30/4/04

¿No hay nada más lindo que la familia unida?

En LVO Nº 137 planteamos algunos conceptos elementales sobre el trabajo doméstico y el capitalismo y terminamos señalando que los explotadores defienden la familia a rajatabla porque necesitan proveerse de fuerza de trabajo para ser explotada. Pero, la familia no sólo garantiza la reproducción de la fuerza de trabajo. ¿Qué es la familia, para los marxistas? Intentamos responderlo en este número. En el próximo, nos referiremos a la doble jornada de trabajo de las mujeres.

¿Qué es la familia?

La palabra "familia" viene del latín y significa "servidumbre". Con ese término designaban los romanos a los esclavos de una casa. El "pater familiae" era quien "tenía bajo su autoridad, mujer, hijos y esclavos y, según la ley romana, el derecho de vida o muerte sobre todos ellos."1
La familia tal cual hoy la conocemos no existió siempre. En los tiempos más antiguos de la humanidad, la forma de relacionarse entre varones y mujeres para reproducirse y producir los bienes necesarios para la subsistencia no era la misma que la actual. No había propiedad privada y las personas vivían en comunidad, de modo que todos producían lo necesario para garantizar la subsistencia del conjunto. Pero con el desarrollo de las fuerzas productivas, la miseria socializada dio paso a la producción de excedente, lo que posibilitó que un sector de la sociedad pudiera vivir sin trabajar, a expensas del trabajo del resto.

Con esta división social entre productores y no productores y la aparición de la propiedad privada, la sociedad cambió drásticamente, incluyendo las relaciones entre las personas. Los que tenían bienes debieron garantizar la legitimidad de su descendencia, que luego sería la que heredaría las propiedades y, entonces, la filiación adquirió una gran importancia, como asimismo la fidelidad de la mujer a un solo varón. Como señala Engels, la institución de la familia fue "la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó las riendas de la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer (...) ha sido gradualmente retocada, disimulada, y en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida."2

Amores que matan

Como vimos en el último LVO, la familia es importante para los capitalistas porque es el ámbito donde se reproduce la fuerza de trabajo. Allí, las mujeres cargan sobre sus espaldas las esclavizantes tareas domésticas, en situación de aislamiento social y habiendo sido convencidas de que ése es su destino inevitable. Como vemos, en la familia actual puede encontrarse el mismo antiguo significado: "La monogamia no aparece de ninguna manera en la historia como una reconciliación entre el hombre y la mujer, y menos aún como la forma más elevada del matrimonio. Por el contrario, entra en escena bajo la forma del esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre los sexos, desconocido hasta entonces en la prehistoria."3

Además, la familia reproduce el orden existente: disciplina, obediencia, sumisión, son los principales valores que se transmiten en la vida cotidiana. En esa transmisión de normas y valores, también se transmite "qué es ser un varón" y "qué es ser una mujer". Es decir, a través de la familia en primer lugar, y luego a través de la escuela, los medios de comunicación, la Iglesia, etc. nos inculcan esos estereotipos que señalan que las mujeres deben ser dóciles, abnegadas y dedicarse al cuidado de los demás en el ámbito privado; mientras que "los hombres no lloran", deben ser "machos", capaces de subordinar a los más débiles y aptos para la vida pública.

A través de la familia se perpetúa la idea de que las relaciones heterosexuales con el único objetivo de la reproducción son lo "normal" y que otras formas de amor o placer son "anormales". Se enseña que las mujeres no se realizan plenamente como sujetos sino es a través de la maternidad y que esa debe ser su máxima aspiración.

Pero mientras se perpetúa el dominio de mujeres y niños en la familia patriarcal –que es funcional al sistema capitalista-, en América Latina mueren anualmente 6.000 mujeres por complicaciones relacionadas con abortos inseguros; el homicidio representa la quinta causa de muerte en mujeres, el 70% padece violencia doméstica y el 30% reportó que su primera relación sexual fue forzada. En nuestro país, se calcula que se producen entre 5.000 y 8.000 violaciones por año; mientras 1 de cada 5 días de ausencia femenina en el ámbito laboral es consecuencia de una violación o de la violencia doméstica. Heridas que no cierran y sangran todavía...

1 Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
2 Id.
3 id.

Publicado en La Verdad Obrera Nº 138