20/9/12

Por un gran movimiento por los derechos de la mujer trabajadora y la juventud

Por Andrea D’Atri y Laura Lif


En la Argentina K, la mitad de las trabajadoras están precarizadas y sin derecho a organizarse. ¡Nadie habla de estos millones de jefas de familia, madres solteras, jóvenes superexplotadas, inmigrantes! Por eso, en nuestra Conferencia Nacional de Trabajadores, votamos impulsar una campaña por los derechos de la mujer trabajadora que ya cuenta con múltiples iniciativas, en todo el país.
En la Ciudad de Buenos Aires, compañeras de Pan y Rosas, de la Juventud del PTS y obreras textiles se organizaron con el lema “En la industria textil, los derechos de las obreras no están de moda”. Otro de los sectores más precarizado es, sin dudas, el servicio doméstico. Por eso, en Neuquén, junto a la banca obrera del Frente de Izquierda, colaboramos con la Asociación de Empleadas Domésticas, presentando un proyecto de ley por sus derechos laborales.

¡Organizar a las mujeres que somos mayoría en educación, salud y servicios!

Las mujeres somos mayoría en escuelas y hospitales, donde nuestras compañeras de la agrupación Marrón clasista y la Corriente Nacional 9 de Abril, impulsan esta campaña por los derechos de la mujer trabajadora. En ADEMYS organizamos el curso “Aportes de los estudios de género a la práctica educativa”. Pusimos en pie comisiones de mujeres en INDEC, Ministerio de Economía, INCAA, Promoción Social de la Ciudad, IOMA y otras dependencias.
En otros sectores de servicios, como en telefónicos y aeronáuticos, también nos organizamos para viajar a Posadas.

¡Basta de discriminación en la industria!

Y aunque somos minoría en el sector industrial, en las fábricas alimenticias hay miles de compañeras que tienen trabajos no calificados, con altos ritmos de producción que provocan lesiones y enfermedades. Por eso, con la comisión interna de Pepsico, peleamos ¡y ganamos! la categorización para las obreras, un gran estímulo para llevar esta lucha a otras fábricas. Ahora, la comisión interna de Kraft plantea “Kraft discrimina a las mujeres”, exigiendo categorías, aumento del plus de guardería y otras reivindicaciones. En Sociales-UBA, con la agrupación Bordó de alimentación y trabajadoras de la fábrica Soriano, iniciamos una campaña denunciando las deplorables condiciones de trabajo.
También nos organizamos en la industria gráfica. En WorldColor, las mujeres, el sector más explotado, se preparan, con el apoyo de la comisión interna que dirige la Bordó, para viajar al Encuentro; como en Donnelley, donde en planta son todos varones, pero su comisión interna sacó una declaración contra los femicidios, mientras las mujeres de sus familias formaron su propia comisión y recorren fábricas vecinas para organizar el viaje.

¡Junto a las aguerridas mujeres de los ingenios azucareros!

Estas millones de trabajadoras son las que sufren acoso de los jefes y patrones; las que se organizan en los barrios para buscar a sus hijas secuestradas por las redes de trata o para pedir justicia para sus hijos asesinados por el gatillo fácil; las que además cargan con las tareas del hogar; y que pelean por tierra y vivienda para sus familias, como en los asentamientos del noroeste.
En Jujuy, acompañamos la lucha de la comisión de mujeres del Ingenio La Esperanza. En Tucumán, impulsamos la solidaridad activa con la comisión de mujeres del asentamiento del Ingenio San Juan, que resistieron los desalojos de Alperovich y las amenazas de la patronal y la burocracia azucarera. ¡Fueron los trabajadores rurales de UATRE los que, en una charla organizada por Pan y Rosas, propusieron juntar dinero para que las compañeras pudieran viajar al Encuentro!

¡Ni una muerta más por abortos clandestinos! ¡Desmantelamiento de las redes de trata! ¡Basta de violencia contra las mujeres!

