22/9/07

Lo que es peligroso para las mujeres no es el aborto, sino la clandestinidad

Reproducimos fragmentos de la entrevista a Andrea D’Atri realizada en el programa Pateando el Tablero

En el último mes, el debate sobre al aborto alcanzó las primeras planas por el caso de una adolescente discapacitada que fue violada y a quien la justicia le demoró la posibilidad de hacer un aborto terapéutico, interponiendo distintos recursos que alargaron los plazos...

Sí, finalmente, se autorizó la intervención, después de varias semanas que sólo hicieron que la joven corriera más riesgos para su salud. Lo más repudiable es que se trataba, justamente, de un caso que no necesitaba de autorización judicial especial, porque es el único caso de excepción del código penal en el que el aborto no es punible.

Esto es lo que el gobierno ahora dice que hay que reglamentar para evitar que la justicia se interponga y obstaculice la práctica de los abortos terapéuticos...

Claro. Pero, ¿por qué es necesaria esta reglamentación nacional si el artículo del código parece tan claro? En algunos lugares del país, como la provincia de Buenos Aires o Rosario, ya se ha reglamentado el aborto no punible, y la reglamentación agrega más cuestiones, que incluyen hasta la necesidad de la denuncia policial de la violación. Pero además, permite lo que se llama “objeción de conciencia”, es decir, que los médicos no están obligados a realizar esta intervención quirúrgica. Así que, por más reglamentado que esté, se sigue permitiendo que la Iglesia y otros grupos afines presionen a los médicos, los amenacen -como hicieron el año pasado en Mendoza, donde amenazaron con poner una bomba en el hospital donde tenían que operar a una chica discapacitada- y que, entonces, éstos se nieguen a hacer los abortos permitidos por la ley.
Muchas veces, los sectores oficialistas plantean que no se puede avanzar más en materia de derecho al aborto justamente por las presiones de la Iglesia...

La Iglesia presiona, es cierto. Pero el kirchnerismo tiene mayoría en la cámara. Podría sacar las leyes que quisiera, como lo hicieron con los superpoderes para el presidente. El problema es que hay que avanzar con la separación de la Iglesia del Estado y eso no lo quiere hacer ningún gobierno. Según la ley, los Arzobispos y Obispos del Culto Católico Apostólico Romano gozan de una asignación mensual equivalente a la remuneración fijada para el cargo de Juez Nacional de Primera Instancia, algo así como 7.000 pesos. Esa ley es de 1979. Mientras los curas andaban bendiciendo a los militares, este decreto salía firmado por Videla y Martínez de Hoz. Pero también cobran salarios especiales los párrocos de frontera, muchos sacerdotes comunes y los directores de los conventos; además, se subsidia a los seminarios y se les pagan los pasajes a los curas que viajan al Vaticano. ¿Por qué la clase trabajadora y el pueblo tiene que mantener, con sus impuestos, a la Iglesia Católica?
Pero además, el gobierno tiene un doble discurso siniestro: el ministro de Salud dice que no quiere que se siga penalizando a las mujeres que hacen abortos. Pero, siempre aclara que él está en contra del aborto y que lo que mejor que están haciendo contra el aborto es promover la anticoncepción y la educación sexual para evitar los embarazos no deseados. Esto es siniestro porque siendo ministro no puede ignorar que, en primer lugar, los anticonceptivos no son eficaces 100%. Además, no puede ignorar que actualmente hay miles de mujeres internadas con abortos incompletos en los hospitales públicos, que los programas de derechos reproductivos no se cumplen por falta de insumos, que en muchos lugares no se suministra la pastilla “del día después” o no se autoriza a las mujeres a realizarse una ligadura de trompas, que en algunos lugares, como en San Juan, se llegó al escándalo de que el gobernador prohibiera los DIU (dispositivo intrauterino, un método anticonceptivo).
Pero, además, en nuestro país se calcula que se producen más de 8.000 violaciones al año. Eso quiere decir que hay veces en que las mujeres no tienen otra opción, que la educación sexual o su información sobre antinconceptivos no son suficientes para evitar un embarazo forzoso. Así que no se puede contraponer una cosa a la otra. Por eso decimos ¡Anticonceptivos para no abortar, pero también, aborto legal para no morir!

Justamente, sobre esto que estás diciendo, hay un proyecto de la derecha de Macri, Sobisch y Bussi para subsidiar a las mujeres violadas que decidan no abortar...

Sí, es una iniciativa del PRO que, con los asesinos Sobisch y Bussi, proponen otorgar un subsidio a las mujeres violadas que acepten continuar el embarazo. Es para enfrentar al ya de por sí limitado proyecto que presentaron algunas diputadas kirchneristas y del PS que propone ampliar la consideración de “no punible” al aborto solicitado por mujeres violadas. Pero como te decía, se estima que hay 8.000 víctimas de violaciones por año. Y sin embargo, en un año, se producen alrededor de medio millón de abortos. Eso está mostrando que hay muchos y profundos motivos que hacen que una mujer tome esta decisión. Digo profundos, porque lo hacen aún sabiendo que se corren riesgos legales, de salud y hasta riesgo de muerte. O sea que la prohibición no evita que igual se haga. ¡Es totalmente inútil! Lo único que garantiza la prohibición del aborto es que haya más de 400 mujeres muertas por año, en su mayoría adolescentes y jóvenes pobres. Algo que podría evitarse si el aborto fuera legal y se realizara en hospitales y con personal idóneo.

El próximo viernes 28 de setiembre se conmemora el Día de Lucha por la Despenalización del aborto en América Latina y el Caribe...

Sí, la agrupación de mujeres Pan y Rosas y el PTS planteamos que hay que luchar por la educación sexual; porque se garanticen los anticonceptivos gratuitamente en los hospitales públicos y los centros de salud a toda mujer ante su sola y libre decisión. Y también, al mismo tiempo, luchamos por el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente un embarazo, sin por ello poner en riesgo su salud y su vida. Decimos que queremos el derecho al aborto libre y gratuito, porque no queremos ni una muerta más por aborto clandestino. Pero esto sólo podrá conseguirse enfrentando claramente a la Iglesia, la derecha y el gobierno, con la movilización, la organización y la lucha en las calles.
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Legal e ilegal

En los países donde el aborto es legal, la probabilidad de que una mujer muera a consecuencia de esta intervención quirúrgica no es mayor a 1 cada 100.000. En los países donde está prohibido el aborto, esa cifra se eleva a más de 80 cada 100.000. Evidentemente, lo que es peligroso para las mujeres no es el aborto, sino la clandestinidad. Y la verdad es que las que sufren las peores consecuencias de la clandestinidad con enfermedades o su muerte son las que no pueden pagar las clínicas truchas y deben recurrir a métodos caseros, peligrosos y terribles.
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Iglesia: extraña defensa de la vida

El cardenal Bergoglio fustigó duramente a quienes defendemos el derecho al aborto diciendo que somos “los orgullosos que se creen dueños de la vida y que pueden decir quién vive y quién no”. Pero es una hipocresía sin límites, porque al mismo tiempo se está juzgando al cura Von Wernich y hay muchos otros -la misma cúpula de la Iglesia-, que estuvieron metidos directamente en la represión y la tortura de los centros clandestinos de detención de la dictadura. Ellos son los que realmente decidieron quién vivía y quién no. Y recordemos que, dicen defender la vida, pero en esos lugares no sólo torturaban a mujeres embarazadas, sino que además, a muchas de ellas les robaron sus bebés.
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Aborto no punible

El artículo 86 del código penal establece que “El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible: 1) si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; 2) si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto.”