21/03/13

Más papistas que el Papa

La sorpresa inicial con la designación de Bergoglio como el papa Francisco, dejó boquiabierto al círculo gubernamental y, en particular, a la presidenta. Hubo “efecto dominó” y “efecto tortilla”. Después del saludo formal por carta de la Presidencia, Cristina empezó a preparar las valijas para viajar al Vaticano y después de encontrarse a solas con el Papa que le habló de “la Patria Grande”, el efecto dominó se extendió por todo el kirchnerismo... desde el controversial Guillermo Moreno, pasando por los dirigentes de La Cámpora, como el “Cuervo” Larroque y Mariano Recalde, el Movimiento Evita, Abal Medina, Jorge Capitanich y siguen las firmas… Pero también hubo “efecto tortilla”: esos son los que primero denunciaron el papel de Bergoglio en la dictadura militar, pero terminaron adulando al papa Francisco, encuadrándose con el viraje de Cristina. Entre ellos, Luis D’Elía y el propio jefe del bloque K en Diputados, Agustín Rossi, que días antes se había negado a hacer un cuarto intermedio en el recinto para ver el resultado del cónclave y terminó diciendo “viví un momento muy emotivo”. ¡Caraduras!

No hubo nota del periodista oficialista Verbistky, ni improperios del intelectual de Carta Abierta, Horacio González, que evitara lo inevitable: que el kirchnerismo cerrara filas detrás del “Papa peronista”.



Amigos son los amigos

La designación de Bergoglio como papa aglutinó también a la oposición patronal, que se manifestó exultante: desde las derechistas amigas de Bergoglio como Michetti y Carrió (con su nuevo aliado, Pino Solanas) hasta el “socialista” Binner.
Mauricio Macri, decretó asueto en las escuelas porteñas para poder ver la asunción del Papa. ¡Un atropello contra la educación pública laica! Toda la oposición, comandada por la “corpo” de Clarín, y viendo que el gobierno le arrebataba las banderas derechistas vaticanas, salió a denunciar que Bergoglio no había sido recibido por la Casa Rosada mientras era arzobispo; que el cardenal y el gobierno vivían enfrentados; que ahora todos los kirchneristas se daban vuelta. ¡Un concurso por ver quién era más amigo de Bergoglio de la primera hora!
Pero Macri, Michetti, Carrió y Cristina tienen un acuerdo fundamental con el papa Francisco: todos están contra el derecho al aborto. Este gran “frente único clerical” que nuclea al gobierno y a la oposición patronal, no hace más que fortalecer a una institución reaccionaria, oscurantista, homofóbica, encubridora de pedófilos y profundamente misógina.

Anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir

A quienes luchamos por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTB, la noticia nos cayó como un balde de agua fría. Quien ha sido elegido Papa es el mismo que, siendo arzobispo de Buenos Aires dijo que la aprobación del matrimonio igualitario era “una guerra santa contra Dios”. Es el mismo que puso obstáculos a que se cumpliera el tratamiento del aborto no punible y es un férreo opositor a la legalización del aborto. La “opción por los pobres” de Bergoglio, está claro que no incluye a las mujeres que mueren por abortos clandestinos que en su mayoría son jóvenes y pobres.
Las mujeres y la comunidad LGTB no tenemos nada bueno que esperar de esta Santa Alianza. En diez años de gobiernos kirchneristas, el oficialismo se negó a legalizar el aborto, aun cuando contó con mayoría parlamentaria y no hizo falta que hubiera Papa argentino para que Cristina le prometiera al Vaticano (¡mucho antes!) que este derecho no iba a avanzar en el Congreso.
A la unidad de los “papistas” de la primera hora, tenemos que contraponer la unidad de las mujeres, las agrupaciones sociales y políticas, los centros de estudiantes, las comisiones internas y luchadores sindicales, las organizaciones feministas y de Derechos Humanos, de nuestros compañeros, de todas y todos los que luchamos por anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir, de quienes defendemos el derecho de las mujeres a decidir y no queremos ver ni una mujer muerta más por las consecuencias del aborto clandestino.