Y las más jóvenes engrosan las dramáticas estadísticas de muertes por abortos clandestinos, ¡6 de cada 10 mujeres que llegan a los hospitales con riesgos causados por abortos, tienen entre 15 y 18 años! Pero Cristina, que se jacta de la “ampliación de derechos”, se mantiene junto a los reaccionarios jerarcas de la Iglesia, en contra de legalizar este elemental derecho ¡que hubiera impedido que murieran más de 2500 mujeres en los años de gobierno K!
Las jóvenes son víctimas de secuestros por redes de trata y prostitución que operan con total impunidad, con la complicidad de las fuerzas represivas, funcionarios políticos y judiciales. Cada 30 horas, una mujer es asesinada: el último y letal eslabón de una larga cadena de violencias contra las mujeres.
Por eso, en todo el país, Pan y Rosas y la Juventud del PTS luchamos por educación sexual, acceso a los anticonceptivos y derecho al aborto. Exigimos el desmantelamiento de las redes de trata y las fuerzas represivas del Estado. ¡Basta de violencia contra las mujeres! Esas son, también, las banderas que llevamos al Encuentro.

¡Vamos al XXVII Encuentro Nacional de Mujeres!

Ocultando su maternidad para conseguir un empleo, soportando el acoso sexual, realizando malabares para combinar horarios de trabajo con exigencias familiares, sufriendo las consecuencias de todas las formas de violencia... así transcurre la vida de millones de mujeres trabajadoras y jóvenes en la Argentina K. Vidas que no se muestran en Clarín ni por “cadena nacional”.
Por eso, el PTS, su Juventud y Pan y Rosas nos proponemos organizar a centenares de trabajadoras, amas de casa y estudiantes en un gran movimiento por los derechos de la mujer trabajadora y la juventud. El primer paso es prepararnos para viajar al XXVIIº Encuentro Nacional de Mujeres del 6, 7 y 8 de octubre en Misiones.

Los ojos de las mujeres

Sin embargo, nuestra lucha por la emancipación femenina no se agota en la destacada participación que tenemos en los Encuentros, ni tampoco se limita a la organización de comisiones, agrupaciones sindicales, estudiantiles y otras formas de participación política en la que confluimos con compañeras independientes.
Le damos una gran importancia a la elaboración teórica marxista, publicando ya varias ediciones de nuestros libros Pan y Rosas y Luchadoras, como también La mujer, el Estado y la revolución, de la norteamericana Wendy Goldman, junto a centenares de artículos en revistas, periódicos y folletos. En los últimos meses, organizamos charlas en Psicología UBA, Quilmes y La Plata, además de seminarios sobre Marxismo y Feminismo, donde participaron centenares de estudiantes, compartiendo por primera vez las aulas universitarias con las mujeres trabajadoras, en la UNLu y la UNSAM del norte del conurbano, en Jujuy y Tucumán.
Lamentablemente, la mayoría de la izquierda, sostiene “ritualmente” algunas consignas por los derechos de la mujer, cuando la ocasión lo impone, pero cotidianamente reproduce, sin cuestionar, el machismo imperante. Otros se adaptan acríticamente a las “modas” teóricas feministas, abandonando el marxismo y la perspectiva revolucionaria. En el PTS consideramos que una crítica despiadada a las miserias de la vida cotidiana, entre ellas el machismo, es parte de nuestra comprensión marxista del mundo, de nuestro programa en la lucha por transformar radicalmente la sociedad capitalista y de nuestra práctica militante. Porque, como decía León Trotsky, “si en realidad queremos transformar la vida, tenemos que aprender a mirarla a través de los ojos de las mujeres.” Todas y todos los militantes del PTS, siguiendo las mejores tradiciones del marxismo, asumimos con esfuerzo, paciencia y orgullo las tareas de elevar la autoconfianza de las mujeres trabajadoras y desterrar los prejuicios machistas del movimiento obrero, que sólo dividen y debilitan las fuerzas de los explotados.

¡Nos vemos en Misiones!
Bajo el kirchnerismo, los Encuentros se fueron vaciando y haciendo cada vez más rutinarios, por la acción de la Iglesia, del gobierno y las agrupaciones reformistas como el PCR que no quieren que se discutan y voten acciones por el derecho al aborto y por los derechos de las mujeres trabajadoras. Sin embargo, pese a estos intentos por vaciarlos de participación, siguen siendo un gran escenario político, de debates e intercambio de experiencias vitales de miles de mujeres.
Para muchas compañeras que viajan con Pan y Rosas y el PTS, representa una gran oportunidad para hacer una “escuela política” en gran escala y una experiencia de actividad común entre militantes y compañeras independientes.
Allí, esperamos debatir, divertirnos, intercambiar experiencias, enfrentar juntas a las fuerzas reaccionarias de la Iglesia, pelear por nuestras ideas, compartir actividades culturales, sociales y políticas... y fundamentalmente, empezar a construir un movimiento de mujeres de lucha, independiente de todas las variantes políticas patronales, para conquistar todos nuestros derechos.