23/8/01

¡Vamos, compañera!

El XVIº Encuentro comenzaba, en la ciudad de La Plata, en la mañana del sábado 18. Como desde hace dieciséis años, nos esperaban dos largas jornadas de debate en los talleres que se repartieron en escuelas y facultades, con más de 40 temas diferentes como Trabajo, Desocupación, Sindicatos, Violencia, Feminismo, Familia, Prostitución, DD.HH., Educación, Salud, Lesbianismo, Derechos reproductivos, etc, que culminarían en una marcha multitudinaria al día siguiente y la lectura de las conclusiones incluyendo la resolución de volver a encontrarnos en Salta, en el año 2002.

Entusiasmo y bronca en la mañana del sábado

En el acto de apertura nos encontramos con la delegación de las mujeres de Zanón, con las que las mujeres del PTS - LVO participamos juntas en el Encuentro: "Venimos a contar cómo nosotras hemos luchado con los trabajadores de la cerámica de Neuquén, y también para tener una experiencia más, porque esto es nuevo para nosotras." Así nos decía Mónica, de 44 años, esposa de un trabajador. Para ella lo importante es buscar la coordinación de los que están luchando y por eso quería difundir el boletín del Movimiento por la Coordinación Obrera que editaron los ceramistas neuquinos junto con otras organizaciones obreras y de desocupados que están luchando en todo el país. Mónica nos cuenta que a su nene no lo manda al colegio cuando hay paro de los docentes, aunque su maestra quiera dar clases, "porque quiero hacerle ver que ella también tiene que estar en la lucha."
Junto con ellas, se encontraba Olga. Como esposa de un integrante de la lista Gris de La Matanza nos dice: "Vine porque me pareció muy importante estar acá con las compañeras de Zanón. Porque hay que difundir el boletín que sacaron en el encuentro por la coordinación obrera. Es con lo que más me identifico. Y además, creo que habría que darle una continuidad a esto. Que no quede como que en estos tres días nos encontramos y después, nada..."
Después del almuerzo, comenzaron los talleres y muchas mujeres se enteraron que se había sacado de la lista el que en años anteriores se realizaba sobre Anticoncepción y Aborto. Celina, feminista de "Las Azucenas" nos contó que la Iglesia había hecho una campaña en los días previos. Indignada, exclama: "antes de meterse con las mujeres, se tendrían que autocriticar bastante porque ellos fueron cómplices de la dictadura militar ¡No tienen ninguna autoridad moral!" Y con respecto al tema del aborto, opina que son unos hipócritas. "Todo el mundo sabe que, en la Argentina, se hacen abortos clandestinos todos los días. Lamentablemente, sólo las que tienen la posibilidad de contar con 500 dólares acá en La Plata, se pueden hacer un aborto clandestino en condiciones sanitarias. Las que se nos mueren en el hospital de Gonnet, en las ambulancias cuando vienen con abortos mal hechos son las mujeres pobres. Entonces, ellos que hablan de promover a la familia ¿qué dicen cuando se mueren las mujeres por abortos clandestinos mal hechos?"
Cuando se encontraron con este ataque del arzobispado platense, las Azucenas no se quedaron calladas. Convocaron inmediatamente a una reunión para plantear el repudio "con mujeres de la izquierda, con las que firmamos un comunicado de prensa junto como las mujeres de la revista Retruco, las del Ce.Pro.D.H., del Galpón del Sur y de un montón de lugares que se solidarizaron."
Por eso ya desde la mañana temprano, junto con las mujeres de la Comisión por el Derecho al Aborto, las del Ce.Pro.DH., las jóvenes de En Clave Roja y otras mujeres que se sintieron representadas por este planteo coreábamos "Anticonceptivos para decidir, aborto legal para no morir" y "Qué destino, qué destino, muere una mujer por día por aborto clandestino".
Pero Celina sostiene que ése no es el único problema que debemos enfrentar las mujeres. Opina que también es importante traer al Encuentro la exigencia de libertad de las piqueteras presas. "Nosotras hemos participado en los cortes y en los piquetes, estamos en la lucha con los desocupados, aunque por suerte la mayoría de nosotras no está desocupada pero somos estatales, docentes que hoy sufrimos este ajuste". Para demostrar la unidad que existe entre la Iglesia represora y el gobierno hambreador nos cuenta que, al finalizar este Encuentro, la Iglesia tiene previsto hacer un acto sobre la promoción de la mujer. "Oh, casualidad... en ese acto va a hablar Marisa Ruckauf", acota irónicamente.
Otras mujeres también manifestaron su indignación. Una de las alumnas del Seminario sobre Género y Clase de la UNLP nos decía: "Una de las ideas que teníamos era trabajar el tema del derecho al aborto, que salió en una de las clases del seminario. Me parece mal lo que se hizo, porque es un tema fundamental para la mujer."