(co-autoría con María Chaves)

28/02/13

8 de marzo: Un día de lucha propuesto por las mujeres socialistas

En agosto de 1910, en Dinamarca, cien mujeres socialistas de distintos países europeos, realizaban su IIº Conferencia Internacional. Debatían cómo conquistar el derecho al voto para las mujeres, la protección social para las trabajadoras madres y sobre cuáles eran las mejores medidas para establecer relaciones entre las socialistas de todo el mundo. En esa conferencia se aprobó que luchar por la jornada de trabajo de 8 horas, por las 16 semanas de licencia por maternidad y otras medidas. Pero las delegadas alemanas hicieron una moción que fue aprobada por unanimidad y pasó a la historia.
La resolución que presentaron Clara Zetkin y Kate Duncker decía: “Según las organizaciones políticas y sindicales del proletariado, las mujeres socialistas de todas las nacionalidades organizarán en sus respectivos países un día especial de las mujeres, cuyo principal objetivo será promover el derecho al voto de las mujeres. Será necesario debatir esta propuesta con relación a la cuestión de la mujer a partir de la perspectiva socialista. Esta conmemoración deberá tener un carácter internacional y será necesario prepararla con mucho esmero.”
Los años siguientes, el Día Internacional de las Mujeres se celebró, en diversos países, pero en distintas fechas. Recién en 1914, las socialistas alemanas, rusas y suecas coincidieron en conmemorarlo el 8 de marzo. Esa fecha fue, finalmente, la que quedó fijada en la historia como el Día Internacional de las Mujeres, porque el 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el antiguo calendario ruso), las trabajadoras rusas conmemoraron su día, en medio de la Primera Guerra Mundial, con manifestaciones, huelgas y motines por el pan, por la paz y contra el régimen zarista: una chispa que dio inicio a la revolución con la que la clase obrera conquistó el poder ocho meses más tarde, bajo la dirección del Partido Bolchevique, de Lenin y Trotsky.
Hoy, 103 años después que Clara Zetkin propusiera a las socialistas conmemorar el Día Internacional de las Mujeres, para todos los revolucionarios –pero, particularmente, para las revolucionarias- sigue en pie la misma tarea: colaborar en la organización de las trabajadoras en la lucha por sus derechos y para que se incorporen a la lucha por la revolución proletaria, única perspectiva realista para quien ansíe la emancipación femenina y la liberación de la humanidad de todas las cadenas de explotación y opresión que hoy la mantienen aprisionada, bajo el orden capitalista.

“¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas!”

Este Día Internacional de las Mujeres nos encuentra con un gobierno que ya lleva una década en la Casa Rosada. Ya no se puede seguir adjudicando a la “herencia” de gobiernos anteriores, la enorme precarización laboral de las mujeres, los altos índices de mortalidad por consecuencias de los abortos clandestinos, la impunidad con la que actúan las redes de trata en Argentina, los dramáticos índices de violencia contra las mujeres y las cifras alarmantes de embarazos adolescentes.
Las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre sienten que las asignaciones universales por hijo no alcanzan, en la carrera de la inflación, para cubrir la canasta básica. Las maestras de todo el país ven que aquellas palabras que les dedicó la presidenta, acusándolas de trabajar poco y tener muchas vacaciones, hoy se continúan en el cierre unilateral que el gobierno decretó para la paritaria docente. Las jóvenes, que son las principales víctimas de las consecuencias del aborto clandestino, saben que el verso del “progresismo” se acaba, cada vez que Cristina Kirchner da la orden de no avanzar ni un centímetro en los proyectos de legalización. Todas tienen la certeza de que sin el amparo o la participación de las fuerzas represivas del Estado, la justicia y los funcionarios políticos, no podrían funcionar las redes de trata, como la que secuestró a Marita Verón y más de 600 mujeres en todo el país, con tanta impunidad.
Esas son las miles de mujeres que hoy empiezan a mostrar su descontento con el gobierno, que a veces se transforma en bronca, como la de las madres y otros familiares de las víctimas de la Masacre de Once que dijeron que su dolor “no es sólo un momento malo de la vida, como expresó en su discurso la Presidenta, sino producto de la inacción de su propio gobierno; la masacre de inocentes no sólo es un momento triste, es producto de la corrupción...” Un descontento que, otras veces, se transforma en acciones contundentes, como el paro del 20 de noviembre pasado, donde las mujeres de las fábricas de la alimentación, de la industria gráfica y de otras empresas de la zona norte del Gran Buenos Aires, cortaron la Panamericana junto a sus compañeros. O como las docentes que salieron al paro en todo el país, exigiendo aumento de salario. Esas miles de mujeres de todo el país vienen masticando la bronca no sólo de un salario que no alcanza, sino de una vida que está enteramente precarizada, porque no se puede acceder a la vivienda, porque la policía del gatillo fácil se sigue cobrando la vida de los pibes de los barrios más pobres, porque se sigue viajando como ganado...
Con centenares de esas mujeres trabajadoras, amas de casa, inmigrantes, estudiantes de todo el país, las compañeras de Pan y Rosas nos propusimos poner en pie un movimiento de lucha por todos nuestros derechos. Cada una de nosotras se ha transformado en la organizadora de decenas de otras nuevas compañeras que forman comisiones de mujeres en sus lugares de trabajo, que impulsan agrupaciones sindicales, que desarrollan la actividad de Secretarías de Género y Diversidad en distintos centros de estudiantes, que se preparan para participar del Encuentro Nacional de Mujeres, para pelear por los derechos de las mujeres trabajadoras, contra todas las formas de violencia hacia las mujeres, por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito.
Este 8 de marzo no tenemos nada que festejar, pero tenemos muy claro por qué luchamos. El capitalismo, sus gobiernos y este régimen de democracia para ricos nos siguen impidiendo a las mujeres disfrutar de las bellezas y bondades de la vida. Por eso te llamamos a movilizarte este 8 de marzo, en todo el país, para luchar por nuestros derechos.
Y te invitamos a organizarte con nosotras, para poner en pie un movimiento de mujeres activo, en las calles, para luchar por todos nuestros derechos, para exigir juntas nuestro derecho al pan, pero también a las rosas.

