1/7/13

El camino de la centroizquierda termina en el Vaticano

Con brújula, mapa y un manual de instrucciones es probable, aunque no seguro, que se pueda entender cuáles son las opciones en que ha quedado dividida la centroizquierda (¿centroizquierda?) en estas elecciones. Pino Solanas y las “Liebres del Sur” (que saltaron de apoyar al kirchnerismo a unirse con el “narcosocialista” Binner… ¡sí, el mismo que dijo que en Venezuela estaba por el triunfo de Capriles!), no tienen ningún empacho en “sumar”, esta vez, al radicalismo, neoliberales como Prat Gay, al mismísimo Martín Lousteau y a derechistas como Lilita Carrió. Y a último momento, incluso, se sumó Gustavo Vera, a quien se lo presentó como “amigo del Papa”… ¿El derecho al aborto? ¿Todos los derechos de las mujeres? Que en paz descansen.

Los que quedaron fuera de este rejunte de neoliberales, radichetas, chupacirios y saltimbanquis, sin embargo, no tienen grandes diferencias en este punto. ¡Más bien los une la misma amistad con Bergoglio y la jerarquía de la Iglesia!


“El cardenal Bergoglio ha sido minoritariamente cuestionado, pero es innegable su presencia activa junto a las grandes manifestaciones populares”, decía Carlos Custer –dirigente de la CTA y del partido de Víctor De Gennaro-, agregando que desde que fue nombrado Papa “conduce la Barca de Pablo, esa enorme Iglesia plural…” ¿Plural querrá decir que en la misma Iglesia conviven pederastas, abusadores, cómplices de dictaduras, curas homofóbicos, y todos bajo el mismo manto de impunidad que les otorga el Vaticano?


Ya anteriormente, cuando el jefe del estado Vaticano era el ultraconservador Benedicto XVI, De Gennaro y Micheli de la CTA se habían entrevistado personalmente con el ex - hitlerista, señalando que la reunión con el Papa representaba “un momento crucial para el conjunto de los trabajadores”. Estos dirigentes sindicales tienen una larga trayectoria clerical: el mismo Carlos Custer –de las filas “degennaristas”- fue embajador argentino en el Vaticano nombrado por el gobierno de… ¡CFK!(entre 2004 y 2007).


La organización estudiantil Marea Popular hizo un frente que está encabezado por el “economista preferido del Papa Francisco”, Claudio Lozano. Se ve que de tanto ir y venir entre el apoyo al gobierno y el apoyo a la oposición, quedaron verdaderamente mareados. Y ahora nos invitan a “caminar distinto”… ¡mientras no sea sobre las aguas!


En estas elecciones, sólo el Frente de Izquierda pone sus candidaturas y sus espacios de campaña –como lo hicimos siempre desde el PTS- para difundir la lucha de las mujeres y plantear sin ambigüedades la legalización del aborto y la separación de la Iglesia del Estado.


Poner en pie un verdadero movimiento de lucha de las mujeres por todos nuestros derechos

Mientras un sector del movimiento de mujeres fue cooptado por el gobierno kirchnerista, llevando a la parálisis y la esterilidad la lucha por el derecho al aborto y obedeciendo la férrea negativa de Cristina a su legalización, estos otros sectores no tienen la menor intención de desarrollar un verdadero movimiento de lucha de las mujeres por la profunda “amistad” que los une con la Iglesia. A pesar de que la legalización del aborto tiene una amplísima aprobación entre la población y es extendido el reclamo de las mujeres, la CTA-Micheli, sus aliados políticos y Marea Popular, que dirigen la FUBA junto al Partido Obrero, se niegan a convocar el próximo 28 de setiembre –Día de Lucha por la Legalización del Aborto- a una gran movilización en Buenos Aires que denuncie el pacto de Cristina y el Vaticano, que exija nuestro derecho a decidir. Las compañeras de Pan y Rosas y el PTS, por el contrario, creemos que este próximo 28 de setiembre se tiene que oír nuestro reclamo en las calles, con la primera movilización por el derecho al aborto con un “Papa argentino”, y que tenemos que unificar nuestras fuerzas para votar un plan de lucha en el próximo Encuentro Nacional de Mujeres en San Juan. Llamamos a las organizaciones que integran el Frente de Izquierda, al MAS, a las agrupaciones feministas y, fundamentalmente, a las miles de estudiantes y trabajadoras que quieren pelear por sus reivindicaciones, a poner en pie un verdadero movimiento de mujeres por todos nuestros derechos.