3/7/14

La letra, con sangre entra

“Otra denuncia por violación volvió a despertar la conmoción en el barrio. En las últimas horas una joven de 17 años fue sorprendida y amenazada por un hombre cuando ingresaba a su edificio.” Lección Nº 1: Hay lugares a los que las mujeres no deben concurrir.

“Fue denegada la apelación del fallo hecha por el abogado de la mujer violada, porque el tribunal argumentó que la víctima usaba minifalda al momento del hecho.” Lección Nº 2: Hay ropa que las mujeres no deben usar. 

“La tragedia se desató en el estacionamiento cuando el hombre que había sido pareja de la víctima insistió en volver con ella y tuvo un arrebato de furia ante la negativa de la mujer, que murió como consecuencia de los golpes recibidos.” Lección Nº 3: Hay relaciones que las mujeres deben sostener, aunque no quieran.

Todos los días hay noticias de mujeres violadas, golpeadas, asesinadas. Todos los días, hay millones de mujeres sobrevivientes que, con estas noticias, aprenderán la lección que moldeará su subjetividad: imperceptiblemente, las sobrevivientes tardarán más que de costumbre para elegir la ropa que usarán para salir a la calle; imperceptiblemente, las sobrevivientes se habituarán a ocupar y recorrer menos espacios que los varones e ignorar el mapa de la ciudad que habitan; imperceptiblemente, las sobrevivientes se resignarán a sostener vínculos ya perimidos, sin deseo, sin afecto, sin ganas. 

Todos los días, la violencia contra las mujeres cobra el nombre y el rostro de un hombre, pero apenas para mostrar que hay algunos letales y míseros engranajes con documento de identidad, de una gigantesca maquinaria de violencia contra las mujeres, cuya finalidad no es apenas la muerte de las víctimas, sino el disciplinamiento del cuerpo, del deseo, del comportamiento, de la vida de las mujeres sobrevivientes.