Catedral de la ignominia
Miles de casos de niños y niñas que denunciaron ser abusados por curas, obispos y cardenales, estafas bancarias, luchas intestinas por el poder llevaron a que el papa Joseph Ratzinger decidiera renunciar a su cargo “celestial”, dejando a la Iglesia en una de sus crisis más profundas. Nunca se vio tan al desnudo el verdadero “corazón” de esa reaccionaria institución, que asesinó a millones de mujeres en las hogueras de la Inquisición y bendijo la matanza de los pueblos originarios de América, que estuvo junto al nazismo y, en nuestro país, junto a los dictadores militares que torturaron, asesinaron y desaparecieron a miles de luchadoras y luchadores; esa Iglesia que ampara curas abusadores, mientras condena la homosexualidad y oprime a las mujeres.
Que el gobierno rompa relaciones con el Vaticano. ¡Basta de subsidios a la Iglesia, sus colegios y universidades! Ni un peso para mantener al clero, basta de pagarle el sueldo a los obispos y que los curas vayan a laburar. ¡Por la separación de la Iglesia del Estado!

25/10/12

1º de noviembre: ¡Ganemos las calles por la legalización del aborto!



¡Basta de mujeres muertas por abortos clandestinos! ¡La Iglesia, Macri y Cristina son responsables!

El veto de Macri

Como era previsible, Macri vetó la ley de aborto no punible en CABA, que se encuadraba en el fallo de la Corte, habilitando la interrupción voluntaria del embarazo, sin judicialización, en los casos de violación y en los que corre riesgo la vida o la salud de la gestante. Con descaro, unos días antes, había dado a conocer públicamente el nombre de una mujer violada, escapada de una red de trata de personas, que había solicitado un aborto. Su “buchoneo” le abrió el paso a grupos reaccionarios ligados a la Iglesia, que presentaron recursos a la justicia para impedirlo.
En La Plata, Santa Fe y Salta hubo casos similares. Si, finalmente, pudieron resolverse fue por el creciente apoyo de la población a la legalización del aborto y por la movilización de quienes venimos luchando desde hace años.

