17/2/11

“Cansadas de vivir en Berluskistán”

Asediado por la crisis económica, las tensiones políticas, el malestar social y habiendo perdido la mayoría parlamentaria con la que contaba en 2008, el gobierno de Berlusconi se debilita en medio de denuncias por corrupción, compra de votos y escándalos sexuales. Ya en diciembre, el movimiento estudiantil había salido a las calles contra la reforma universitaria, pero mostrando también el rechazo al “berlusconismo” que sólo les depara desempleo y miseria. Lo mismo sucedió con las manifestaciones obreras y de trabajadores inmigrantes, la mayoría jóvenes precarizados para quienes no hay futuro con una economía estancada y un salario que ha caído al nivel de hace una década, mientras se agravan las desigualdades.
Después de haber sobrevivido a varios escándalos por las fiestas privadas que se realizan en sus mansiones, con políticos, empresarios y prostitutas, ahora Berlusconi debe comparecer a juicio, acusado de corrupción de menores y abuso de poder. En medio de esta crisis política de magnitud, las mujeres irrumpieron en las calles de Roma y las principales ciudades italianas exigiendo su renuncia. El “caso Ruby” fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de las italianas y amenaza con poner en jaque a Berlusconi, ya que la joven marroquí admitió haber trabado relación con el premier italiano con sólo 17 años. “Me dijo que mi vida cambiaría”, admitió la joven, además de denunciar que en su primer encuentro, él le entregó un sobre con 50 mil euros.

¡Basta!

Un millón de mujeres se manifestaron en toda Italia al grito de “Si no es ahora ¿cuándo? ¡Ahora!” Mujeres de distintas generaciones, de izquierda, feministas, estudiantes y trabajadoras, sindicalistas y hasta algunas monjas se dirigieron hasta las puertas del parlamento reclamando respeto por la mujer, exigiendo la renuncia de Silvio Berlusconi y mostrando el profundo hartazgo con su régimen corrupto.
En un manifiesto firmado por 50 mil mujeres que convocaban a la manifestación, denunciaban “la representación indecente y repetida de la mujer como objeto desnudo de comercio sexual en los periódicos, en la televisión y en la publicidad.” Una periodista decía que mientras los medios manejados por el premier italiano muestran a la mujer como objeto, los problemas que enfrentan las mujeres –como los altos índices de desocupación- son silenciados. “En un país donde una de cada dos mujeres no trabaja y donde la disparidad económica con los hombres todavía es enorme, el cuerpo aparece como un atajo viable”, denunciaba sobre el modelo de ascenso social que transmite Berlusconi. Y agregaba: “No se trata de buenas muchachas contra malas. No censuro ese comportamiento pues hemos luchado por la libertad sexual. Pero la libertad de elección es posible cuando puedes elegir entre varias posibilidades, cuando tienes alternativas”.
Cínicamente, el propio Berlusconi salió a criticar la movilización de las mujeres, sosteniendo que ellas bien saben “cuánta consideración” les tiene y que se ha “comportado siempre con gran atención y con gran respeto” hacia el género femenino. Sin embargo, tantos halagos no fueron respondidos: la popularidad de Berlusconi cayó más de un 70% en el último tiempo y la mayoría de la población exige su dimisión.

Denunciar el pecado pero no al pecador

Acusadas de “puritanismo”, las mujeres respondieron que no cuestionaban las fiestas sexuales, sino el uso de las mujeres como objetos, en un país que, en Europa, encabeza el funesto ránking de índices de desocupación femenina y de violencia machista. “No es una movilización contra las prostitutas”, explicaba una manifestante, mientras el Movimiento de defensa de los derechos de las prostitutas se sumaba a la movilización. “Queremos oponernos a esta cultura difusa que hace pensar que se puede ir por los atajos, ganar mucho dinero, que basta ponerse bonita, ir a una fiesta y venderse más no sea por una noche”, destacaba una conocida actriz al frente de las manifestaciones.
Mientras tanto, los verdaderos “puritanos” del Vaticano, apoyan al régimen derechista del zar de los medios porque, para la iglesia, es mejor un “pecador” con quien mantiene suculentos negocios y que, además, apoya la política neoconservadora del Papa (no a la eutanasia, no al aborto, no a la píldora del día después, sí al crucifijo en las escuelas, etc.) que un “puritano” centroizquierdista que cuestione la cruzada moralizadora de Ratzinger.
La exención de impuestos y los 8 mil millones de euros anuales que el estado italiano destina a la Iglesia católica son un motivo más que suficiente para mantener los púlpitos silenciados.
Ahora, sus ex –aliados derechistas piden su dimisión y se suman a los reclamos de la centroizquierda que pide elecciones anticipadas. Berlusconi dice que está tranquilo y que espera recuperar la mayoría parlamentaria.
Mientras tanto, deberá afrontar en poco tiempo, a un tribunal integrado por tres mujeres, las juezas que dicen contar con las pruebas que confirmarían que el premier italiano ha incurrido en grave delito.