par la certitude que la dénonce ne sera prise en compte. Plus de 300 femmes ont été tuées pendant les dernières années à Ciudad Juarez (Mexique). Cette ville de frontière constitue un exemple regrettable de fémicide, d´impunité, de misogynie et de barbarie. De l´autre côté du continent, à la province de Buenos Aires (Argentina), on calcule que dans 120.000 maisons il y a de femmes qui sont maltraitées, et pendant un an on enregistre plus de 50 homicides de femmes entre les mains de leurs couples. Dans notre pays, on calcule qu´entre 5.000 et 8.000 violations se sont produit par an. Selon les spécialistes en violence, dans le monde entier, un de chaque cinq jours d´absence féminine au travail est la conséquence d´une violation ou de la violence doméstique.
Les femmes constituent le 70% des 1.500 millards de personnes qui vivent dans la pauvreté absolue dans le monde entier. Les paysannes sont les chefs d´une cinquième partie des familles de la campagne, et dans quelques régions, jusqu´en plus d´un tiers de celles - ci, mais elles ne sont propriétaires que d´un 1% environ des terres, tandis que le 80% des aliments basiques pour la consommation sont produits par les femmes. En Amérique Latine, ce sont 154 millions de femmes les plus pauvres d´entre les pauvres.
Pendant le dernier an, 13 millions d´enfants ont mouru par faim dans le monde entier: c´est une chiffre six fois majeure au total de victimes qui a provoqué la Première Guerre Mondiale en 1914 et 1918. La plupart de ces enfants sont de filles, beaucoup d´entre elles sont latinoaméricaines.
La valeur et le volume du travai doméstique non rémunéré équivaut entre le 35% et le 55% du PBI des pays. La production doméstique répresent jusqu´au 60% de la consommation privée. Ce travail non rémunéré est subi presque absolument par les femmes et les filles.
Selon un rapport de l´ OIT, le taux de chômage urbain dans le continent a atteint vers la fin de 2002 à 17 millions de personnes, affectant particulièrement les femmes. D´autre part, les femmes travailleuses travaillent en situation de plus en plus précaire: non seulement elles touchent un salaire entre 30% et 40% mineur à celui des hommes par un travail égal, mais que, à la plupart, elles n´ont pas du Sécu ni de rétraite.
Si les féministes ont participé et si elles ont réussi d´introduire des modifications dans les legislations de nos pays par rapport au divorce, la patria potestad partagée, la participation proportionnelle dans les postes publics électifs, etc., la réalité montre qu´on est encore très loin de solutionner avec les lois les situations concrètes des femmes du continent.
Ainsi que les chiffres frissonnantes de l´horreur et les récits de la barbarie qui souffrent encore de millions de femmes latinoaméricaines sont une réalité sinistre, il n´est moins vrai que les femmes sont de pied et elles restent les protagonistes incontestables de la résistence et l´affrontement contre cette même barbarie, comme les femmes paysannes, les femmes aymaras et les travailleuses mineures de la Bolivie l´ont montré récemment.
L´éclatement des modèles économiques "néoliberaux", au début du siècle XXI ont donné lieu à un surgissement de la mobilisation dans le monde entier qui s´est accompagné par une tentative de dialogue du féminisme avec d´autres mouvements sociaux. La participation des féministes dans les mobilisations mondiales contre la mondialisation dans chaque un des sommets des gouvernements impérialistes, des organisations multilatérales et des autres réunions où on définit, dans une grande mesure, les destins de l´humanité, sont un fait nouveau des dernières années. On a pu remarqué le même fait dans notre pays pendant les journées de décembre 2001 - qui ont constitue l´une des expressions les plus aïgues de la lutte de classes de la période - où les féministes ont réapparu avec leurs drapeaux distintifs au milieu des mobilisations populaires. D´autre part, la "conversion" autocritique de beaucoup de féministes "institutionnalisées", se posant à nouveau les fondements de leur pratique, a été partie des nouveautés de la dernière période, au - délà de l´autenticité ou l´opportunisme de leurs nouvelles positions.
Si le féminisme latinoaméricain n´a pas l´ambition de transformer la réalité du continent, souffert par des millions de femmes qui ne connaîssent pas leurs premices mais qu´elles affrontent jour à jour la faim, l´exploitation, la violence, l´abus et l´humiliation, il sera donc réduit aux élaborations académiques, aux "lobbys" politiques et à fournir des "cadres" à la technocratie de genre qui s´est incorporée aux gouvernements et aux organismes multilatéraux.
La plupart des féministes refuse aujourd´hui le chemin d´autoexclusion qui a divisé, dans un grand nombre d´occasions, au mouvement féministe du mouvement de femmes à travers une forteresse inexpugnable. On pourra traverser le chemin de l´unité et de la comprehension qu´il n´aura pas d´émancipation des femmes de cette barbarie où nous vivons si on ne finit pas avec ce système qui exploite et opprime à des millions, reproduisant le patriarcat à son profit?
Combien de féministes pensent que, comme le signale Alda Facio dans le document de la dernière Rencontre Féministe dans le continent, "on doit se monter sur le train du futur socialiste"?
La réponse est dans les rues d´un continent où les femmes souffrent l´oppression avec de chiffres et de traces ineludibles. La réponse est dans les rues d´un continent où les mêmes femmes coupent les routes, prennent les usines, remplissent les places et crient leur rebellion.

[1] La défaite des Etats - Unis au Vietnam, le Mai Français, le Printemps de Prague, l´Automne chaud italien sont des événements fondamentaux dans lesquels on peut observer ce premier soulevement des masses d´Orient et d´Occident contre l´ordre imposé par les accords de Yalte et Postdam entre l´impérialisme et la bureaucratie staliniste, à l´issue de la II Guerre Mondiale. Dans cet article, nous faisons référence aux phénomènes de la lutte de classe sur notre continent dans le cadre de cette situation internationale.
[2] Kissinger, Henry, "La diplomacia".
[3] A la fin de 2002 s´est réalisé le 9º Rencontre au Costa Rica.
[4] Le document "De l´amour à la nécessité" fut réalisé collectivement pendant l´atelier sur Politique Féministe en Amérique latine Aujourd´hui, du IV Rencontre Féministe Latinoaméricaine et du Caraïbe, Taxco, Mexique, 21 octobre 1987. Les participantes étaient Haydée Birgin (Argentine), Celeste Cambría (Perou), Fresia Carrasco (Perou), Viviana Erazo (Chili), Marta Lamas (Mexique), Margarita Pisano (Chili), Adriana Santa Cruz (Chili), Estela Suarez (Mexique), Virginia Vargas (Perou) et Victoria Villanueva (Perou). Les adhérentes étaient Elena Tapia (Mexique), Virginia Haurie (Argentine), Verónica Matus (Chili), Ximena Bedregal (Bolivie), Cecilia Torres (Equateur) et Dolores Padilla (Equateur).
[5] Chiffres de 1992.
[6] ATEM, Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer (Association de Travail et Etude de la Femme).