La maniobra de Pichetto

Todo el kirchnerismo “progre” repudió el veto de Macri. No es para menos. ¡Cuánta indignación ver que las mujeres violadas o con riesgos de salud seguirán estando obligadas a esos embarazos forzosos o que le pueden costar la vida! Compartimos la bronca que da ver a la Iglesia que ampara a curas pedófilos y los grupos llamados “pro-vida” entrometiéndose en la vida de las mujeres, con recursos judiciales que las obligan a parir a la fuerza. Si esto sucede es porque el fallo de la Corte es repudiado por muchos gobernadores, incluso K, y también por la mayoría de la casta judicial.
El senador K, Miguel Pichetto, preocupado por el debate, dijo que había que acabar con él y propuso sacar una ley nacional de aborto no punible. Es decir, una ley que contemple la despenalización de menos del 1% de los 500 mil abortos que se practican en el país, cada año.
Algunos sectores sostienen que sería un primer paso. Pero advertimos, como miles de mujeres, que es una nueva maniobra para poner un “punto final” al asunto e impedir que avancemos en la legislación del aborto. Porque, mientras tanto, en el Congreso duerme el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, presentado ya tres veces y que nunca fue tratado, que permitiría que nada de esto se repita: que toda mujer desde los 14 años pueda decidir la interrupción voluntaria de su embarazo durante las primeras 12 semanas de gestación y también las menores de 14 años, con la autorización de un representante legal.

La negativa de Cristina

Pero mientras este proyecto de ley es cajoneado por diputados oficialistas y opositores, siguen muriendo mujeres, mayoritariamente jóvenes y pobres, como consecuencia del aborto clandestino. Son más de 2500 las que ya murieron en estos 9 años de gobiernos K. ¿Cuántas muertas más quiere cargar, Cristina,  sobre su conciencia? La presidenta no sólo ha repetido hasta el cansancio que, bajo su mandato, no se legalizará el aborto, sino que también dio órdenes a sus diputados para no dar quórum en las comisiones del Congreso que deben tratar el asunto.
La Iglesia, la derecha macrista y el gobierno de Cristina tienen una coincidencia absoluta en este punto: impedir que se avance en la legislación del aborto. Las muertas, las ponemos nosotros: la clase trabajadora y el pueblo pobre que vemos morir a nuestras hermanas, madres, hijas y compañeras, con perforaciones uterinas, infecciones y hemorragias en atestados hospitales públicos.

¡Ni una muerta más! ¡Aborto legal!

Por todo esto, Pan y Rosas te llama a movilizarte el próximo jueves 1º de noviembre, a las 18:00 hs de Congreso a Plaza de Mayo, en esta marcha unitaria, junto a decenas de organizaciones de mujeres, estudiantiles, sindicales, de derechos humanos y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, por ABORTO LEGAL ¡YA!
Pan y Rosas marchará con centenares de mujeres trabajadoras, comisiones de mujeres que impulsamos en los lugares de trabajo, delegadas estatales, docentes, de la salud y de la industria, con jóvenes estudiantes secundarias y universitarias. Queremos ganar las calles poniendo en pie un poderoso y combativo movimiento de lucha por todos nuestros derechos.

Concentramos desde las 16:00 hs en Congreso, donde se dará lectura a un documento unitario, previamente a la movilización.

18/10/12

No hay derecho

Después de que, en marzo, la Corte Suprema dictara un fallo habilitando el acceso al aborto no punible a una víctima de violación, recrudeció el debate sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Mientras la Corte autorizaba la intervención quirúrgica, estableciendo que en casos de aborto no punible no se debía exigir otro requisito más que la solicitud de la mujer, varios gobernadores kirchneristas se oponían a que se implementara el fallo en sus provincias.(1)

Un fallo que falla

En las últimas semanas, varios juzgados dieron lugar a recursos de amparo presentados por organizaciones derechistas ligadas a la Iglesia para evitar la práctica de abortos no punibles.
En la Ciudad de Buenos Aires, un grupo autodenominado “Pro-Vida” intentó impedir el aborto solicitado por una mujer que escapó de una red de trata y que había quedado embarazada en una violación. Esto fue posible porque Mauricio Macri mencionó públicamente a la mujer y difundió en qué lugar y qué día se haría la intervención quirúrgica, violando el derecho a la protección de la identidad de la paciente.
Pan y Rosas estuvo presente en el escrache a los derechistas “pro-muerte” y exigiendo el cumplimiento del aborto no punible. Bárbara Acevedo –enfermera y delegada de la Junta Interna del Hospital Garrahan- exigió que los hospitales públicos cumplan con la obligación de asistir al derecho de las mujeres víctimas de violación.
Problemas similares se presentaron en la Salta del kirchnerista Urtubey, en La Plata, donde gobierna Scioli y en Santa Fe, del “socialista” Bonfati, donde un tribunal hizo lugar al amparo presentado por el Partido Demócrata Cristiano.

