27/10/05

Una caja de resonancia del país

Como desde hace veinte años, se realizó esta vez en Mar del Plata el Encuentro Nacional de Mujeres, con una enorme participación que algunas estiman en casi 30.000 asistentes que, durante tres días, debatieron sobre casi medio centenar de temas diferentes.

Lo nuevo

Obrera, escucha, tu lucha es nuestra lucha

Muchas asiduas “encuentreras” comentaban asombradas la hermosa obra de teatro que abrió el Encuentro en el polideportivo ante casi 5000 espectadoras. Jóvenes actrices locales, vestidas de fileteadoras de pescado, representaron testimonios de vida de las obreras, sobre la miseria, la explotación, el acoso de los capataces, la rapacidad de los empresarios, la solidaridad de otros obreros, la desocupación, la precariedad, el dolor de no tener qué darle de comer a los hijos, el destino inevitable de ser hija de otra mujer de botas blancas y saber que su hija está condenada a lo mismo... Lágrimas, aplausos, gritos interrumpían la dramatización que culminó con una sola voz: “Obrera, escucha, tu lucha es nuestra lucha”.
Antes ya se había pedido un aplauso especial para la delegación de enfermeras del Hospital Garrahan que, desde hace meses, vienen peleando por un salario de 1800 pesos, equivalente a la canasta familiar. Ellas, que tuvieron en contra al gobierno, al ministro Ginés González García que las acusó de “terroristas”, a los dirigentes de la CTA que las dejaron solas, a los medios de comunicación que las atacaron por supuesto “abandono de pacientes”, encontraron el abrazo solidario de miles de mujeres de todo el país.
Pero también se nombró, desde el escenario, a las delegaciones de enfermeras del Hospital Ramos Mejía, del Clínicas, del Hospital de Niños. También vimos la bandera de Zanon con más de veinte trabajadoras, la de las obreras del puerto de Mar del Plata y, en los talleres, se hicieron notar las docentes, las trabajadoras estatales, las obreras de la industria de la alimentación, las trabajadoras de los servicios...
El domingo al mediodía, las enfermeras del Garrahan se juntaron con las obreras de Zanon y trabajadoras de la industria del pescado de Mar del Plata en una actividad especial en la que pudimos ver los videos que filmaron las compañeras de Contraimagen sobre la lucha. ¡Más de doscientas mujeres se rieron, aplaudieron y le cantaron al Ginés de la pantalla... “unidad de las trabajadoras, y al que no le gusta, que se joda”! Finalmente, en la marcha, las trabajadoras hicieron oír su voz reclamando aumento de salario y las enfermeras, cada vez que cantábamos “por aborto legal”, agregaban “en el hospital”.

Lo viejo

Sí, señores, prohíben el aborto, los curas abusadores

Como es habitual en los últimos años, la Iglesia desembarcó organizada para evitar cualquier discusión sobre derecho al aborto, anticoncepción, diversidad sexual, etc. Con grupos de varones fundamentalistas en las puertas de los talleres, empujones, agresiones verbales y físicas, intentaron amedrentar a las mujeres que peleamos por nuestro derecho a elegir. Una vez más, tuvimos que sortear el callejón sin salida al que nos somete la metodología de “consensuar” ¡hasta con una institución que es enemiga de nuestros derechos! Y tuvimos que lidiar con integrantes de las comisiones organizadoras que siempre son conciliadoras con respecto a la Iglesia, pero se oponen furiosamente a quienes la enfrentamos.
Después del revuelo en los talleres, las organizadoras de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, convocaron a una asamblea en la plaza para que pudiéramos tomar decisiones entre nosotras, sin las fundamentalistas de por medio. Y esta vez, se puso en cuestionamiento si nos sirve continuar de esta manera. ¿Cómo hacemos para avanzar en la lucha por la legalización del aborto libre y gratuito si perdemos tanto tiempo en desembarazarnos –valga la expresión- de la intromisión de la Iglesia en el Encuentro? Cuando una institución como la Iglesia, que hace de la sumisión patriarcal de las mujeres una bandera, el consenso es imposible, innecesario, indeseable y, más bien, termina favoreciendo sus intereses y no los nuestros. Como venimos señalando desde hace varios años, opinamos que lo más democrático es que en los talleres se permita expresar la opinión de mayoría y minoría, levantando la mano como en las asambleas de las trabajadoras, y haciendo pesar, sin lugar a dudas, la voz de miles y miles de mujeres de todo el país que reclaman “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” y “Libertad a Romina Tejerina”.

Lo que nos faltaba

Yo sabía, Bush se viene a Mar del Plata, Kirchner pone policía

Este Encuentro tuvo la particularidad de hacerse en una ciudad que se prepara para la indeseable visita del asesino George W. Bush a la Cumbre de las Américas. El repudio, tanto del pueblo de Mar del Plata como de las asistentes al Encuentro, fue unánime. “Bush, fascista, vos sos el terrorista” fue el grito que se oyó durante toda la marcha por calles céntricas que, en pocos días, estarán cercadas y militarizadas para garantizar la seguridad del presidente norteamericano.
Con trabajadoras del pescado imposibilitadas de jubilarse, con un puerto parado desde hace tres meses por la huelga de los pescadores, con barrios periféricos sumergidos en la pobreza y la desocupación, el gobierno nacional acaba de invertir más de 25 millones de pesos para la militarización de la Cumbre de las Américas.
Las mujeres de Pan y Rosas y el PTS manifestamos nuestra bronca quemando una bandera yanqui frente al Hotel Hermitage, con otras compañeras y manifestando nuestra solidaridad con la clase trabajadora y el pueblo pobre norteamericano, particularmente con nuestras hermanas latinas y negras que son las principales víctimas de la política de Bush. “Murieron nuestras hermanas, negras, pobres, ¡qué cinismo! Eso no lo hizo el Katrina, lo hizo el imperialismo”.

Lo que no debe faltar

Saquen sus rosarios de nuestros ovarios

Antes de terminar la marcha, un grupo de más de 1000 mujeres decidimos pronunciarnos frente a la Catedral, que ya estaba custodiada por fundamentalistas y la policía. Mientras los fachos criollos rezaban el rosario al grito de “Viva Cristo Rey”, las mujeres volvíamos a escrachar a una institución retrógrada y oscurantista que pretende mantenernos en la opresión y la sumisión.
Pan y Rosas y las mujeres del PTS junto con otras agrupaciones feministas, delegaciones de trabajadoras y otros grupos de izquierda –entre los cuales no estuvo el PO- mostramos una vez más que no vamos a permitir que nos vengan a dar lecciones de “vida”, los cómplices de la dictadura genocida ni lecciones de “moral”, los abusadores de menores.
¡Por la separación de la Iglesia del Estado! ¡Basta de subsidios y financiamientos a la Iglesia! ¡Que los curas vayan a laburar!

Lo que vendrá

Cárcel a los violadores, libertad para Romina

El próximo encuentro se realizará en Jujuy. Seguramente se repetirán algunos de los inconvenientes. Pero también se repetirán nuestras fuerzas, nuestras ganas de compartir experiencias de lucha con las mujeres de todo el país. Desde ahora debemos organizarnos para impedir que nos quieran callar, que nos quieran someter a los “modelos” preestablecidos, que quieran disolver nuestras voces en el vacío impotente de un “consenso” con instituciones abiertamente enemigas de nuestra emancipación. No queremos ni una muerta más por abortos clandestinos. ¡Fuera la Iglesia de los Encuentros de Mujeres! Avancemos en convertir este espacio en un lugar para la organización independiente del Estado y los partidos patronales en la lucha por nuestros derechos.