21/5/09

Lobo suelto, cordero atado

Al cierre de esta edición (1) el cura con nombre de emperador romano y de apellido Grassi dijo que ejercerá su “derecho a hablar desde el corazón”, y agregó que “además de ser escuchado” espera “ser comprendido”. Se refería a las instancias finales del juicio que se le sigue por abuso sexual y corrupción de menores, en los tribunales de Morón, por donde ya desfilaron 122 testigos en una causa que lleva más de seis años. Mientras tanto, el cura Grassi vive libremente. Pero los chicos que lo acusan de haber abusado sexualmente de ellos hace varios años atrás, viven con custodia, bajo el régimen de “protección al testigo”, ya que sufrieron amenazas y persecuciones que, todavía, los obliga a seguir recluidos.

El silencio cómplice de la Iglesia

Al mismo tiempo, un fallo judicial suspendió el traslado de los niños del Hogar del barrio de Chacarita –regenteado también por Grassi-, ordenando la guarda de los menores internados al Arzobispado de Buenos Aires. Sin embargo, el cardenal Bergoglio se niega a hacer declaraciones. La Iglesia sigue intentando mantenerse al margen del “caso Grassi”, aun cuando el obispo de Morón, Justo Laguna, estaba interiorizado de todo lo que había pasado en el Hogar de la fundación “Felices los Niños”. Aún cuando otros hechos que no se juzgan, podrían considerarse inusuales e inconducentes tratándose de un cura, como viajar con un chico a su cuidado a Egipto y cenar con él a orillas del Nilo o que otro sacerdote lo expulsara a Grassi de su hogar de menores por considerar inadecuadas sus salidas nocturnas con un menor interno. Aún cuando el cura Grassi nombrara a un policía exonerado como director del hogar y que éste llevara como ayudante a otro “colega” que solía afirmar su teoría racista de que “el chico es de la calle desde antes de su gestación, desde la panza de su madre.”
Lo lamentable es que el caso Grassi no es el primero ni será, seguramente, el último. Mientras en Argentina se espera el veredicto del tribunal sobre el caso Grassi, en Europa hay conmoción por el descubrimiento de miles de casos de abuso sexual en la Iglesia de Irlanda. “Tras nueve años de investigación y más de 2.000 testimonios, una investigación ha concluido que la cúpula de la Iglesia católica irlandesa conocía el abuso ‘endémico’ al que eran sometidos los 35.000 niños que entre los años '50 y los '80 se acogieron a sus instituciones.”, dice el diario español El País.
Antes fueron las denuncias en EE.UU., hace poco fue el descubrimiento, en Paraguay, de que el presidente y ex – obispo, Fernando Lugo, había tenido varios hijos con distintas mujeres, algunas de las cuales mantuvieron relaciones con él aun siendo menores de edad y mientras él ejercía el obispado.

La impunidad que otorga la “justicia”

Más del 95% de las denuncias de niñas y niños abusados son consideradas veraces por los peritos, sin embargo, son pocos los casos que arriban a una sentencia judicial. Lo mismo sucede con las violaciones: en Argentina se radica una denuncia cada dos horas y media, pero sólo el 10% termina con el agresor detenido. Es inimaginable la cantidad de violaciones y abusos sexuales que ni siquiera llegan a ser denunciados.
La misma justicia que aún no ha juzgado al 95% de los genocidas de la dictadura militar, que rechazó durante dos décadas las denuncias contra el “monstruo” de Mendoza y que absolvió a los policías de la Bonaerense que asesinaron a Gastón Duffau, ahora tiene en sus manos el caso Grassi. Daniel Cavo, uno de los abogados del cura, fue muy claro al expresar su opinión sobre los probables resultados del juicio: “Ayer nomás fueron absueltos cuatro policías que tenían pedido de perpetua”, dijo refiriéndose al asesinato de Duffau, que quedó impune. Lo mismo espera que suceda con su cliente.
Lo contrario esperan miles de niñas y niños abusados, hombres y mujeres que cargan con esa tragedia a sus espaldas desde los años de su infancia, las víctimas que no fueron resarcidas, las que no se atrevieron a denunciar, las que no pudieron hacerlo. Miles de corderos temerosos de los lobos que siguen sueltos bajo “bendición de la Iglesia” y gracias a la impunidad que les otorga la justicia de los ricos y poderosos.

(1) Publicado en La Verdad Obrera Nº 326 , 21/05/09

1 comentario:

georgina dijo...

hola quisiera saber si se organian para ir a el 10 de junio a la sentencia . Un abrazo - Rosa