“Este debate hay que terminarlo”

En medio de tantos escándalos, y el mismo día que en Uruguay se aprobaba la despenalización del aborto, el jefe del bloque de senadores kirchneristas, Miguel Ángel Pichetto, anunció que el oficialismo presentará un proyecto de ley de aborto no punible. “Vamos a presentar un proyecto de ley porque este debate hay que terminarlo”, subrayó. Al mismo tiempo, otras fuentes indicaban que se trataba de una iniciativa personal que no contaba con respaldo oficial del gobierno.
Mientras la derecha y la Iglesia aprovechan la falta de legislación para seguir imponiéndose sobre la vida y las decisiones de las mujeres, crece el descontento en millones de personas que están a favor de la legalización del aborto, como lo expresan las encuestas. Pero Cristina actúa en consonancia con la jerarquía eclesiástica, desoyendo el reclamo que incluso se repite entre algunos sectores de sus propias filas. El kirchnerismo, con la promesa de una mínima medida de legislar sobre aborto no punible, quiere darle un “punto final” al debate. Su objetivo es liquidar de un plumazo la larga historia de lucha del movimiento de mujeres en Argentina, por conquistar la completa legalización del aborto.

¡Legalización YA!

En el país, distintas organizaciones de mujeres computan aproximadamente 500 mil abortos por año y también estiman que, en el mismo plazo, se producen aproximadamente 8 mil violaciones. Si tenemos en cuenta, además, que no todas las violaciones terminan en embarazos, es fácil deducir que ¡menos de un 1% de los abortos que se practican en Argentina estaría comprendido dentro de una legislación de aborto no punible! Por lo tanto, aún si esa ley existiera, miles de mujeres jóvenes y pobres seguirían abortando en clandestinidad, sometidas a condiciones insalubres y al riesgo de morir en el intento.
Sólo un gran movimiento de lucha por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, realizado en hospitales públicos podrá arrancar este derecho del parlamento, imponiendo el histórico reclamo de millones de mujeres a que no haya ni una muerta más por las consecuencias de los abortos clandestinos y por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

1 En Argentina el aborto es un delito. Pero se establece que este delito no es punible, en determinadas circunstancias: cuando la prosecución del embarazo hace peligrar la vida o la salud de la mujer gestante o cuando el embarazo sea consecuencia de una violación. Esto último ha sido objeto de debate y de diversas interpretaciones que permitían la judicialización de los casos que se presentaban bajo esta excepción. El fallo de la Corte intentó establecer una interpretación unívoca de los casos de aborto no punible, sugiriendo que había que evitar la judicialización de los próximos casos que se presentaran bajo estas características.

27/09/12

“El Encuentro somos todas”, ¿incluyendo a la Iglesia y el gobierno?


“El Encuentro ya está en Posadas” titula la Comisión Organizadora del XXVII ENM, dirigida por las sojeras y caceroleras del PCR. Este partido que apoyó a la Sociedad Rural y ahora saluda con tanta alegría los cacerolazos de la clase media alta, dice que los ENM son “un terreno hostil para el gobierno”; sin embargo, no piensan desarrollar ningún movimiento amplio de mujeres que enfrenten a la Iglesia, el gobierno y la oposición derechista que están en contra del derecho al aborto y que sostienen las condiciones de precarización laboral de millones de mujeres. El PCR negocia a dos puntas: con los gorilas en los cacerolazos contra el gobierno, mientras piden subsidios al gobierno K de Misiones, hacen guiños a la Cámara de Comercio de Posadas y también a la jerarquía de la Iglesia.

Con la jerarquía de la Iglesia y los anti-derechos

“No es resolutivo y no se vota porque creemos que todas las voces deben ser escuchadas y respetadas sin tener condicionamientos de ningún tipo.” Así, la Comisión Organizadora ya está alertando, desde su página oficial, contra miles de compañeras de la izquierda que, año tras año, proponemos que se vote para que haya un verdadero respeto por la amplia mayoría de mujeres trabajadoras, estudiantes, amas de casa, activistas feministas y lesbianas que luchamos por nuestros derechos. Pero para la Comisión Organizadora, las voces que “deben ser escuchadas y respetadas”, incluyen al gobierno K de Misiones, que cuenta con una senadora y ex vice-gobernadora, Sandra Giménez, contraria a la legalización del aborto y abiertamente a favor de la reelección de CFK. La pediatra y senadora misionera también está en contra de los protocolos de atención a las víctimas de violencia sexual. “¿A ustedes les parece que para evitar la muerte de 300 mujeres hay que matar a 500 mil chicos?”, preguntaba desafiante, mientras presionaba para impedir el aborto no punible a una niña misionera de 14 años que había sido violada por su tío. Otra voz que consideran que debe ser “escucha y respetada” es la de la jerarquía eclesiástica de la provincia, a la que también contactaron. La Iglesia del obispo Santiago Bitar, de Oberá, que calificó de “genocidas” a quienes estamos por el derecho al aborto y que dijo que a los que sostenían esa posición había que “echarlos de esta Patria” o del obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, que calificó el fallo de la Corte sobre aborto no punible como un “retroceso en el tema de los derechos humanos.”

