15/4/04

Nos dicen: "Andá a lavar los platos"

Cuando los varones quieren decirle a una mujer que no es hábil para alguna tarea es común escuchar "¡Andá a lavar los platos!", como si ése fuera el lugar que les corresponde. Aún hoy, cuando millones de mujeres se desempeñan como trabajadoras en fábricas y empresas, como docentes, profesionales, etc., las tareas domésticas siguen estando, fundamentalmente, en sus manos.
En nuestro país, la jornada laboral de un ama de casa supera las 7 horas y se extiende también a los fines de semana.
En este artículo planteamos algunos conceptos elementales sobre el trabajo doméstico y el capitalismo. En próximas entregas abordaremos cuestiones relativas a la familia y la doble opresión de las trabajadoras.


¿Qué es el trabajo domestico?

Está comprobado que las mujeres producimos el 60% de los bienes y servicios que consume la sociedad sin percibir salario alguno por ello. El valor y el volumen del trabajo doméstico no remunerado en todo el mundo equivale a una suma que oscila entre el 35% y 55% del PBI del planeta.
Hay quienes definen al trabajo doméstico como una serie de tareas tendientes a la reproducción de la vida: cocinar, limpiar, lavar, etc. Sin embargo, esta definición no es suficiente ya que hay trabajadores que cobran un salario por realizar estas mismas tareas. El trabajo doméstico es el que se lleva a cabo en la familia para satisfacer las necesidades de sus integrantes. Y además de no ser remunerado, es realizado por las mujeres.
Por eso, Marx y Engels decían que, en la familia, se encontraba de manera latente una forma de relación similar a la esclavitud. "La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente latente en la familia, es la primera forma de propiedad, que por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros."1. Y Engels señalaba: "La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de la mujer (...). El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella al proletario."2
Pero mientras los trabajadores se saben explotados, pisoteados y humillados por la patronal, la opresión de las mujeres en el trabajo doméstico no es reconocida como tal: millones de personas creen que estas tareas le corresponden "naturalmente" a las mujeres sólo por el hecho de serlo.

El trabajo doméstico y el capitalismo

El capitalismo hizo posible que todos los productos y servicios que una familia necesita para mantenerse se realizaran a escala industrial, que pudieran obtenerse con dinero. El hogar dejó de ser la unidad básica de producción y fue reemplazada por la fábrica. La familia obrera no produjo más los medios de subsistencia para sí misma y la venta de la fuerza de trabajo de todos sus integrantes se convirtió en la única manera de sobrevivir. Con el desarrollo de las maquinarias, mujeres y niños fueron incorporados a las filas de los explotados y esto fue necesario para la supervivencia de los que fueron desposeídos de todos los medios de producción.
Pero si una persona puede comprar su comida hecha, lavar su ropa en lavanderías comerciales, etc. ¿cuál es el interés de los capitalistas en que la familia siga siendo el "pilar de la sociedad"? ¿por qué razón el Estado, las leyes, la Iglesia, la educación y todas las instituciones intentan preservarla de su "disolución"?
En primer lugar, porque mientras siga estando naturalizado que las mujeres son las encargadas de satisfacer las necesidades de la familia sin remuneración, entonces, el capitalista no tiene que pagarle al obrero por la preparación de su comida, por la limpieza de su hogar, por el lavado de su ropa. ¿Qué pasaría si el proletariado necesitara pagar estos servicios a terceras personas? En principio, tendría que luchar por aumentar su salario, reduciendo las ganancias de los capitalistas.
Pero hay otra razón por la cual los explotadores defienden la familia a rajatabla. Todas las sociedades de clase necesitaron proveerse de fuerza de trabajo para ser explotada. Por eso, a pesar de que en el capitalismo la tendencia es a la destrucción de la familia, la misma ocupa, contradictoriamente, un lugar tan importante. Es que a través de ella se garantiza la reproducción de las nuevas generaciones que engrosarán las filas de los explotados. Por eso, la moral burguesa defiende los valores de la disciplina, la obediencia y la subordinación y reprime la sexualidad reduciéndola únicamente a las funciones reproductivas; valores que son impartidos a los explotados en la familia, a través de la autoridad patriarcal, mediante la opresión de mujeres y niños.

1 Marx y Engels: La ideología alemana.
2 Engels: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.


Publicado en La Verdad Obrera Nº 137