Tres temas que recorrieron el Encuentro: Derecho al aborto, basta de ajuste económico y libertad a los luchadores presos

El domingo al mediodía, le preguntamos a Beatriz, de la Comisión por el Derecho al Aborto, cómo veía el desarrollo del Encuentro. "Mi impresión es la misma que otros años: la despenalización del aborto, sigue siendo la posición de la mayoría de las mujeres que concurren al Encuentro. Hay un montón de mujeres, cerca de un 80%, que son católicas, pero la realidad nos muestra que esas mujeres también abortan y van a seguir abortando y en estos espacios sienten que la experiencia por la que atravesaron en una o más oportunidades no es juzgada, se sienten en libertad para expresarse." Beatriz nos dice que no quiere seguir discutiendo con la Iglesia, "yo quiero trabajar con la gente que apoya la causa del derecho al aborto e ir para adelante". Cuando le preguntamos qué se puede hacer, destaca que ella lo que más quiere es llevar el video que prepararon sobre este tema a los barrios, hacer debates con las mujeres. Porque aunque la Comisión por el Derecho al Aborto presentó un proyecto de ley en el año '93, mucho no ha pasado en la legislatura. "Hemos sufrido grandes desilusiones a ese nivel. La última y más notoria ha sido la de Graciela Fernández Meijide. Ella había participado en asambleas y reuniones que nosotras hicimos, y después se dio vuelta."
Gabriela y Marita, trabajadoras de IOMA, destacan su bronca contra el ajuste económico. "Estuvimos en la toma de IOMA y creo que esa crisis está incluida en todos los problemas de la provincia y el país". Pero a Marita también la traen otras inquietudes: "desde mi profesión de comunicadora audiovisual, estoy haciendo un trabajo en la cárcel de mujeres y me interesaría charlar de ese tema. En la misma cárcel donde estoy filmando están las piqueteras del MTR. Yo creo que las mujeres presas están ahí por su pertenencia social, no hablo de delincuencia. Creo que no encuentran otra salida que esa que para la legalidad están fuera, pero la pregunta debería ser ¿qué está pasando en nuestro país para que tanta gente tenga que salir de lo pautado legalmente?"
Durante la tarde, vimos a una mujer recorrer todos los talleres pidiendo por la libertad de los luchadores sociales presos como Alí, Castells y los desocupados del MTR. Era Silvia, la esposa de Barraza que acababa de ser liberado en Salta. "Yo vine acá a participar en un taller y cuando llego me doy con la noticia de que mi marido fue liberado pero yo igual seguí pasando taller por taller para decir que mi marido es un luchador social que estaba preso por denunciar todos los problemas que tenemos en este momento y que no voy a parar porque mi marido esté suelto. Apenas lo sacaron de la cárcel se fue a la plaza de Mosconi, a seguir luchando por lo que él siempre pensó, por el trabajo, contra la injusticia. Por eso quiero decirles a las mujeres que no nos quedemos. Y a las compañeras que están presas les digo que tengan mucha fuerza, que nosotras estamos pidiendo por ellas."

La marcha del domingo a la noche: 15.000 mujeres y dos paradas obligatorias

Para sorpresa de todos, fuimos casi 15.000 mujeres las que recorrimos las calles de La Plata, al cierre de los talleres. A diferencia de otros años, en que no se podían llevar banderas con consignas, esta vez vimos banderas por la libertad de los presos, contra el ajuste y por el derecho al aborto libre y gratuito.
Un grupo musical iba alentando a las compañeras con cantos y humor, entonando una "Contramarcha de San Lorenza" que en una de sus estrofas decía "Las mujeres, explotadas / empleadas y también desocupadas / con ovarios, alzamos la voz / para que no nos caguen / como ya nos pasó". Pero también se ponían serias para gritar: "Vamos, compañera, vamos que somos todas piqueteras / el hambre y la miseria no se aguanta / hay que cortar las rutas como en Salta y La Matanza".
Aunque la Iglesia se empeñó en hacer una campaña acusándonos de asesinas, la marcha no sólo fue multitudinaria sino que, además, permitió que actuáramos de forma unitaria entre distintos grupos en dos momentos muy importantes: el primero, cuando pasamos frente a la imponente catedral. Allí, las feministas subieron las escalinatas desplegando sus banderas violetas y todas gritamos a viva voz: "Iglesia, basura, vos sos la dictadura", "Saquen sus rosarios, de nuestros ovarios", "Ustedes se callaban, mientras se los llevaban" y "A luchar, a luchar, por el aborto legal". Más tarde, cuando la marcha pasaba frente a la Casa de Gobierno, fueron las compañeras del Ce.Pro.D.H. las que subieron corriendo las escalinatas con una gran bandera por la libertad de los presos por luchar mientras el resto (compañeras desocupadas del MTR, del Polo Obrero, feministas, estudiantes de En Clave Roja y mujeres del PTS) cantábamos: "Al 16 Encuentro no llegaron / mujeres piqueteras que lucharon / están en cana por haber peleado / por eso reclamamos libertad" y al grito de "Libertad / libertad / a los presos por luchar", continuamos la marcha.
Como decía Olga, de La Matanza, lo que no queremos es que estos tres días de encuentro queden solamente en eso. El año que viene, la cita es en Salta. Pero desde mañana, las mujeres trabajadoras, las desocupadas, las que luchamos por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, las estudiantes y profesoras que enfrentan el recorte a la educación, las enfermeras que pelean en el hospital público, las que peleamos contra el ajuste y la miseria, tenemos la tarea de coordinar nuestras luchas en cada lugar donde estemos.