Con el gobierno K y los empresarios

La Comisión Organizadora solicitó al gobierno K de Maurice Closs una declaración de interés Provincial, Municipal y Nacional para el ENM y un subsidio. ¿Los ENM no eran autónomos y autofinanciados con el aporte que voluntariamente hacemos miles de mujeres? ¿Qué es lo que hay que pagar con financiamiento del gobierno K, si los albergues en las escuelas son gratuitos y los espacios donde se realizan los actos de apertura y los talleres deberían cederlos gratuitamente los gobiernos municipal y provincial?
“El Encuentro ya está en Posadas y como misioneros debemos prepararnos para ser buenos anfitriones, todos ganaremos con este evento”, expresó la Comisión Organizadora, haciéndole un guiño a la Secretaría de Turismo y a la Cámara de Comercio. “Este es un reconocimiento fundamental para las miles de mujeres que durante todo un año vienen trabajando para poder viajar a Misiones y ser parte una vez mas de este espacio democrático, plural, horizontal, federal y autofinanciado” declararon.
¿Democrático y plural cuando la Iglesia se impone con sus huestes organizadas interrumpiendo los talleres donde se debate el derecho al aborto? ¿Horizontal, cuando la Comisión Organizadora hace y deshace, cada año, a su antojo, sin que las miles de mujeres que participamos podamos votar y mostrar que hay posiciones ampliamente mayoritarias por los derechos de las mujeres y son apenas minúsculas minorías las que levantan posiciones reaccionarias? ¿Plural cuando a las posiciones reaccionarias, anti-derechos, se las hace figurar en “igualdad de condiciones” a través del método del “consenso”, sin que nunca quede claro que son una minoría insignificante que, desde adentro mismo de los ENM, conspira para liquidarlos? ¿Autofinanciado, cuando están diciendo que reciben plata del gobierno de turno?

¡Ni con Cristina, ni la Iglesia o la Rural, que nuestra lucha es obrera y popular!

Pan y Rosas y el PTS reafirmamos nuestra voluntad de que los ENM recuperen el sentido que tuvieron desde los inicios en 1986 hasta el 2003, en los que siempre hubo pronunciamientos mayoritarios contra los gobiernos de turno, tratándose de un espacio de intercambio de experiencias y reflexiones de las mujeres que queremos luchar por nuestros derechos: contra la violencia machista, por el derecho al aborto, contra las redes de trata, por los derechos de la mujer trabajadora, contra el hambre y la carestía, por la libertad sexual, etc.
Para eso, insistimos, como lo hacemos cada año, en que tendríamos que tener la libertad de votar en todos los talleres del ENM, para dejar bien expuesto que somos miles de mujeres las que queremos avanzar en nuestros derechos y apenas un puñado irrisorio de fundamentalistas reaccionarias las que vienen paralizando y desmotivando estos espacios, bajo el amparo del aparato del PCR.
Los ENM sólo tienen sentido y serán cada vez más amplios y participativos si se mantienen como un espacio para enfrentar la opresión de las mujeres y no se limita –en pos de garantizar “el espíritu de consenso” con la Iglesia y el gobierno- la libre expresión de miles de luchadoras que queremos denunciar a las instituciones que sostienen, legitiman y reproducen esta situación, para conquistar nuestros derechos en la perspectiva de nuestra emancipación social.

20/09/12

Por un gran movimiento por los derechos de la mujer trabajadora y la juventud

Por Andrea D’Atri y Laura Lif


En la Argentina K, la mitad de las trabajadoras están precarizadas y sin derecho a organizarse. ¡Nadie habla de estos millones de jefas de familia, madres solteras, jóvenes superexplotadas, inmigrantes! Por eso, en nuestra Conferencia Nacional de Trabajadores, votamos impulsar una campaña por los derechos de la mujer trabajadora que ya cuenta con múltiples iniciativas, en todo el país.
En la Ciudad de Buenos Aires, compañeras de Pan y Rosas, de la Juventud del PTS y obreras textiles se organizaron con el lema “En la industria textil, los derechos de las obreras no están de moda”. Otro de los sectores más precarizado es, sin dudas, el servicio doméstico. Por eso, en Neuquén, junto a la banca obrera del Frente de Izquierda, colaboramos con la Asociación de Empleadas Domésticas, presentando un proyecto de ley por sus derechos laborales.

¡Organizar a las mujeres que somos mayoría en educación, salud y servicios!

Las mujeres somos mayoría en escuelas y hospitales, donde nuestras compañeras de la agrupación Marrón clasista y la Corriente Nacional 9 de Abril, impulsan esta campaña por los derechos de la mujer trabajadora. En ADEMYS organizamos el curso “Aportes de los estudios de género a la práctica educativa”. Pusimos en pie comisiones de mujeres en INDEC, Ministerio de Economía, INCAA, Promoción Social de la Ciudad, IOMA y otras dependencias.
En otros sectores de servicios, como en telefónicos y aeronáuticos, también nos organizamos para viajar a Posadas.

¡Basta de discriminación en la industria!

Y aunque somos minoría en el sector industrial, en las fábricas alimenticias hay miles de compañeras que tienen trabajos no calificados, con altos ritmos de producción que provocan lesiones y enfermedades. Por eso, con la comisión interna de Pepsico, peleamos ¡y ganamos! la categorización para las obreras, un gran estímulo para llevar esta lucha a otras fábricas. Ahora, la comisión interna de Kraft plantea “Kraft discrimina a las mujeres”, exigiendo categorías, aumento del plus de guardería y otras reivindicaciones. En Sociales-UBA, con la agrupación Bordó de alimentación y trabajadoras de la fábrica Soriano, iniciamos una campaña denunciando las deplorables condiciones de trabajo.
También nos organizamos en la industria gráfica. En WorldColor, las mujeres, el sector más explotado, se preparan, con el apoyo de la comisión interna que dirige la Bordó, para viajar al Encuentro; como en Donnelley, donde en planta son todos varones, pero su comisión interna sacó una declaración contra los femicidios, mientras las mujeres de sus familias formaron su propia comisión y recorren fábricas vecinas para organizar el viaje.

¡Junto a las aguerridas mujeres de los ingenios azucareros!

Estas millones de trabajadoras son las que sufren acoso de los jefes y patrones; las que se organizan en los barrios para buscar a sus hijas secuestradas por las redes de trata o para pedir justicia para sus hijos asesinados por el gatillo fácil; las que además cargan con las tareas del hogar; y que pelean por tierra y vivienda para sus familias, como en los asentamientos del noroeste.
En Jujuy, acompañamos la lucha de la comisión de mujeres del Ingenio La Esperanza. En Tucumán, impulsamos la solidaridad activa con la comisión de mujeres del asentamiento del Ingenio San Juan, que resistieron los desalojos de Alperovich y las amenazas de la patronal y la burocracia azucarera. ¡Fueron los trabajadores rurales de UATRE los que, en una charla organizada por Pan y Rosas, propusieron juntar dinero para que las compañeras pudieran viajar al Encuentro!

¡Ni una muerta más por abortos clandestinos! ¡Desmantelamiento de las redes de trata! ¡Basta de violencia contra las mujeres!

Y las más jóvenes engrosan las dramáticas estadísticas de muertes por abortos clandestinos, ¡6 de cada 10 mujeres que llegan a los hospitales con riesgos causados por abortos, tienen entre 15 y 18 años! Pero Cristina, que se jacta de la “ampliación de derechos”, se mantiene junto a los reaccionarios jerarcas de la Iglesia, en contra de legalizar este elemental derecho ¡que hubiera impedido que murieran más de 2500 mujeres en los años de gobierno K!
Las jóvenes son víctimas de secuestros por redes de trata y prostitución que operan con total impunidad, con la complicidad de las fuerzas represivas, funcionarios políticos y judiciales. Cada 30 horas, una mujer es asesinada: el último y letal eslabón de una larga cadena de violencias contra las mujeres.
Por eso, en todo el país, Pan y Rosas y la Juventud del PTS luchamos por educación sexual, acceso a los anticonceptivos y derecho al aborto. Exigimos el desmantelamiento de las redes de trata y las fuerzas represivas del Estado. ¡Basta de violencia contra las mujeres! Esas son, también, las banderas que llevamos al Encuentro.

¡Vamos al XXVII Encuentro Nacional de Mujeres!

Ocultando su maternidad para conseguir un empleo, soportando el acoso sexual, realizando malabares para combinar horarios de trabajo con exigencias familiares, sufriendo las consecuencias de todas las formas de violencia... así transcurre la vida de millones de mujeres trabajadoras y jóvenes en la Argentina K. Vidas que no se muestran en Clarín ni por “cadena nacional”.
Por eso, el PTS, su Juventud y Pan y Rosas nos proponemos organizar a centenares de trabajadoras, amas de casa y estudiantes en un gran movimiento por los derechos de la mujer trabajadora y la juventud. El primer paso es prepararnos para viajar al XXVIIº Encuentro Nacional de Mujeres del 6, 7 y 8 de octubre en Misiones.

Los ojos de las mujeres

Sin embargo, nuestra lucha por la emancipación femenina no se agota en la destacada participación que tenemos en los Encuentros, ni tampoco se limita a la organización de comisiones, agrupaciones sindicales, estudiantiles y otras formas de participación política en la que confluimos con compañeras independientes.
Le damos una gran importancia a la elaboración teórica marxista, publicando ya varias ediciones de nuestros libros Pan y Rosas y Luchadoras, como también La mujer, el Estado y la revolución, de la norteamericana Wendy Goldman, junto a centenares de artículos en revistas, periódicos y folletos. En los últimos meses, organizamos charlas en Psicología UBA, Quilmes y La Plata, además de seminarios sobre Marxismo y Feminismo, donde participaron centenares de estudiantes, compartiendo por primera vez las aulas universitarias con las mujeres trabajadoras, en la UNLu y la UNSAM del norte del conurbano, en Jujuy y Tucumán.
Lamentablemente, la mayoría de la izquierda, sostiene “ritualmente” algunas consignas por los derechos de la mujer, cuando la ocasión lo impone, pero cotidianamente reproduce, sin cuestionar, el machismo imperante. Otros se adaptan acríticamente a las “modas” teóricas feministas, abandonando el marxismo y la perspectiva revolucionaria. En el PTS consideramos que una crítica despiadada a las miserias de la vida cotidiana, entre ellas el machismo, es parte de nuestra comprensión marxista del mundo, de nuestro programa en la lucha por transformar radicalmente la sociedad capitalista y de nuestra práctica militante. Porque, como decía León Trotsky, “si en realidad queremos transformar la vida, tenemos que aprender a mirarla a través de los ojos de las mujeres.” Todas y todos los militantes del PTS, siguiendo las mejores tradiciones del marxismo, asumimos con esfuerzo, paciencia y orgullo las tareas de elevar la autoconfianza de las mujeres trabajadoras y desterrar los prejuicios machistas del movimiento obrero, que sólo dividen y debilitan las fuerzas de los explotados.

¡Nos vemos en Misiones!
Bajo el kirchnerismo, los Encuentros se fueron vaciando y haciendo cada vez más rutinarios, por la acción de la Iglesia, del gobierno y las agrupaciones reformistas como el PCR que no quieren que se discutan y voten acciones por el derecho al aborto y por los derechos de las mujeres trabajadoras. Sin embargo, pese a estos intentos por vaciarlos de participación, siguen siendo un gran escenario político, de debates e intercambio de experiencias vitales de miles de mujeres.
Para muchas compañeras que viajan con Pan y Rosas y el PTS, representa una gran oportunidad para hacer una “escuela política” en gran escala y una experiencia de actividad común entre militantes y compañeras independientes.
Allí, esperamos debatir, divertirnos, intercambiar experiencias, enfrentar juntas a las fuerzas reaccionarias de la Iglesia, pelear por nuestras ideas, compartir actividades culturales, sociales y políticas... y fundamentalmente, empezar a construir un movimiento de mujeres de lucha, independiente de todas las variantes políticas patronales, para conquistar todos nuestros derechos.